LA CLONACION HUMANA
El
desafío ético del hombre moderno
El
año 1997 despertó sobresaltado. Las primeras planas de la
prensa oral y escrita del mundo publican un hecho científico
sin precedentes. En Escocia, un grupo de investigadores logra
clonar un mamífero superior, contradiciendo las leyes naturales
y amenazando el sentido común de la especie. Simultáneamente,
"Science", la revista científica de mayor prestigio,
explica minuciosamente los pormenores de la técnica llevada
a cabo, y en virtud de la cual, nace "Dolly", una
oveja idéntica a su "madre", y huérfana de "padre";
técnicamente, un clon.
En la terminología
genética, la clonación implica un conjunto de métodos y técnicas
de laboratorio que producen réplicas idénticas del material
"clonado". Estas réplicas se refieren a la misma
constitución genética, es decir de los mismos genes, y por
añadidura, el mismo o muy semejante aspecto físico (fenotipo).
La clonación
celular no es novedosa; los primeros intentos datan de 1951.
En el Johns Hopkins Hospital de los Estados Unidos, George
O. Gey (1899-1970), establece la primer línea celular logrando
cultivar células de un cáncer de cuello de útero de su paciente,
Henrietta Lacks. Estas células, clonadas a partir de su original,
se mantienen idénticas desde entonces; y en memoria de su
dadora, se conocen en el mundo como células HeLa.
Estas técnicas,
luego perfeccionadas, han permitido desarrollar otras más
complejas; como los cultivos de tejidos, es decir, de poblaciones
celulares especializadas en una determinada función. El ejemplo
más elocuente de ello, lo ha representado la clonación de
piel humana.
Una célula
"madre" de la epidermis es clonada, es decir, es
inducida a procrear clones idénticos a ella in vitro, de manera
tal que reproduce el órgano; la piel, en el laboratorio. Ello
deriva en múltiples aplicaciones médicas, especialmente en
el tratamiento de los grandes quemados, en los cuales no existe
o es muy escasa la epidermis sana para ser injertada en las
zonas injuriadas.
Ahora bien,
¿es posible clonar un individuo? Históricamente no, pero el
desafío surge porque la respuesta correcta es, obviamente
afirmativa.
"La vida
proviene de la vida misma". Este dogma, hoy tan poco
atractivo, implicó una revolución científica sin precedentes
hace no tanto tiempo atrás. A fines de siglo pasado, Pasteur
demuestra que la generación espontánea, la posibilidad de
surgir vida de "la nada" es absurda e inexistente.
Un error que acompañó la historia de la Humanidad desde la
Grecia antigua hasta nuestros días.
Provenimos
de nuestros antecesores y en el antro materno dividimos trillones
de veces y durante 39 semanas nuestra célula primordial, para
finalmente ser dados a luz, y mostrar a nuestros padres, el
extraordinario producto de la acción de sus genes.
No somos clones
de nuestros padres porque los genes aportados a través del
óvulo y el espermatozoide se han "mezclado", es
decir han sufrido recombinación genética. Si bien resultamos
parecidos a ellos porque la "materia prima" es idéntica,
las diferencias se sustentan en el fenómeno recombinante de
sus gametos.
La naturaleza
sólo ha permitido la clonación espontánea de los hermanos.
Estos, conocidos como gemelos idénticos o monocigotas, resultan
de la división medial del huevo fertilizado o cigoto, en virtud
del cual, resultan dos individuos con el mismo genoma, el
mismo sexo e idéntico fenotipo.
Nuestra oveja
"Dolly" contradice dos veces un dogma biológico
tan sólido e indestructible como la muerte de todo ser vivo.
Primero, Dolly surge a la vida, sin recombinación genética,
es decir, obviando la participación de los gametos y tornando
innecesaria la interacción de los sexos. Segundo, Dolly resulta
de una célula "diferenciada", envejecida.
- ¿Qué es
la diferenciación? ¿En qué resulta?
No existe fenómeno
genético más espectacular que la concepción y el embarazo.
Cien mil genes, ordenados linealmente a lo largo del ADN,
regularán la embriogénesis produciendo un ser tridimensional
con funciones celulares especializadas, y una capacidad distintiva:
el raciocinio. En la primer semana de vida intrauterina, el
huevo fecundado se restringe a un "racimo" de células
indiferenciadas, es decir, pluripotentes. Sus genes aún no
han sufrido "represión selectiva" y todo su genoma
funciona "a full". De manera tal, que si se procediese
a separar unitariamente este conglomerado celular, cada una
de ellas, podría generar por sí mismas, todo un individuo.
A partir de la segunda semana, los genes de diferentes células,
comienzan a "reprimirse" en zonas selectivas y predeterminadas
del genoma, de manera tal, que una célula se diferenciara
en "corazón", otra en "páncreas", otra
en "hígado", etc., etc. Este proceso de diferenciación
es o lo era al menos irreversible. Una vez que una célula
"define" su función no puede renunciar a ella. Madura
como tal, envejece y muere como tal. Este es el segundo Dogma
Biológico violado.
- ¿Cómo surge
entonces Dolly?
A partir de
una célula de la glándula mamaria de una oveja adulta. Esta
célula ya diferenciada y con la función específica de producir
leche, es desprovista de su núcleo, es decir de su ADN; y
éste es transplantado a un óvulo al cual previamente se le
extrajo el material nuclear dejando sólo su cobertura externa.
Por lo tanto, este óvulo no es más que el vehículo, la cáscara,
que contiene los genes de la célula mamaria.
Esta nueva
célula es cultivada en el laboratorio, en un medio pobre o
carente de nutrientes, con lo cual se logra la "desrepresión
del genoma", es decir la vuelta a cero.
En estas condiciones
es implantada en un vientre receptivo, del cual resulta, obviamente,
la réplica genética de la dadora original.
Este logro
científico debería ser evaluado desde dos ópticas diferentes,
si bien interrelacionadas. Por un lado, el hecho real y por
otro, el potencial de que de él se deriva.
El hecho real
es plausible; el potencial, inquietante. Todo hallazgo o descubrimiento
debe ser acogido con beneplácito, porque simplemente acrecienta
el conocimiento acerca de la naturaleza de nosotros mismos.
Pero surge inevitablemente una pregunta, ¿cuál es el riesgo
que involucra este nuevo status del saber?
Toda la práctica
médica está moldeada en la ética; la ética de la moral, según
una concepción aristotélica. Pero cuando de genética humana
se trata, esta interrelación ciencia-ética adquiere ribetes
sumamente delicados, y por qué no, espectaculares.
Cuando William
Bateson (1861-1926) denomina por primera vez "genética"
a los fenómenos que tenían que ver con la herencia no se percató
seguramente que el presagio de futuros conflictos estaba impreso
en el mismo término: genética o ética del gen.
La clonación
humana ha sido prohibida en la inmensa mayoría de los países
del primer mundo. Esta prohibición apresurada y por cierto
conveniente es en esencia "preventiva" porque el
avance científico no conoce las pausas que nos impone la prudencia.
La clonación
encontrará a corto plazo su perfil útil y seguramente aportará
enormes ventajas a favor de una mayor longevidad del hombre.
Posiblemente el tratamiento de cáncer y el transplante de
órganos sean los primeros beneficiados. Sólo requiere tiempo...
Descartes menciona
en sus Reglas para la dirección de la mente "... los
mortales están dominados por una curiosidad tan ciega que
con frecuencia comprometen su espíritu por caminos desconocidos,
sin ninguna esperanza razonable, solamente para correr el
riesgo de encontrar allí lo que buscan...".
Este es el
riesgo. La ética obliga a no justificar indiscriminadamente
los medios, y que la "esperanza sea siempre razonable".
El afán de buscar el por qué de las cosas es inherente a la
naturaleza humana, pero debemos legislar el proceder para
no desencauzarnos. Si el objetivo sublime es la vida, el futuro
será promisorio.
Dr. Daniel Cohen
Médico especialista en Ginecología. Miembro de la Carrera
de Investigador del Consejo de Investigaciones de la UNR.
Becario del Instituto Jules Bordet, Área de Genética Humana,
de la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica. Becario del
Servicio de Genética Prenatal de la Facultad de Medicina de
la Universidad de Milán, Italia. Asesor en Bioética y Bioderecho
de la Facultad de Derecho de la UNR. Premio Nacional de FASGO
1990, 1994. León de Honor 1990,1994. Listado en Who's who
in Science. Miembro Activo de la Academia de Ciencias de New
York. Miembro de la Sociedad Europea de Genética.
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