El hombre frente al conocimiento científico

El gen es la unidad de herencia. Definición simple que esconde tras de sí, el acceso a una dimensión del conocimiento humano jamás concebido. Constituído por la secuencia repetida de cuatro letras: A-T-C-G- (iniciales de las bases nitrogenadas adenina, timina, citosina y guanina): Dussuat, Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1980, se refería a él diciendo: "....es solo el orden en que se suceden estas cuatro letras lo que diferencia al rosal de una bacteria, de un elefante o de un hombre. El programa genético del hombre incluye tres mil millones de estos cuatro caracteres, que forman una inmensa molécula incorporada a los miles de millones de células de nuestro cuerpo. Si se le proporcionan los medios necesarios la biología molecular sería capaz de leer esa inmensa frase que podría llenar mil volœmenes de mil páginas y cuyas palabras son los genes que codifican los elementos constitutivos del organismo....". Este texto que se publica en el Correo de la Unesco en Mayo de 1998, antecedió en solo dos años al inicio del mayor proyecto de investigación científica del siglo XX, el Proyecto "Genoma Humano", y efectivamente como lo avistó Dussuat, la biotecnología aportó los medios necesrios para " leer genes" y descifrara el destino del hombre. El 1 de Octubre de 1990, se oficializa el comienzo del Proyecto Genoma en los Estados Unidos, bajo los auspicios del Instituto nacional de Salud y del Departamento de Energía. James Watson, descubridor del comportamiento biológico del ADN y de su estructura, es designado primer director del Proyecto y al momento de asumir comentaba: "....solíamos creer que nuestra suerte estaba en nuestras estrellas. Hoy, sabemos, en gran medida, que está en los genes". Ahora bien, que ha sucedido en el primer decenio de la investigación científica? Cómo se inserta el conocimiento científico en el hombre moderno? En una sociedad mercantilista, asistimos a la era del "conicimiento compulsivo", vale decir a la necesidad imperiosa de investigar para conocer e informar acerca de lo conocido. Es comprensible suponerlo así, porque la información, mecanismo de difusión del conocimiento, entraña cuantiosos intereses económicos, que de otra manera, transformarían el conocimiento en un mero status inerte e improductivo. La competencia científica es despiadada y desenfrenada, y los objetivos no son invariablemente "nobles" en procura del bien comœn. El hombre de ciencias se ha despersonalizado y en su lugar las empresas asumen el rol de investigador. El círculo cierra perfectamente porque del lado opuesto a la investigación existe una sociedad "light" como la define Enrique Rojas, ávida por el producto científico y fehacientemente convencida que la ciencia tiene respuesta para todo. En este contexto, es comprensible que el lector ocacional esté habituado a recoger casi a diario novedades "genéticas" de los medios de difusión pœblica. No se trata de suponer que el conocimiento sea falso, pero si es probable que la información internalizada por el profano esté elocuentemente tergirversada y fuera de la realidad. Sin embargo, aœn el entendido y docto en genética o el hombre critetioso que simplemente recurre a su sentido comœn, se siente abrumado y confundido. Los resultados emergentes del Proyecto Genoma parecen quere significar que todo tiene una traduciión genética y nada es ajeno a los cuatro caracteres que conforman los genes, desde mutaciones localizadas en la región q28 del cromosoma x y responsables de las conductas homosexuales, hasta la identificación de "oncogenes", que dogmatizan la premisa que no desarrolla cáncer quien quiera sino quien pueda. Ahora bien, es conducente y adecuado descartar toda influencia del medio sobre el individuo? No son acaso estas posiciones biologistas extremas las que han gastado el mito wagneriano del hombre ideal, deprovisto de imperfección? No son estas conclusiones las que han dado origen a las corrientes ideológicas que se caracterizaron por el desprecio sistemático de los derechos humanos escenciales= Pero el conflicto es elocuente, dado que el extremo opuesto de esta concepción, que minimiza la acción de los genes es igualmente insostenible. La pregunta, es entonces, muy clara. En qué medida hereda el hombre " su circunstancia" y en qué medida la adquiere? Estos flujos y reflujos que entronizan posiciones bioligistas y anti-bioligistas tienen especial impacto en el ámbito de Derecho Penal. El pensamiento de César Lombroso, pionero de la Scuola Positiva de principio de siglo, sostiene que el hombre delicuente es producto de sus "genes", e inclusive describió un fenotipo propio del transgresor. Se intentó demostrar la existencia de "familias criminales", insistiendo que sus integrantes heredaban una predisposición a desrrollar conductas anti-sociales. La teoría cayó en desacréito hasta que en 1965, un estudio realizado por la Dra. Patricia jacobs en un hospital de alta seguridad, en Escocia, demostró que la información genética excedente por precencia supernumeraria de un cromosoma sexual Y, era llamativamente frecuente entre los internados. En los œltimos años la comunidad científica ha sostenido, casi unanimemente que el llamado 2 síndrome genético XYY" está estrchamente vinculado al impulso de violencia y agresividad. Tanto es así, que el genetista Jerome Leeune, el mismo que decribió la trisomía del cromosoma 21 o Síndrome de Down, abogó en el juicio celebrado en la Cour d«Assises del Sena, la absolución de Daniel Hugon, acusado de asesinato, aduciendo que era portador de un cromosoma y excedente y por lo tanto presentaba una " tendencia hereditaria para la comisión de delitos violentos". Este nuevo conocimiento desafía la reubicación del libre albedrío, y posiblemente tienda a justificar las medidas de segregación predelictual. Cómo reacciona el hombre moderno frente a la pre-determinación genética que lo minimiza como persona dotada de elección? En tal sentido, menciona Jean Francoise Revel, que dentro de la naturaleza humana, hay una buena proporción de "conocimiento inœtil". Las fronteras de este conocimiento inœtil están demarcadas lo que sabemos y negamos ser cierto, y l o que ignoramos y aceptamos como verdades. Es probable, entonces, que la 2 desenfrenada información científica" que recibimos compulsivamente, sea a manera de mecanismo de selección natural, almacenada como "conocimiento inœtil", hasta tanto el hombre procure reacomodar se naturaleza, y aprenda finalmente a convivir con sus genes.

Citas bibliográficas:
1-Glosario de Biotecnología, Correo de la Unesco, Marzo de 1987.
2-Watson F and Crick F.: A structure for the desoxirriblonucleic acids. Nature,171, 737, 1953.
3-Wertz D and Fletcher J. Moral reasoning among medical geneticist in eighteen nations. Theoretical Medicine, Holland, 1988.
4-Avances de la Medicina y el Dercho Penal. Ed. De Satiago Mir Puig. Publicación del Instituto de Crinimología de Barcelona,1988.
5-Revel, Jean Francois. El Conocimiento inœtil. Ed. Planeta, 1988.
6-García- Pablos de Molina, A. manu

Dr. Daniel Cohen
Médico especialista en Ginecología. Miembro de la Carrera de Investigador del Consejo de Investigaciones de la UNR. Becario del Instituto Jules Bordet, Área de Genética Humana, de la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica. Becario del Servicio de Genética Prenatal de la Facultad de Medicina de la Universidad de Milán, Italia. Asesor en Bioética y Bioderecho de la Facultad de Derecho de la UNR. Premio Nacional de FASGO 1990, 1994. León de Honor 1990,1994. Listado en Who's who in Science. Miembro Activo de la Academia de Ciencias de New York. Miembro de la Sociedad Europea de Genética.

* * * * *

Volver a menu Ciencia y Torá