Vaietzé

La Torá nos relata que Iaakob Abinu luego de vivir con Labán iba al encuentro de Esav su hermano, quien quería matarlo.

El versículo 32:7 en Génesis nos dice al respecto: "Y temío Iaakob mucho y se afligío"

¿Cuál era el motivo de este miedo tan grande?

Con una parábola interpretaremos perfectamente este pasuk.:

Un hombre quiso conocer su futuro. Se dirigió a un adivino quien le sugirió que en el día de su cumpleaños jugara a las cartas. Ganar sería una señal favorable para él y para sus hijos: significaría que todos tendrían éxito en la vida. Perder indicaría todo lo contrario.

Nuestro hombre, excitadísimo ante las palabras del brujo, esperó impacientemente a que llegara la fecha precisa, y, mientras tanto, redujo todos sus bienes a efectivo.

Cuando por fin se sentó a jugar, la suerte le fue adversa. Muy pronto perdió algunos rublos, lo que lo asustó algo. Quiso recuperarlos, siguió apostando, y por fin dejó en la mesa todo lo que tenía.

Entonces se angustió de verdad. No solamente porque sintió que su futuro era ser un eterno fracasado, sino porque en ese mismo momento presente ya no poseía ni un céntimo: no tenía con qué pagar la comida del día siguiente.

Busquemos la clave de esta parábola, que juega un paralelo con la historia de Iaakob y la de sus descendientes en las generaciones que le sucederían.

Dice el Midrash: "Maasé abot simán labanim". Lo que significa: "Todo lo que ha pasado con los padres pasará con los hijos".

Iaakob no ignoraba esta idea, y temía que todas las amargas peripecias de su vida;huir de Esav, sufrir en casa de Labán, salvarse de allí por muy estrecho margen;habrían de repetirse en la historia de sus hijos.

Ahora se encontraba Iaakob frente a una nueva catástrofe: sus enviados le traían la noticia de que Esav salía a su encuentro con las peores intenciones. Según el Midrash, a la cabeza de cuatrocientos generales, que mandaban sobre un ejército tan numeroso como lo son los granos de arena que conforman las playas del mar.

¡Como para no angustiarse! ¡Ya no se trataba solamente de lo que quizás podría ocurrirle a sus hijos a través del tiempo! ¡Aquí y ahora era su problema!