|
Por
favor, Todopoderoso, apiádate de nosotros
Nuevamente
estamos en ben hametsarim. Otra vez llegan estos días
y vuelve en nosotros el duro sentir de la diáspora.
La vida cotidiana y corriente toma otro matiz, al recordar
que en pocos días, de no mediar ningún cambio,
lloraremos por la destrucción del Gran Templo. Se cumple
un año más de vida en la diáspora. Un
destierro en el cual vamos dejando nuestros días y
años más fructíferos. Una diáspora
difícil de sobrellevar por los acontecimientos que
día tras día golpean la realidad judía
en todo el mundo. Una diáspora que dio lugar al mayor
exterminio de Iehudim y no nos referimos al Holocausto, sino
a la implacable e incontenible asimilación. La imposibilidad
de contar con una vida plena dentro del judaísmo. No
tener el Bet Hamikdash, Gran Templo, Jerusalén
y la Torá como epicentro de nuestras vidas, son las
causantes de tamaño mal.
No menos de dos tercios de los Iehudim del mundo no tienen
ni la más mínima identificación con el
judaísmo y la Torá. La mayoría del tercio
restante poco es lo que sabe y observa de los 613 preceptos
de nuestra Torá.
Dichosa aquella minoría que asiste por las mañanas
y por las tardes todos los días del año a los
Bet Hakeneset (Templos). Bienaventurados los que dedican
al menos alguna hora semanal para conocer lo que dice nuestra
Torá. Más aún, los que varias horas a
la semana buscan saciar su sed en los diferentes cursos de
Torá para hombres y mujeres, que se dictan en todo
el mundo.
Pero precisamente esa minoría que tan presente tiene
el concepto de diáspora y redención verdadera,
debe preguntarse: ¿hasta cuándo? ¿Acaso
no ha llegado el momento?
Está
escrito en un libro sobre los iehudim de Yemen que
en cierto año, en un Shabat como este, en el cual se
anuncia el comienzo del mes de Ab, decretaron una reunión
en la ciudad de Tzinha.
Un orador tras otro movilizó y despertó hasta
los sentimientos y fibras más íntimos de los
corazones presentes. Al final, el último orador se
dirigió a los niños presentes, que se encontraban
sentados sobre el piso en el centro del Bet Hakeneset
y les dijo: "Niños puros y santos: ¿por
qué callan? Clamen y pidan al Todopoderoso". De
inmediato los maestros y alumnos clamaron al unísono:
"¡Todopoderoso, por favor, apiádate de nosotros!"
Las paredes se estremecieron del llanto y del clamor de los
niños.
Iehudí, si no podés gritar, al menos digámoslo:
"¡Por favor, D"s, observa nuestro sufrimiento
y envíanos Tu salvación
17
de Tamuz (comienzo de las tres semanas)
El
17 de Tamuz marca el comienzo de las tres semanas denominadas
por nuestros Sabios "Ben haMetzarim" (entre las
penurias) que culminan el 9 de Ab, dia de Duelo Nacional y
que estan estrechamente relacionadas con la destruccion de
nuestros dos Sagrados Templos.
Un
17 de Tamuz se produjo la primera brecha en el muro que rodeaba
la Ciudad Santa de Jerusalem, liberando su acceso para los
invasores, los cuales, en fecha posterior, saquearon y quemaron
el Gran Templo, arrojando a nuestro Pueblo al exilio. Otros
tristes acontecimientos tuvieron lugar tambien en este dia,
a saber:
a) Moises arrojo las primeras Tablas de la Ley al bajar del
Monte Sinai, cuando observo a una parte del pueblo influenciado
por el Ereb Rab (no israelitas que se habian unido
a ellos en la salida de Egipto) adorando el Becerro de Oro.
b) Se dejo de ofrendar en el Primer Templo el Korban Tamid
(nombre de una de las ofrendas).
c) El General romano Apostomus quemo los rollos de la Ley
judia y coloco un idolo en el Santuario del Templo.
Estas
tres semanas constituyen un periodo de semiduelo en que no
se celebran bodas ni otros eventos alegres, excepto aquellos
acontecimientos que no pueden ser postergados, como un Brit
Mila. Se disminuye en alegria sobre todo en los ultimos
dias (desde el 1 al 9 de Ab para algunos o desde el shabat
antes del 9 de Ab para otros), en que se acostumbra a no cortarse
el pelo, no comer carne y otras practicas caracteristicas
de los dias de duelo.
El
17 de Tamuz, que cae este año el dia jueves 8 de julio,
es un dia de ayuno desde antes del amanecer hasta la salida
de las primeras estrellas en la noche.
9
DE AB
Cinco tristes acontecimientos
tuvieron lugar el nueve de Ab.
1.
Cuando el pueblo judío estaba en el desierto camino a Eretz
Israel, Moshé envió espías para que le informaran acerca
de la tierra. Ese día regresaron con un informe terrible sobre
la tierra, y el pueblo les creyó ! Lloraron con amargura y
dijeron que lamentaban haber salido de Egipto ! Ese día HaShem
decretó que tanto el Primero como el Segundo Bet Hamikdash
(Templo) serían destruidos el 9 de Ab.
2.
Todos los hombres que habían alcanzado los 60 años en el desierto,
murieron el nueve de Ab. Cada año, en esta noche, alrededor
de 15.000 hombres fallecieron mientras dormían.
3.
Los Romanos tomaron la gran ciudad Judía de Betar
4.
El malvado gobernador romano Turnus Rufus aró sobre el área
del Bet Hamikdash. El Emperador Romano Vespasiano y
su hijo, Tito, intentaron conquistar el Templo y convertirlo
en un templo de idolatría. Sin embargo en medio de una pelea
cuerpo a cuerpo, una antorcha encendida cayó en los grandes
depósitos de madera que se usaban para el fuego del Mizbeaj
(altar). De repente todo el Templo estuvo envuelto en
llamas y se destruyó por completo. Solamente el Kotel Hamaarabi,
el muro occidental del patio quedó en pie. Será el muro del
tercer y más grande Bet Hamikdash, ojalá que se construya
rápidamente en nuestros días.
5.
Los Romanos derribaron la última defensa del Segundo Templo.
Vencieron al desesperado y valiente pueblo judío y destruyeron
el Bet Hamikdash.
Ver
leyes ESPECIALES DE ESTE AÑO sobre la primera semana
del mes de Ab y sobre Tisha VeAb (Según la
costumbre sefaradí. Esto es cuando el 9 de Ab cae día
domingo)
Ver
leyes de "las tres semanas", la primera semana del
mes de Ab y de Tisha VeAb
|