Januca se
acerca
¡Januca
se acerca, ya llega!
Quién no se emociona al escuchar sobre esta festividad!
¡Januca ya se acerca! aceite, antorchas y petilot,
pero .... ¿Qué se hace cuando en casa no hay aceite para encender
las velas?
En el campo de concentración en Bergen Belzen, el admur
de Miblotzov estaba preocupado y pensaba de donde obtendría
mechas para encender las velas y también algún material combustible.
¡De pronto se le ocurrió una brillante idea!
A dos cuadras se encontraba una fábrica de zapatos. Sus dueños
utilizaban una tintura especial para pintar el calzado. Tal
material estaba elaborado justamente ¡¡a base de aceite!!
¡Habrá aceite! Estaba seguro de que lo habría para Januca.
¿Y las petilot? ¡Las mujeres tendrían parte en tal
misión! Las petilot serían fabricadas del algodón de los sweaters
que ellas suelen tejer. Dicho y hecho. Estas mujeres tan justas
obtuvieron el material combustible de la fábrica de zapatos
y afinaron los hilos de algodón para dejar todo listo para
Januca.
Y así fue que en la primera noche, se encendió una vela. La
Tefilá se realizó en secreto, con voces estremecidas.
Los judíos llenos de emoción recitaron las tres bendiciones
correspondientes a la primera noche de Januca.
Amén! Contestaron todos los presentes mientras la alegría
de cumplir la mitzvá llenaba sus corazones. En un extremo
y como algo apartado, se encontraba un judío que no aparentaba
ser religioso. Pertenecía al movimiento socialista Bund y
fue designado uno de sus principales dirigentes. He aquí que
ahora D-s quiso que este hombre presenciara tal maravillosa
escena: el encendido de las velas de Januca con sus correspondientes
rezos y cánticos, junto al admur de Miblotzov.
Rabi, se dirigió el hombre al sabio. No comprendo. Como Ud.
puede rezar y afirmar de tal manera que Däs es bendito, que
nos revive cada día y nos da salud y bienestar. ¿Cómo puede
Ud. bendecir por una barbarie tal? ¿Cómo agradecer que estoy
vivo? ¿Para qué?. ¿Para luego morir de hambre o a causa de
una peste?.
El admur no se apresuró ni
vaciló, sino que contestó con ternura:
Querido amigo, es muy buena tu pregunta y te voy a ser sincero.
Yo también me asombré y me pregunté como hacer para sentir
las oraciones en un momento tan trágico. Sucede que en el
momento de bendecir a D-s, medité: ¡Cómo es posible que a
mi alrededor haya judíos que realmente se esmeran y preocupan
por cumplir este precepto tan importante como el encendido
de las velas de Janucá al punto de por eso estén dispuestos
a poner en peligro sus propias vidas!
A lo largo de tantos años ¿te
has enfrentado alguna vez con una muestra de fe y esperanza
semejante?
Estoy seguro de que por ese sentimiento estamos hoy en día
vivos e integramos el Pueblo Judío, un pueblo que está dispuesto
a todo con tal de mantener su identidad a través del cumplimiento
de los preceptos establecidos en la sagrada Torá.
Es nuestra obligación agradecer
a D-s que tuvimos el mérito de ser testigo de situaciones
como éstas que nos hacen meditar sobre el verdadero sentido
del Pueblo Judío.
¡No! No estamos desalentados,
sino orgullosos de encontrarnos con miles de iehudim que no
decaen ni se desalentarán ni perderán su fe en D-s. Los hombres
que hoy aquí viven son la prueba de que llegará el día en
el cual se construirá el Bet Hamikdash! Por eso ...digamos
juntos: ¡Bendito seas Däs que nos diste vida y hoy nos encontramos
aquí! .
La guerra finalizó. El admur de Miblotzov emigró
a los EE.UU. y el hombre se quedó en Polonia. Los años pasaron
y en cierta oportunidad ese hombre se encontró con uno de
los seguidores del admur y así le dijo: "Dígale al Rab
que él salvó mi vida. Él ya entenderá por qué".
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