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¿MA NISHTANÁ?
LAS "CUATRO PREGUNTAS" Y SUS RESPUESTAS (*)

Todos sonríen expectantes y miran al más pequeño de la familia. El o ella ha estado practicando durante semanas, en la escuela, con mamá y con sus hermanos y hermanas. Repitiendo una y otra vez, practicando, ejercitando, memorizando. Finalmente, el gran momento llegó, es hora de pararse y preguntar las "Cuatro Preguntas". El pequeño interrogador quizás no sepa las cuatro (tal vez otra persona tenga que terminar) pero igual todos están orgullosos. Después de todo es el Séder, ¿no?

Es verdad, pero ¿y las respuestas? Vamos a examinar las "Cuatro Preguntas" y veamos cuántas respuestas encontramos en la Hagadá.

* La traducción al español de Ma Nishtaná no es exactamente "Cuatro Preguntas"

PREGUNTA 1: Todas las otras noches podemos comer jamets o matsá, lo que más nos guste. ¿Por qué esta noche comemos solamente matsá?

La matsá en Pésaj tiene muchas cosas para decirnos. De hecho, nuestros sabios describen la matsá como léjem sheonim alav debarim harbé -- "un pan sobre el que se dicen muchas cosas". Nos recuerda las penurias que nuestros antepasados sufrieron como esclavos, porque la matsá no contiene ninguno de los sabrosos ingredientes que ponemos en nuestro pan o torta, todo lo que tiene es harina y agua. Otra razón por la que nos recuerda la esclavitud es que a los esclavos judíos en Egipto les dieron tan poco tiempo para preparar la comida que no hubo tiempo para que la masa se elevara. Tuvieron que prepararla y hornearla tan rápido que se transformó en matsá sin levadura. Tampoco pudieron conseguir los ingredientes para un sabroso pan o torta. La matsá es lo más fácil de hacer, todo lo que se necesita es harina, agua y fuego. Es por eso que fue el alimento de los esclavos en Egipto.

Sin embargo, la misma matsá nos recuerda cómo fuimos salvados. HaShem dijo que en el primer Séder (el de Egipto la noche en que fuimos liberados) todo se debía hacer muy rápidamente. Los judíos tenían que estar vestidos, con los zapatos puestos y con sus bastones como si estuvieran saliendo precipitadamente de sus casas casi sin aviso. Cuando finalmente partieron por la mañana, ni siquiera hubo suficiente tiempo para que la masa se elevara. Así que ya ven, la matsá del Séder, tiene muchas cosas para enseñarnos.

PREGUNTA 2: Las demás noches comemos toda clase de verduras y seguramente no comeríamos una con feo gusto, pero en Pésaj nos obligamos a comer maror, una verdura amarga. ¿Por qué?

En Egipto había muchísimas verduras para comer porque hasta un amo severo quiere que sus trabajadores se mantengan fuertes y sanos para que puedan trabajar duro y bien. Pero las verduras amargas nos recuerdan cómo era la vida cuando los egipcios nos hicieron la vida "amarga" al obligarnos a fabricar morteros y ladrillos y a hacer toda clase de trabajo en los campos.

Según la mitsvá de la Torá se nos ordena comer maror sólo junto con el Korbán Pésaj (el sacrificio especial de Pascua). Esto parece extraño en cierto modo. El Korbán Pésaj era para celebrar un acontecimiento muy feliz: que HaShem iba a salvar las vidas de los primogénitos judíos y luego iba a conducir a todos los judíos hacia la libertad. EL maror nos recuerda los amargos y tristes años de esclavitud. ¿Por qué los dos van juntos? La respuesta es que HaShem quiere que entendamos que a veces las cosas malas son necesarias para que produzcan un final feliz. Después de que los judíos fueran liberados de Egipto, se dieron cuenta de que las épocas duras en Egipto eran para preparar el camino para los milagros de la redención. Es un poco como el torno que necesita el dentista para curarnos los dientes o como el trabajo duro que necesita una persona para ser un talmid jajam (estudioso de la Torá) o un gran doctor. Es por eso que el "feliz" sacrificio de Pésaj y el "triste" maror van juntos. Hoy, que no tenemos un Korbán Pésaj comemos maror porque nuestros Sabios nos dieron la mitsvá de hacerlo.

PREGUNTA 3: Las demás noches no se nos pide sumergir las verduras ni siquiera una vez, ¿por qué en el Séder debemos hacerlo dos veces?

En la antigüedad, e incluso hoy, el sumergir el alimento durante varias partes de la comida estaba reservado para la gente rica que tenía dinero para comprar salsas y condimentos o para las ocasiones especiales. En la actualidad, por ejemplo, los banquetes incluyen con frecuencia diferentes tipos de salsas donde sumergir las verduras o para verter sobre ellas.

En el comienzo del Séder, el karpás debe sumergirse en agua salada y en la mesa hay jaróset listo para ser usado más tarde. Al ver esto, un niño inteligente se preguntaría por qué actuamos como reyes la noche que usamos la matsá y el maror de los esclavos.

La respuesta se encuentra en la historia de la noche. Cuando empezó, nuestros antepasados todavía eran esclavos del Faraón, pero para cuando la noche finalizó, éste le estaba rogando a los judíos que abandonaran su país como hombres libres.

PREGUNTA 4: Las demás noches comemos en la posición que deseamos, ¿por qué esta noche nos reclinamos hacia atrás sobre nuestro lado izquierdo en almohadas o en cómodas sillas?

En la antigüedad la gente rica comía reclinada en sillones o camas. La noche de Pésaj, cada judío de Egipto se convirtió de esclavo en rey. Es por eso que es importante cumplir los requisitos del Séder, comiendo la matsá y bebiendo las "Cuatro Copas" reclinados como reyes y reinas.

LA PREGUNTA QUE FALTA:

Cuando el Bet Hamikdash existía, nuestros antepasados traían el Korbán Pésaj. Tenía que cocinarse de una manera especial: asado sobre el fuego. En aquellos días los niños solían preguntar por qué solamente comían carne asada esa noche a diferencia de otras noches en las que podían preparar la carne como quisieran. Ojalá que pronto tengamos el Tercer Bet Hamikdash para que podamos hacer esta pregunta nuevamente. 

 

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