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"De la profundidades te llamé Hashem..."(Salmos)

Queridos lectores:
Hay momentos en la vida del hombre que la palabra más poética, más linda y elevada, no puede expresar el sentimiento que llena su corazón.

Hay circunstancias en nuestras vidas en que el lenguaje del alma y la emoción espiritual son nuestra única forma de hablar, pues la palabra salida de la boca empañaría y profanaría lo que hay en nuestros corazones.

Instantes como estos, tenían nuestros antepasados una vez por año cuando el Cohen Gadol entraba al Santo de los Santos y en ese lugar no pronunciaba ni una palabra. Dirigiéndose al Todopoderoso con el pedido más profundo que hay, la emoción y el sentimiento intenso de su corazón.

Momentos como este, tenemos nosotros una vez por año, al escuchar el toque del Shofar.

No son palabras , no es música, ni tampoco señales. Es la voz del alma, la expresión del sentimiento puro, que brota con todo su vigor, del espíritu estremecido y sensibilizado por el momento especial que esta viviendo.

Así también es el ser judío, la conciencia del pertenecer al pueblo de Israel por mucho tiempo callada, o cuando expresada en palabras racionales , frías y lógicas, abandona repentinamente el cerebro ubicándose en el corazón; deja las palabras y expresa su fe a través de ese grito mudo, de la lágrima incontenible, de querer ser otra vez lo que es, un judío completo.

El corazón judío desea la teshuba envidia la kipá y el tsitsit. Codicia el Shabat, el kasher y ansía la tefilá.
Este sentimiento oprimido muchas veces por la verguenza o el complejo de ser distinto, por los prejuicios e ideas preconcebidas diseminadas a través del odio, debe ser liberado.

Al escuchar el shofar, dejemos salir con toda su fuerza al alma pura, sana y fuerte del pueblo judío, de la Torá, de las mitsvot. Que se funda y amalgame con la fuente de la vida. Así tendremos con seguridad un año mejor, más espiritual, más feliz, más judío.

"...Si te llamo de las profundidades de mi corazón, seguro me contestarás, oh Hashem".

A todos nuestros lectores Shana Toba Umborejet