Relato Jasídico - La fuerza del shofar

Se nos ha heredado una pequeña anécdota de Rabi Levi Itzak de Berdichev en la cual se relata sobre un niño pastor que nunca aprendió a leer, cuando llegó el día de Iom Kipur, no quiso este separarse del resto de la comunidad y acudió al Templo en ese santo día. Sin embargo, no sabiendo rezar se sentó cerca de la puerta.

Al observar como todos los demás presentes se concentraban en sus plegarias, no sabiendo que hacer en su abandono y soledad, tomó su flauta con la cual tocaba en el campo y deseó a través de sus notas expresar sus emociones y sentimientos ante de Di-s, lo cual no sabía hacer con palabras.

Cuando se escucharon estas notas, se levantó un gran tumulto en la sinagoga, quién es aquel que ha osado de secrar este santo día y este consagrado lugar? - Se preguntaban los congregantes, y estaban ya a punto de arrojarlo del Templo. En eso se escuchó la voz de Rabi Levi Itzak quien pedía que el niño fuera traido ante él. En su presencia le dijo él a los fedigreses, Han uds. de saber que hasta este momento todos los rezos y oraciones dichas habían sido rechazadas por el Eterno, pero fueron estas simples y sencillas notas, que brotaron de los más profundo del limpio y tierno corazón de esta criatura, las que rompieron todas las barreras que separan al pueblo de Israel de Di-s y conmovieron con su fervor al gran Di-s de la compasión.

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Dice el versículo de Tehilím (Salmo 119-91)
"Para tu juicio estamos hoy ..."
suma en hebreo igual que las palabras Rosh Hashaná, el día del juicio. Como decimos en los rezos de este día, "Hoy fue creado el mundo", en alusión a la creación del primer hombre. En este día, todo se decide como ya hemos reiterado en otras oportunidades.

El libro Aron Edut cita un hermoso ejemplo:
Había una vez un rey que apreciaba mucho a uno de sus soldados. Por ende poco a poco buscó como favorecerlo y siendo éste un soldado muy aplicado, fue escalando posiciones por méritos propios y gracias a la simpatía que despertaba en el rey. Al cabo de un año ya fue nombrado general y le destinaron un batallón especial.
Participó en varios operativos, los cuales vio coronados con el éxito. Recibió condenaciones importantes, las cuales justificaron aumento de sueldo y status militar.
El rey lo seguía de cerca y no perdía oportunidad para ubicarlo cada vez mejor dentro de su gobierno. Entonces, cierto día consideró el rey que ya era el momento adecuado para nombrarlo ministro de defensa, encargado por ende de la seguridad nacional y comandante en jefe de todas las fuerzas armadas.
Comenzó el ya importante militar su tarea y acorde a su puesto le fue otorgado un palacio con numerosos sirvientes. Pero al poco tiempo comenzó a delegar sus responsabilidades y a aprovechar su gran pasar, organizando festicholas y días de caza con sus amigos.
Poco a poco las cosas fueron empeorando y los problemas de seguridad en el reino crecieron y todo por causa del ahora irresponsable ministro (algo muy actual ¿verdad?).
El rey se enteró y decidió tomar cartas en el asunto y llamó al general.
El día que llegó la orden de presentarse ante el rey, sintió como si despertara de un sueño y en contadas horas pudo constatar, el daño y el perjuicio que había provocado.
Con piernas temblantes y rostro pálido como adivinando la reacción y el castigo del rey, se presentó en la fecha indicada.
Mientras esperaba en la antesala escuchó el diálogo entre el rey y el jardinero real.
-"Es una vergüenza como esta todo crecido en algunos lados, mal cortado en otros ¿Para qué le pago?
-Mire, concluyó el rey, si en una semana no arregla todo, lo enviaré una semana a la cárcel!
El general que escuchó el dictamen se alivió muchísimo. Bueno, se dijo a sí mismo, si así son los dictámenes no hay porque temblar.
Cuando el rey lo hizo pasar, lo notó muy tranquilo y de inmediato supo el motivo.
Dime...: Le dijo con gran enojo, ¿Tú te comparas al jardinero? ¿Crees que lo de él se asemeja en algo a lo tuyo?
La seguridad del reino depende de ti y... ¿crees acaso que esto es como un pasto mal cortado?
Las defensas están deterioradas, los soldados no cumplen con su obligación debido a la ineficiencia de su marino dirigente..." ¿Qué crees merecerte?....
Concluyó el rey, mientras el ministro comenzó a temblar con más intensidad que antes...

La moraleja

El día de Rosh Hashaná es una situación similar a la detallada arriba. Todas las criaturas son juzgadas por el Todopoderoso pero cuidado no todos somos iguales, quienes más saben tienen más responsabilidades. El juicio es para todos pero individual y para cada uno diferente. Iehudím por un lado, otros pueblos por otro y así cada uno.