|
¿A
quién debemos agradecer?
Luego del fallecimiento de Sara la matriarca, Abraham Abinu,
llama a fiel sirviente Eliézer y le pide bajo juramento
que viaje a Jaran y allí busque una esposa para su
hijo Itzjak.
Seguro de que el mérito de su patrón lo ayudaría
a cumplir con su misión, partió Eliézer
llevando con el, 10 jinetes que lo acompañaban, con
sus camellos llenos de regalos, para la eventual esposa de
Itzjak.
A la entrada de la ciudad se detuvo en un pozo de agua e hizo
la siguiente Tefilá al todopoderoso: la primer señorita
que se acerque a pozo y cuando le pida de tomar, me ofrezca
para mí y los camellos, esta será ala señal,
de que es la esposa elegida y enviada por D"s, para el
hijo de mi Señor"
La Torá nos relata con lujo de detalle, que la primer
chica que se acercó, fue precisamente Ribka y al pedido
de Eliézer, contesto lo siguiente: Con gusto le daré
de tomar y también la sed de tus camellos saciare..."
así hizo, yendo varias veces al pozo para darle de
tomar, a él, a todos sus hombres y a todos los camellos,
quedo claramente demostrado para Eliézer, que esta
era la mujer correcta para Itzjak. De inmediato le coloco
varias joyas y se dirigieron a la casa de sus padres, Betuel,
para pedir su autorización. Este no puso reparos y
dijo: De D"s, ha salido esto, puedes viajar y ser esposa
del hijo de su patrón..."
Lo que sigue es para profundizar: Eliézer al escuchar
estas palabras, en lugar de agradecerles, lo primero que hace
es inclinarse sobre la tierra hacia D"s... en señal
de agradecimiento al Todopoderoso, por haberlo guiado al lugar
correcto...
Pero... ¿No podía agradecerle primero a la familia,
que la deja ir? ¿No es acaso ser agradecido una buena
cualidad? Claro que sí, pero primero esta el Todopoderoso,
motivo de toda existencia y causal de todo lo que existe en
el mundo. La primera reacción, la que surge de manera
espontánea, debe ser esta de Eliézer, llenar
la boca de agradecimiento a D"s y hacerlo con todo el
convencimiento...
No es algo muy fácil de hacer como parece. Requiere
de un arduo trabajo de conciencia y meditación, sobre
todo lo que nos sucede a diario y así ver la mano del
Todopoderoso...
Había una vez un rey que tenía, como se acostumbraba
entonces, un cantor que le amenizaba los diferentes momentos
de óseo. Este cantor, componía canciones especiales
para el rey, las cuales siempre se referían a la grandeza
del rey, sus proezas en el campo de batalla, su sabiduría
infinita, etc... Así resaltaba de manera constante
solamente las virtudes positivas del rey y sus logros. Sólo
que el rey para no aburrirse de escuchar siempre al mismo
cantor, contrató un segundo que resultó ser
un iehudí. A diferencia del primero, este cantor priorizaba
el reconocimiento al Todopoderoso y luego agregaba, que Este
le da sabiduría al rey, le da la fortaleza, etc...
El rey un poco disgustado con esta postergación a un
segundo plano de sus virtudes, decidió: "ya que
todo es de D"s, que Él le pague" Cuando vinieron
a cobrar, tomó dos panes de la panadería real
y uno llenó de monedas de oro, dándoselo al
primer cantor.
Cuando el primer trovador recibió el pan y lo sintió
pesado y pensó para sus adentros: se ve que no esta
muy bien horneado. Le dijo a su compañero: "¿No
quieres cambiarme el pan?"
Con gusto le dijo el cantor iehudí, pensando: de todos
modos no lo voy a comer ya que es pan no Casher, para mis
gallinas es igual cualquier pan, pesado o liviano...
¡Qué gran alegría tuvo al ver que sus
gallinas, descubrieron un tesoro...!
Al otro día al comenzar su canto, agradeció
al Todopoderoso primero como era su costumbre, agregando que
le dio la idea de premiarlo con tan grande recompensa...
El rey no cabía en su enojo, ¿Cómo puede
ser, si yo le dí el pan al primer trovador?...
Sólo que esta vez su decisión fue otra, buscaría
la forma de asesinarlo. Nuevamente les dio como pago un pan
de la panadería real, pero esta vez al pan del iehudí,
lo llenó de un veneno letal...
El iehudí lo recibió con alegría, claro
que igual no lo comería...
Sólo que al llegar a su casa pensó, ¿Qué
hago con este pan? ¿Las gallinas ya tienen suficiente
de ayer?... Pensaba que hacer, cuando de repente golpean la
puerta y ¿quién es?... El hijo del rey, que
llegaba de un viaje de afuera de la ciudad y decidió
pasar por la casa del músico iehudí y comer
algo...
¡Qué gran honor de recibirte en mi casa, que
casualidad, justo tengo pan del palacio que tu padre me regalo!
Por favor, come lo que quieras... le dijo sin sospechar nada...
|