Forum - Lo más importante... ¡primero!

"Y Abraham tomó a su mujer Sarai, a Lot el hijo de su hermano, así como todos sus bienes que habían adquirido y a todas las almas que habían hecho en Jarán; y salieron para dirigirse a la tierra de Kenáan, y llegaron a la tierra de Kenáan". (Génesis 12:5)

Rashí explica en su comentario: "La Torá dice que los habían 'hecho' (a las personas) porque Abraham y Sara los habían introducido bajo el resguardo de la Fe y la Presencia Divina (Shejiná). Abraham se había avocado a esa tarea con los hombres y Sara con las mujeres". Significa entonces que los 'hicieron' en un sentido netamente espiritual. Pues el hecho de haberlos convertido al monoteísmo de la Torá, los transformó en 'otros' seres humanos, muy distintos de lo que eran antes.

Recuerdo que al finalizar una capacitación de Kirub, hace dos años aproximadamente, el Rab Serruya nos dirigió unas palabras a los participantes de la promoción y contó lo siguiente: Un experto estaba dando una conferencia a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto, utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaron. Debajo de la mesa sacó una jarra de cristal, de boca ancha y la puso encima de la mesa frente a él. Después sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en la jarra. Cuando estaba llena hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está llena esta jarra? A lo que todos los asistentes contestaron que sí. Entonces dijo: ¿Están seguros?, y sacó de debajo de la mesa un cubo con piedras pequeñas. Echó unas pocas piedras en la jarra y la movió haciendo que las piedras pequeñas se acomodasen en el espacio vacío entre las grandes. Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más ¿Está llena ahora la jarra? Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta "probablemente no". Muy bien contesto el expositor. Sacó de debajo de la mesa otro cubo, esta vez lleno de arena y empezó a echarlo en la jarra. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas. Una vez más preguntó al grupo: ¿Está llena la jarra? Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No! Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien!, luego sacó una jarra llena de agua y echó agua a la jarra del experimento hasta llenarla. Cuando terminó, miró al auditorio y preguntó: ¿Cual creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa lo lleno que está tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas. No, replicó el expositor, esa no es la enseñanza. La verdad que esta demostración nos enseña que: "Si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento". La pregunta es: ¿Cuáles son las piedras grandes de nuestra vida; la familia, la fe, la educación o el honor, nuestras finanzas y nuestras pertenencias materiales? ¿hay alguna causa altruista que deseemos apoyar, y todavía no lo hemos hecho? ¿Nos propusimos enseñar lo que sabemos a otras personas?

De esta forma el Rab nos dejó pensando... y quisiera compartir esta reflexión con Ustedes: Pongamos las piedras grandes primero o no encontraremos un lugar luego para ellas. Tomemos nuestro tiempo para aclarar cuales son nuestras prioridades y revisar cómo usamos nuestro tiempo para que no nos quede nada fuera. Y por último: ¿a quién hicimos? ¿compartimos acaso nuestros conocimientos con los demás? ¿pudimos acercar a alguien al maravilloso mundo de la Torá? Si, es verdad, primero debemos acercarnos nosotros. Entonces, seamos cautelosos, tengamos fe y ojalá que nunca nos veamos obligados a dejar de meter una piedra grande porque hemos metido demasiada arena. Hashem seguramente nos guiará en el buen camino.
(Ariel)