FORUM - Sobre el temor al éxito.

Cuando estábamos comenzando nuestras carrera universitaria, la mayoría de nosotros, había aprendido que el 'fracaso' es algo negativo. Y a la vez, aprendimos que el 'éxito' es algo positivo y que conviene esforzarnos por alcanzarlo. "Si querés llegar a la cima, vas a tener que quemarte las pestañas leyendo, vas a tener que matarte estudiando para los exámenes y romperte el lomo para continuar trabajando en esta carrera…" eran algunas palabras que resonaban como grandes campanas en nuestros oídos.

Ya desde esa época, nos quedó como algo natural el hábito de temerle al fracaso y el deseo grande por alcanzar siempre el éxito. Sin embargo, en los últimos tiempos, se ha descubierto un síntoma más que asombroso: "a veces, el éxito también puede ser tan temible -e inclusive más- que el fracaso". Con frecuencia, vemos personas con mucho potencial que desperdician intencionalmente la oportunidad de alcanzar sus metas; de la misma forma, encontramos hombres y mujeres que a pesar de tener las cualidades y las condiciones necesarias, escatiman esfuerzos y trabajo para lograr un valioso objetivo; o lo peor de todo; individuos que cuando están a punto de conquistar una posición deseada, ya casi llegan… se echan atrás.

Estas conductas -aparentemente irracionales- que a veces vemos en la gente y en nosotros mismos, pueden ser una consecuencia directa del temor al éxito.

Leemos en uno de los versículos de los Salmos: "Quién podrá escalar el monte del Eterno, y más aún, quién podrá mantenerse sobre él". El éxito tiene un costo muy alto, no solo para llegar hasta él, sino también para sostenerlo. Y aquí es donde comienza el miedo al éxito. Al principio tenemos miedo de que el esfuerzo por lograr el éxito sea demasiado. Luego, tememos no ser capaces de manejar la responsabilidad del éxito o de no merecer las cosas buenas y el reconocimiento que nos llegan a nosotros como resultado del éxito. Más sobre la marcha, nos atemoriza el hecho de cometer errores o perder la posición alcanzada; nos da miedo a no poder sostener el progreso. También pensamos en algún momento que tal vez alguien mejor nos desplace; tememos perder mucho más de lo estipulado. Nos consume la idea de descubrir que el resultado alcanzado no era el deseado. A veces nos invade el temor a perder el interés y el compromiso durante la marcha… tenemos mucho miedo…

Parece increíble, pero es así: miedo al éxito. Lo palpamos constantemente. Un fenómeno que merece toda nuestra atención. En casa, en el negocio, en la facultad, en la comunidad. Estos miedos tienen efectos muy serios en todas las áreas. Algunas personas se involucran en conductas auto-destructivas (dicen que todo está mal, aunque no sea así en la realidad); otras enfrentan dificultades para tomar decisiones, o resolver problemas (el miedo los acorrala); hay quienes pierden la motivación para crecer y progresar (ya que es muy difícil continuar y sostener), mientras otros experimentan sentimientos de culpa, confusión y ansiedad.

"El hombre nació para esforzarse" escribió el Rey Salomón. No debemos dejarnos amedrentar por lo que viene. A veces ni queremos tener éxito para que luego no se nos haga difícil. Por eso optamos por decir que 'todo está mal', o que 'así no hay futuro'. Y en el peor de los casos, por el temor al éxito, recurrimos al auto-sabotaje: elegimos exactamente lo opuesto a lo que necesitamos para alcanzar nuestras metas.

Lej Lejá… hay que andar; hay que luchar y esforzarse. No importa cuánto nos va a costar sostener el éxito. A la verdad hay que aferrarse bien fuerte. Abraham encontró la verdad y salió a buscarla: lejos de su casa y de las comodidades. Nuestro primer Patriarca tuvo realmente mucho éxito. Y no tuvo miedo… ¿cómo hizo?...
Continuará… (Ariel)