Eres lo que crees (Parte II)

(Viene de la semana anterior...)
Era un viernes por la noche, y estaba a punto de recitar en voz alta la bendición de 'Hamotzí' sobre el pan. De pronto, me doy cuenta que (una vez más, como siempre) no encuentro la sal. ¿Cómo bendecir sin sal? ¡no se puede! Me pongo malhumorado mientras una voz suena en mi cabeza y dice: "¡Caramba! Yo no sé dónde está la sal; cada vez que la necesito, nunca la encuentro". Como no puedo hablar, emito un "¡¡NU??" y un "¡¡MMM??" (tratando de hacerme entender, ayuda y gesticulación de manos mediante, que esos ruidos significan ¿y la sal dónde está?) ya que necesito bendecir y no puedo; se me atrasa todo el ceremonial.

De pronto, el dedo de una mano (¿anónima? ¿inquisidora?) apunta con gracia hacia un objeto que se encuentra 'justo' frente a mis ojos: "allí estaba el salero". Apenado, sólo pude pensar: "qué bárbaro, allí está, lo que pasa es que en un principio no lo vi".

¿Te ha pasado algo parecido a lo que me pasó a mí? Sigo sin entender ¿vi o no vi el salero? Si pudiera introducirme en mi cerebro por un instante para ver que pasaba allí inconscientemente mientras mis ojos registraban las imágenes de lo que veía, llegaría a la siguiente deliberación: "¡A ver a ver, vasos, platos, jarras, humus, bazargán, ¡un momento! La mente consciente me acaba de decir que no sabe dónde está el salero, que nunca lo encuentra, yo no puedo hacerla pasar por una mentirosa". En ese momento mi mente inconsciente bloquea la información formando lo que se llama un punto ciego; o lo que en psicología se llama "escotomizar". Todo esto por orden directa mía. Yo le indiqué claramente a mi cerebro que no sabía dónde estaba el salero. Debemos recordar que nuestro cerebro no hace lo que 'uno quiere' que haga, sino lo que 'uno le ordena' específicamente hacer.

¿Cómo hizo Iosef para triunfar, cuándo tenía todas las condiciones dadas para el fracaso absoluto? ¿de dónde sacó esa fuerza interna para lograr sus objetivos? La respuesta es que Iosef sabía perfectamente y con absoluta claridad que aún encontrándose solo en Egipto, lejos de su familia y encerrado en una cárcel, Di-s estaba a su lado. Su Bitajón (seguridad en Di-s) era inquebrantable. No tenía la necesidad de buscarlo a Di-s. Para él, Di-s nunca se apartó de su vista. Ese fue el secreto de su éxito cuando todos dirían que era un candidato 'fijo' para el fracaso.

Si realmente creemos que algo es imposible, nuestra mente inconsciente hará todo lo necesario para que lo sea. Nuestras creencias están íntimamente ligadas a nuestra identidad, a nuestra causa y efecto de acontecimientos, y a las experiencias que dibujarán nuestro destino a lo largo de la vida.

¿Qué tan lejos podemos llegar? ¿Qué tan felices o exitosos podemos ser? Respuestas a este tipo de preguntas son parte de la Emuná y el Bitajón que uno tenga en Di-s; conforman nuestras creencias de identidad. Y de algo estemos seguros; si creemos que vamos a correr solamente cien metros, no esperemos llegar hasta los mil metros por arte de magia. Muchas veces, un accidente o una circunstancia especial nos induce a que hagamos algo que creíamos imposible hacerlo y eso cambia nuestro sistema de creencias, y como resultado, nuestra forma de ver y vivir la vida.

Anotemos el legado de Hilel: "NO TE SUBESTIMES, PUEDES SER EXITOSO, PERO ANTES CREE EN HASHEM Y CREE EN TI QUE PUEDES SERLO Y HACERLO". Que Di-s ilumine nuestro camino de fe, y podamos lograr los dos niveles de la misma; el primero, una seguridad inquebrantable en Di-s; segundo, la 'inspiración' con la predicción correspondiente de que podremos lograrlo (si creemos); como Hilel...

(Ariel)