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Hagamos un poco de historia
En
Janucá, la fiesta que estamos festejando, coexistieron
dos milagros. Uno el del aceite y otro el de las guerras.
Es verdad que como ya dice el Talmud, la fiesta de Janucá
se estableció y se la recuerda por intermedio del milagro
del aceite, en la guerra también hubo grandes milagros
y la vez una gran reflexión para rescatar.
Hablemos pues hoy, un poco del segundo
Luego de un tiempo de ocupación por parte de los griegos,
comenzó la rebelión de los Iehudím. Teniendo
como epicentro de este movimiento la ciudad de Modiim, donde
el cohen, sacerdote Matitiahú proclamó sobre
el altar pagano destruido: "Quien esta con D"s,
que se una a mi".
Apolianus, general a cargo de toda esa zona, reunió
a sus hombres para acallar la rebelión. Solo que no
contó con un ataque sorpresa por parte de Iehudá,
hijo de Matitiahú, que terminó matando al general
en cuestión y poniendo en fuga a sus soldados. Ya este
era el primer milagro de los pocos, contra los muchos y bien
equipados.
Al enterarse de la noticia, una fuerza mayor al mando del
general Siron se reunió para acabar con los insurgentes.
Fue este al encuentro de Iehudá, mientras este y su
puñado de hombres, se congregaban para rezar y ayunar,
pidiendo a D"s que los ayude... Al amanecer, Iehudá
con sus hombres llegaron al campamento enemigo, en Bet Horón
y desde diferentes puntos los atacaron, poniéndolos
en fuga... Otro milagro
Antiojus
se encolerizó al máximo. No podía permitir
que un grupo de hombres, rechazaran a su poderoso y bien entrenado
ejército. Para esta vez mandó a juntar un total
de 40.000 soldados y 7.000 jinetes. Dividió todo este
ejército, en tres legiones y las entregó en
manos de sendos generales, expertos en este tipo de batallas...
La presión era cada vez más fuerte y... ¿qué
hacia Iehudá?... Reunió a su pequeño
grupo de gente en un lugar frente a Jerusalem y nuevamente
el ayuno y la Tefilá...
Uno
de los generales, al enterarse del lugar donde estaba Iehudá,
tomó un importante grupo de soldados y salió
a tomarlos por sorpresa, mientras rezaban. Solo que Iehudá
ese mismo día que debía este general atacarlo,
se fue de ese lugar y tomó por sorpresa a la otra parte
del ejercito, logrando poner en fuga a sus soldados e incendiar
el campamento. Al regresar el general en cuestión,
fue rápidamente reducido por Iehudá y sus hombres...
Otro milagro...
Antiojus
no estaba dispuesto a darse por vencido. Esta vez sería
la definitiva. Al mando de su general Lisias, reunió
60.000 soldados y 5.000 jinetes. Cambiaron de ruta, tratando
así de sorprender a Iehudá y sus hombres en
las afueras de Jerusalem. Se encaminaron por un lugar llamado
Bet Tsur... pero nuevamente los hombres de Iehudá los
sorprendieron bajando de las montañas y matando sin
piedad. El mismo Lisias apenas pudo escapar con algunos de
sus soldados... Otro milagro...
Ya
era el momento para que Iehudá suba a Jerusalem y la
libere sin oposición alguna. Renueve el servicio en
el Bet Hamikdash y encienda la menorá con esa pequeña
y única vasija que encontraron. Luego de ocho días
de milagros, donde la menorá, candelabro, se mantuvo
encendida, trajeron nuevo aceite puro y todo regreso a su
normalidad... Otro milagro...
Pero
el peligro aun no había desaparecido. Por el contrario,
casi todo el esfuerzo parecía que sería en vano.
Antiojus reunió esta vez un ejército multitudinario.
¡100.000 hombres! ¡20.000 Jinetes! Y... decenas
de elefantes rodeados de miles de soldados... la victoria
estaba asegurada...
Nuevamente Lisias, estaba al frente del ejército...
Iehudá, no se amedrentó y nuevamente preparó
una emboscada en el Valle de Bet Sojará. Cuando el
ejército griego entro al valle, Iehudá y sus
hombres los atacaron al grito: "quien esta con D"s,
que se una a mi"... Pero esta vez, el milagro no sucedió...
los elefantes y todo el ejército, siguieron su camino
triunfal a Jerusalem... Iehudá por su parte tuvo que
replegarse rápidamente y por caminos alternativos se
refugió en Jerusalem...
La ciudad pronta fue sitiada y su caída era cuestión
de días...
Pero detengamos el relato y preguntemos, ¿Por qué
el milagro no se repitió como hasta ese momento, acaso
D"s no quería liberar al pueblo de Israel...?
Y
aquí va parte del mensaje... ¡No se debe pensar
que todo se tiene que repetirse sí o sí! ¡No
hay que especular con que los soldados griegos no son muy
eficientes o que Iehuda y sus soldados son algo fuera de lo
común!
Nada de esto sucedió aquí... ¡Solo si
D"s quiere se ganan las batallas...! y por ello en Bet
Sojara, todo fue al revés...
Y que paso entonces con Jerusalem...? ¿Qué paso
con el sitio que debía inexorablemente destruir esas
murallas?
¡No hay de que preocuparse, D"s cuida a la ciudad,
no necesita de ningún ejército.
El
general Lisias recibió la impronta noticia, que estalló
una importante rebelión en su capital y debe regresar
de inmediato con todo el ejército a sofocarla... No
tiene otro alternativa, mas que firmar un pacto con Iehudá
y abandonar el sitio...
¡"Sin ejército y sin demostraciones de fuerza,
solo con mi espíritu dijo D"s...!
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