El ave y nosotros

El Talmud en el tratado de Sanhedrín, nos habla sobre cierta ave llamada Oshina. Esta ave a diferencia de los demás que entraron en la Teba de Noaj, se ubicó en un costado de la Teba (Arca) y trató de pasar inadvertida, sin reclamar su comida.
Como ya sabemos, Noaj alimentó a todos los animales durante un año entero, dentro de la Teba.
Al ver Noaj que no reclamaba su alimento, se le acercó y le preguntó: ¿Acaso no quieres comer?
A lo que el ave le respondió: sí tengo hambre, pero te vi tan ocupado alimentando a todos los demás, que no quise molestarte y robarte más de tu precioso tiempo.
Noaj sorprendido por la respuesta, la bendijo que viva eternamente...
Realmente para meditar y extraer una reflexión con una gran enseñanza para nosotros: esta ave, Oshina, quiso ahorrarle a Noaj el trabajo y la molestia de apenas unos minutos.
De hecho ¿cuánto tiempo se puede tardar en darle de comer a un ave? ¡Escasos minutos!
Aún así, ¡el ave nos enseñó que un momento en la vida del Tzadik equivale a una eternidad en la vida del ave!. Por ello la bendición de Noaj, era lo que correspondía a tal sensibilidad y acción de parte del ave. ¡Coinciden con una exactitud perfecta! ¿Por qué? El Tzadik en cada minuto, cada segundo, realiza acciones, que le permiten adquirir la eternidad. Mundos y más mundos hasta el infinito. Cada minuto de estudio de Torá, cada bendición, etc., todos son medios para adquirir la eternidad. "Es buena una hora de Teshubá, arrepentimiento y buenas acciones en este mundo, más que toda la vida en el mundo venidero", dicen nuestros sabios. ¡Que toda la vida eterna!
¡Cuánta responsabilidad encierran estas palabras! ¡El valor del tiempo!, ¡Cada minuto de vida! Cada minuto que respiramos, que gozamos de salud, ¡cuánto podemos hacer! No en vano dijeron: "Mientras la vela arda, hay tiempo". Un minuto de vida, equivale a toda una vida.
Cuánto tiempo desperdiciamos en cuestiones intranscendentes y sin sentido. ¡Cuánto tiempo se va en esparcimiento innecesario!
Pero profundicemos más. Si esto es trascendente con respecto a nosotros, cuanto más y más adquiere relevancia con respecto a los Jajamim, a los cuales no debemos molestar por cosas sin sentido. Por supuesto, todas nuestras dudas debemos evacuar pro su intermedio, pero no con asuntos sin importancia, como nos enseñó el ave Oshina en el Arca de Noaj.
Valoremos el tiempo, es el elemento más importante que tenemos.