Los Meshalim 600

Muchas son las historias en las que podemos ver, como Iehudím simples, sencillos, pero con una gran cuota y dosis de confiabilidad (explicación exacta de la palabra emuna, que se traduce como fe) en el Todopoderoso, alcanzan sus objetivos sin mucho esfuerzo. Claro esta que no todos podemos actuar por igual, ya que los niveles de espiritualidad y emuna son distintos, pero propongámonos metas, un poco mas altas de lo que ya estamos, y comencemos a intentarlo.
Veamos algún relato al respecto:
Vivía en cierto Pueblo chico de Europa de entonces (hace 80 - 100 años) un Iehudí llamado Rabi Elimelej. Este Rab era un gran estudioso de la Torá y realmente no cesaba de estudiar, casi todo el día. En su casa se arreglaban con lo mínimo. Así transcurrían sus días dentro de una extrema pobreza, pero con inmensa alegría de hacer lo mas importante del mundo, que es estudiar Torá.
Cierto día su esposa interrumpió su rutina para decirle algo muy importante: "Querido Elimelej, nuestra hija ya está en edad de casarse, ¿Cómo haremos para afrontar los gastos? Rabí Elimelej trató de tranquilizarla, diciéndole que el Todopoderoso los ayudará, pero la mujer insistía en que hay que hacer algo, urgente. Así pasaron varios días y la insistencia por parte de su esposa no cedía, por el contrario, crecía día a día. Cierto día y luego de la gran insistencia, Rabi Elimelej decidió viajar a lo de un pariente, para juntar un poco de dinero que le permita casar a su hija, al menos con lo mínimo.
El día fijado para la partida se levantó temprano y al terminar la Tefilá, se dispuso a salir. Al pasar por la puerta se detuvo unos instantes para tocar y besar la Mezuzá. Sólo que los segundos, se hicieron minutos y así estuvo casi 15 minutos, con la mano sobre la Mezuzá. Luego, sin decir una palabra, volvió a entrar a su casa, dejó sus pertenencias de viaje y se sentó a estudiar. Sus familiares no entendían nada. Su esposa se acercó a él y le dijo: ¡Por favor, hasta que te convencimos, ¿ya te arrepentiste?!
Querida esposa: esta escrito en el tratado de Berajot (29 B): "Cuando tú sales al camino, al rey consulta y parte". O sea que hay que consultar a D"s que hacer. Yo, al besar la Mezuzá, que tiene escrito el nombre de D"s, pensé de inmediato: estoy por viajar a pedirle una ayuda a un pariente. Tal vez me dé, tal vez no. Lo que sí es seguro, que todo este tiempo no estoy estudiando. ¿Para qué voy a viajar? Aquí tengo un Padre Piadoso que todo lo puede. Él, seguro me va a enviar por algún medio. Sólo hay que pedirle. Por ende, me detuve al lado de la Mezuzá y le pedí al Todopoderoso: ¡"Tú puedes darme sin viajar!" Sentí que me contestó: ¡regresa a tu estudio y Yo te mandaré!
No pasaron muchos días y el gobernador de la ciudad se acercó al Rabí Elimelej con un pedido: "Por favor, tengo que viajar por unos días y no tengo un lugar seguro para guardar una cantidad importante de joyas. Tengo miedo que en mi ausencia me las roben. Si usted me las pudiese guardar, yo le estaría muy agradecido. Es usted, la persona en que puedo confiar. A mi regreso le pagaré muy bien y si me pasa algo le regalo todo, ya que no tengo hijos que me puedan heredar.
Al cabo de dos días, llegó la noticia que el gobernador fue asaltado y asesinado por delincuentes armados en el camino. De esta forma, toda la riqueza que recibió Rabí Elimelej, quedó para él y así pudo casar a su hija y también ayudar a otros, con la fortuna que lo convirtió en millonario.