El libro de Bereshit, Génesis, que recientemente se comenzó a leer en todos los Bet Haqneset del mundo, contiene toda la vida de nuestros patriarcas Abraham, Itzjak y Iaacob.
La finalidad, no es tener una bibliografía de sus vidas como las que conocemos. El propósito es muy claro, como ya dicen nuestros sabios, Maasé abot simán labaním, las acciones de nuestros padres, son una señal para los hijos. Es nuestra obligación aprender, imitar y profundizar sobre cada una de sus acciones y así tener una guía de cómo vivir.
También podemos hoy aprender, de las historias y anécdotas o aun de cualquier comentario, que escuchemos de nuestros sabios. De ellos obtenemos los lineamientos necesarios, para hacer frente a las diferentes pruebas y obstáculos.
Por más pequeñas que sean esas historias o anécdotas, mucho nos pueden enseñar.
En esta y en las ediciones siguientes, les brindaremos a ustedes queridos lectores, pequeñas narraciones de este estilo, pero de gran contenido. En muchos, la reflexión se la dejaremos pata ustedes.
La vez que Rabí Iosef Jaim Zonenfeld, se quedó más tiempo en un casamiento
El famoso erudito Rabí Iosef Jaim Zonenfeld, que vivió en Jerusalem en los tiempos de la ocupación inglesa, era muy conocido por su dedicación y entrega al estudio. Nunca se lo veía perder tiempo en nada y se podría decir que la Torá y él, formaban una sola unidad.
Es lógico imaginar, que un Rab de su envergadura, recibía invitaciones para casi todos los casamientos que se realizaban en Jerusalem. Claro está, que como ya dijimos, por ser que dedicaba todo su tiempo disponible para estudiar Torá, solo podía asistir a las fiestas por unos minutos para decir Mazál Tob y retirarse de inmediato.
En cierta oportunidad, permaneció en un casamiento más de lo habitual, por lo que uno de sus allegados, le preguntó el motivo de este cambio. A lo que el Rab le contestó: Uno de los sabios más grandes de hoy, me comentó que el también quisiera estar en este casamiento, pero debido a que se encuentra de viaje, no podrá asistir. Siendo así, me nombró su shaliaj, representante y delegado, para asistir en su nombre.
Por ello, concluyó Rabí Iosef Jaim Zonenfeld, si yo soy el representante de ese gran sabio, no puede irme rápido...