Y la ofrenda de Itzjak, recuerda con piedad
En los rezos de los días de Rosh Hashaná y Iom Kipur, reiteramos una y otra vez, con distintas expresiones, que D"s recuerde el mérito de la ofrenda del Itzjak nuestro patriarca.
"Las cenizas de Itzjak nuestro patriarca, se encuentran delante del Todopoderoso" dice el Midrash. Contrariamente que en la práctica, D"s le impidió que sacrifique a su hijo, la predisposición de Abraham a hacerlo, como así también la de su hijo Itzjak, era total. Por lo tanto, en potencia es como si lo hubiera realizado. Por ello se puede decir que sus cenizas están delante de D"s. De esta forma, siempre se recuerda ese mérito a sus hijos, el pueblo de Israel. También esta escrito: Dijo el Todopoderoso: hagan sonar el Shofar, el día de Rosh Hashaná, y les recordaré el mérito de la ofrenda de Itzjak.
Mas aún esta escrito: "y tomó el cuchillo para degollar a su hijo..." en hebreo maajelet". Esta palabra es cercana a la palabra "Maajil", da de comer. "Ojel", comida, sustento. Por lo tanto dice el Midrash en nombre de D"s,: "Por el mérito de que Abraham tomó el maajelet", ustedes reciben toda la abundancia y el sustento"
De todo esto podemos deducir, que si somos merecedores sólo nosotros los Iehudím, de todo el mérito de lo echo por nuestro patriarca, es una clara señal, de que somos nosotros también los herederos de esa predisposición de nuestros patriarcas a entregar nuestra vida, para santificar el nombre de D"s.
De hecho sabemos que, a lo largo de la historia del pueblo de Israel, desde Jana y sus siete hijos, pasando por la cruzadas, la inquisición y mas recientemente en nuestros días, el terrible e indescriptible sufrimiento de nuestros hermanos, en el Holocausto, cientos han entregado sus vidas por SU Nombre.
Por consiguiente podemos concluir que, si alguien nos pone en la difícil elección de renegar a nuestra Fe en D"s y en su Torá, o nos matará, deberíamos elegir sin titubear, dar la vida y no renegar de D"s. Esto, por la herencia de Abraham e Itzjak.
Este principio debe acompañarnos y guiarnos en toda nuestra vida. Debemos utilizarlo en todas aquellas circunstancias en que el instinto negativo, nos quiere apartar del camino correcto. En cada oportunidad, que el dilema de la elección ofrece la opción prohibida por el Todopoderoso, debemos decirle claramente al instinto instigador: "Detente, ¿Acaso crees que vas a convencerme? ¡De ninguna manera! Si estoy dispuesto a entregar mi vida toda por el Creador. Si estoy preparado a dejar de lado todo el placer de vivir libre de obligaciones y disfrutar del mundo, en el concepto no judío y entregar mi vida. ¿Acaso no voy a renunciar a un pequeño placer, si es esto contrario a voluntad Divina? ¿Acaso crees que por la satisfacción momentánea prohibida, voy a renunciar a todo el pacer espiritual que me espera en el mundo venidero, el mundo de la verdad?
¡Es una pena que pierdas el tiempo conmigo!
Por lo tanto la conclusión es sencilla y obvia. Si tenemos arraigado e incorporado en nuestra sangre, la predisposición, la voluntad y la vocación cierta, de conceder nuestra vida por SU Fe, mas aún no puede haber duda ni prueba que nos haga doblegar y claudicar en el cumplimiento de nuestros preceptos...