FORUM - Sobre apariencias y esencias (Parte II)

(Viene de la semana anterior)

Durante muchos años, a Hitler se lo vio como el gran redentor de las naciones oprimidas. No había persona que opine lo contrario. Sin ir más lejos, y haciendo un análisis de la actualidad internacional, al terrorismo se lo retrata muchas veces como una herramienta perseguidora de la paz y al antiterrorismo se lo ve como una declaración de guerra. Así están las cosas. Sin embargo, nuestros Sabios en el Tratado de Abot (1:18) escriben así: Rabí Shimón ben Gamliel dijo, "Sobre tres pilares el mundo se mantiene; sobre la 'justicia', la 'verdad' y la 'paz'". El mundo se mantiene por lo que es y no por lo que parece; por las esencias y NO por las apariencias. Estos tres elementos, sobre la 'justicia', la 'verdad' y la 'paz', son claros indicadores de una realidad tangible. Únicamente en las películas de Walt Disney los malvados se declaran a sí mismos como malvados desde un 'primer momento'. No obstante, en nuestra vida real todo es mucho más difícil y confuso; no se distinguen fácilmente las cosas, lo que transforma a nuestra estadía terrenal en mucho más peligrosa. Los malos parecen bueno, y los buenos parecen malos. O nadie sabe quién es quien. No sé realmente cuál de las dos es peor opción, ni es el momento de analizarlo ahora. Lo que sí es importante saber es que no nos podemos prestar a semejantes errores. Hay pilares que no se negocian. Hay conceptos que NO pueden quedar inciertos. Imaginemos a un aventurero que se interna inocentemente en plena selva para hacer turismo, pero, no saber notar la diferencia entre un león y una cabra; y... sin ser adivinos, lo más probable es que nuestro amigo termine siendo el plato principal de algún felino.

"La Torá es el microcosmos de la vida" diría el Rab Wolbe en su libro Alé Shur. Y como tal, viene a contrarrestar la falta de claridad. ¿Cómo lo compruebo? Uno de los versículos que mejor resume el rol de la Torá dice así: "Para que puedas discernir entre lo puro y lo impuro, entre lo que se puede comer y lo que no se puede comer". Lo único que Di-s quiere del hombre es que sepa 'buscar' por sus propios medios el bien y se gane el derecho al mundo venidero. Y el que busca encuentra. Claro, si sabe lo que busca. La Torá te enseña a discernir para elegir concienzudamente.

Cuidado, así como hay cosas que en la vida real el mundo entero frecuentemente confunde por haber hecho una lectura superficial - confundiendo lo bueno por lo malo, y lo malo por lo bueno - así también en la Torá semejantes confusiones son frecuentes. La Torá no es un libro de cuentos. La Torá revela sus más grandiosos secretos a quienes realmente se dedican a ella en profundidad. No hablamos de cantidad, sino de calidad. Los personajes bíblicos como Esav, Labán, el Faraón, Kóraj y Bilam por citar algunos, son personas realmente malvadas. Sin embargo, con una lectura superficial es fácil errar y pensar que ellos son realmente santos y sus adversarios son los "malos". Lo superficial es como la niebla, genera dudas y temores. Solamente la seguridad de lo profundo y lo significativo disipa la niebla. Si no somos criteriosos, puede ser que Iaacob, Moshé y a veces incluso el mismo Di-s Bendito sea Él, pueden aparecer en el lado equivocado.

Cuenta el Talmud que Rabí Iosef, le dijo a su padre Rabí Ieoshúa lo que vio en el cielo (tuvo un caso de muerte clínica y regresó) : "Los de arriba están abajo, y los de abajo están arriba; vi un mundo confuso" a lo que el padre le respondió: "Viste al mundo con absoluta claridad". Los grandes hombres infectados por el virus del exceso terrenal, acá son grandes, pero en el más allá son pequeños. Es para pensar...

No solo en el estudio de la Torá, sino también en nuestra propia persona. La semana que viene lo vemos...
(Ariel)