¿Y los regalos?

Cuenta el Rab Shebadron: Un viernes por la tarde estaba en mi casa de Jerusalem y me avisaron que el gran erudito y justo, Rab David Baharán Z"l, vendría en minutos.
Por su puesto que me preparé de inmediato para recibirlo. No todos los días un gran sabio como él visita una casa.
Al llegar, yo mismo le abrí la puerta y lo invité a entrar. Cuan grande fue mi asombro al ver que se estaba sacando los zapatos, antes de ingresar. De inmediato le pregunté, ¿por qué se quita los zapatos? A lo que me respondió: seguramente ya la casa esta limpia para Shabat y no quiero ensuciarla con mis zapatos...

Una vez que entro, le pregunté cuál era el motivo de la visita.
La respuesta me asombró mas aun que lo anterior:
-Quería saber cuanto usted paga cada Shabat por la mikvé (baño ritual que muchos hombres acostumbran a tomar antes de Shabat y fiestas)...
-Un shiling (moneda de ese momento) le respondí, sin salir del asombro inicial, al no entender que tan importante era cuanto yo pagaba por la mikvé, siendo que la tarifa era algo fijo.
Pero... que grande fue mi susto, al ver que el Rab David se asombró mucho por mi respuesta y soltó un suspiro muy profundo tomándose la cabeza con las dos manos...
-¿Qué pasó Rab David? Le pregunté intrigado y asustado al mismo tiempo...
-Sucede que a mi me cobra medio shiling y siempre pensé que esa era la tarifa oficial. Ahora veo que me esta haciendo un descuento. Seguramente es por mi predeposición a medir y controlar la mikvé, de tanto en tanto sin recibir remuneración alguna. También me consulta constantemente por otros temas. O sea que me esta regalando medio shiling cada semana al ir al mikvé. ¡Oy Vey! Se lamentó el Rab David como acostumbran a hacerlo en Israel.
¡Está escrito el que odia los regalos vivirá! ¡Yo no quiero recibir descuentos!...
Increíble sobre que se estaba lamentando el Rab David. ¡Por el descuento de una pequeña moneda!... y no se podía calmar...

Que hay que pensar al caerse en las escaleras
En cierta oportunidad el gran erudito Rab Eliahu Lapian Z"l, se resbaló al subir las escaleras en la Ieshiba y se quedó sentado en los escalones...
De inmediato los alumnos que estaban cerca corrieron a su ayuda, preguntándole primero si se sentía bien...
-Muchas gracias, respondió el Rab, me siento muy bien sólo fue un susto...
-Pues entonces por que no se levanta, ¿quiere que lo ayudemos?...
-Lo que sucede es que estoy pensando, por que me caí, que habré hecho para que esto me suceda. Todo lo envía el Todopoderoso y son señales para que meditemos sobre nuestros actos...