Los meshalim 610

Como estudiar

Cuando comencé a estudiar Guemará hace ya mas de treinta años, mi primer more de Guemará, el More Elazar Cohen Z"l, hacia mucho hincapié en que sigamos la lectura y también la explicación, con el dedo. No debíamos quitar el dedo del texto en ningún momento, aun cuando se estaba explicando algún párrafo. Esto nos ayudaría a no distraernos, y así poder continuar el estudio con agilidad. Realmente y en honor a la verdad, como todo joven, no siempre acatábamos su pedido, pero él siempre volvía a insistir, de no quitar el dedo del libro.
No fue sino después de varios años de estudio en que pude corroborar, que era una técnica muy acertada y efectivamente ayuda mucho a la concentración en el estudio. Con el tiempo uno ya incorpora esta costumbre a su naturaleza y termina siendo casi imposible y por que no automático, que uno no quite el dedo del libro.
Por supuesto, que al enseñar, es algo que pido de los chicos, desde el primer momento en que comencé a trabajar en la educación.
¿Por qué esta introducción?
Hasta el día de la fecha, mas allá del beneficio que yo mismo pude experimentar, no había leído nada al respecto.
Pero he aquí, que el Rab Shebadron Z"l., nos trae una historia relacionada con este tema, que no puedo dejar de compartir con ustedes, ya que es para mi una confirmación, que esperaba por años.
El padre del gran erudito, Rabí Eliezer Plachinski Shelita compartía muchos momentos de estudio con el gran Rab Meir Simja Z"l, conocido como el Rab "Or Sameaj" (5603-5686), importante libro sobre el Maimónides, de cual era muy amigo
En cierta oportunidad, este le formuló al Or Sameaj, una pregunta sobre el Rashba (4935) El Rab Meir Simja, comprendió la pregunta de inmediato y le dijo que hace treinta años él formuló la misma pregunta, la cual se encuentra con su respuesta escrita, en la margen de su libro del Rashba.
-Por favor fíjese usted mismo, le dijo el Rab, a la vez que le indicaba donde se encontraba el libro del Rab Rashba mencionado.
El problema fue, que debido a los años transcurridos y la débil tinta con que fueron escritas esas palabras, ya estaba poco legible.
Al comentarle al Rab la dificultad encontrada, el "Or Sameaj", le dio una vasta explicación sobre el tema, respuesta incluida. Lo que le llamo poderosamente la atención al padre de Rabí Eliezer Plachinski Shelita, que todo el tiempo que duro la explicación, el Rab sostenía un dedo en el lugar de la Guemará donde había interrumpido, y otro en el Rashí último que estaba leyendo.
Cuando acabo de explicarle la pregunta sobre el Rashba, se animó y le preguntó: Rabí Meir, si usted es capaz de recordar lago que estudio y dijo hace treinta años, ¿para que debe señalizar el sitio donde dejo de estudiar, acaso va a olvidar el párrafo de la Guemará que estaba estudiando hace instantes?
Le contesto muy sabiamente el Rab Meir Simja: acaso no esta escrito que el estudia de la Torá es difícil de adquirirlo como objetos de oro y fácil de perderlos como objetos de vidrio!
También esta escrito "si cierras los ojos, ya no están", en alusión a que un sólo descuido puede ser fatal en el estudio de la Torá.
No cabe dudas que lo que nuestro more nos decía era muy importante.