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La decisión correcta
Iosef Hazadik, logro en su momento, lo que el Maimónides
o don Itzjak Abarbanel en su época, ser hombres de
Torá en todo el sentido de la palabra y a la vez hombres
del reinado y el gobierno. El Maimónides siendo médico
de la corte del sultán, no decayó en nada de
su grandeza espiritual y es por ello que hoy después
de tantos años seguimos estudiando sus palabras, poniendo
énfasis y cuidado en cada una de sus expresiones ya
que sabemos que ninguna palabra fue elegida al azar. Lo mismo
sucedió con don Itzjak Abarbanel, que aun siendo ministro
de finanzas del rey de España, fue una de los más
grandes sabios de la época de oro de España,
y hoy seguimos estudiando de sus importantes libros
No fue con seguridad nada fácil para ellos, pero lo
lograron.
Después de 22 años, Iosef se encuentra con su
padre Iaacob. Este, baja a Egipto con toda su familia y se
establece en Goshen. Allí, Iaacob Abinu vive sus últimos
años. Todo seguía a su curso normal, hasta que
de repente le avisan a Iosef, que su padre esta enfermo. Estas
palabras tenían en aquel entonces, un solo significado,
Iaacob esta llegando a sus últimos días. Estar
enfermo, era el aviso final.
Rápidamente Iosef toma una decisión, llevar
a sus hijos para que sean bendecidos por su padre, antes de
morir. Así como hicieron Abraham e Itzjak, con sus
hijos. Luego veríamos que, Efraim y Menashé,
los hijos de Iosef, serian dos tribus independientes, en la
distribución de la tierra de Israel. Por ende quería
Iosef que reciban una bendición especial de su padre.
Menashé, el mayor era la mano derecha de Iosef. El
lo secundaba a su padre en todo lo referente al reinado. Efraim
el segundo, el menor, quedo con su abuelo Iaacob y estudiaba
Torá día y noche...
Los dos se acercan delante de su abuelo. Menashé a
su derecha por ser el primogénito y Efraim a su izquierda,
por ser el segundo. Todo hacia suponer que era lo que correspondía.
¿Acaso había una diferencia sustancial entre
uno y otro? Los dos son tzadkim, justos. Los dos son sabios
e inteligentes. Los dos serán tribu por si mismos.
Los dos son la continuidad de Iosef.
Pero la Torá nos muestra lo contrario. Iaacob cambia
sus manos y coloca la derecha sobre Efraim y la izquierda
sobre Menashé. No papa, interviene Iosef, el de tu
derecha es el primogénito y no al revés. ¿Tal
vez no ves bien o estas confundido?
No mi hijo, yo se muy bien lo que estoy haciendo, le dice
Iaacob, en tono tranquilizante: Es verdad que Menashé
es más grande, pero su hermano pequeño, crecerá
más que el y su descendencia seria muy numerosa"
Así termina este episodio y a nosotros no debe surgir
una pregunta, ¿con qué finalidad la Torá
nos relata todo este suceso? Seguramente de entre otras contingencias
que tuvieron a Iaacob Abinu como protagonista, la Torá
elige este acontecimiento y lo destaca con lujos de detalles...
Lamentablemente existe una diferencia abismal, entre las generaciones
anteriores y la nuestra. Mientras los grandes de otras épocas,
podían destinar algunas horas al trabajo comercial
o profesional y estudiando Torá las otras horas, llegaron
a ser grandes luminarias de Israel.
Hoy en el casi 100% de los casos, no es así. Siempre
hay que elegir, o ser Menashé o Efraim, o Zebulun o
Isajar. Todo joven debe elegir entre ser el que trabaja manteniendo
al que estudia, fijando para el sólo un shiur de una
o dos horas diarias de Torá o ser el que estudia todo
el día. Dejar de lado todos los grandes placeres de
este mundo, llámense viajes, coches último modelo
o vacaciones a "todo trapo", como se dice por allí.
Ser el que renuncia a todo, para aspirar a ser un Talmid Jajam
verdadero, lleno de Torá, con amplios conocimientos.
El de grandes aspiraciones en el terreno del Talmud, la halajá
y el Midrash, y no conformarse con poco o casi nada.
Esta es la imagen de nuestra generación toda. Lástima
que muchos creen que pueden tomar la soga de las dos puntas.
Y peor aun creer que así alcanzaran también
el espacio del que estudia Torá sin concesiones ni
pequeñas metas. Lamentablemente a lo sumo en el mediano
plazo, el comercio o cualquier actividad comercial, prevalece
sobre la meta espiritual y la vence. Así se pierden
cientos de potenciales grandes sabios del pueblo de Israel.
Por ello Iaacob Abinu nos enseña que, aunque es verdad
que todos grupos son importantísimos en el pueblo de
Israel, ¿sobre quien hay que poner la mano derecha
que simboliza el apoyo la fuerza y demás actitudes
positivas? ¡Sobre Efraim! Que aunque parezca chico es
decir sin futuro y sin finalidad en sí mismo, ese es
el que eligió el principal objetivo, estudiar Torá
y nada más que Torá, por lo tanto hay que apoyarlo.
Ellos son nuestro futuro espiritual. Por ello... "Y puso
a Efraim delante de Menashé"
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