FORUM -Sobre apariencias y esencias (Parte III)

El versículo que corresponde a la lectura de esta semana dice: "Corrió Esav al encuentro de su hermano (Iaacob), lo abrazó, rodeó su cuello y lo besó; y ambos lloraron". Hacía mucho tiempo que no se veían, e inclusive, la última vez que se vieron Iaacob estaba soltero y ahora se presentaba con una familia numerosa; era natural que en este encuentro tan significativo para ambos se pongan a llorar. Sin embargo, la semana anterior (y una antes también) comentamos que para tener una imagen verdadera de la situación, no basta con una mirada superficial de las cosas, por el contrario, uno necesita observar profundamente el significado recóndito de lo que cada personaje de la Torá dice, cómo es expresado de acuerdo a sus actos reales, evaluar bien los motivos, y siempre basar la descripción en base a los resultados.

Rashí en su comentario explica: "Hay quienes dicen que más allá del abrazo y las lágrimas de Esav en ese encuentro, no lo hizo de corazón". De nuevo podemos comprobar, cómo una lectura superficial nos puede hacer creer que Esav es el bueno. Un Esav emocionado y quebrado, si no nos damos cuenta a tiempo y estamos atentos, nos puede hacer creer que es un hombre 'compasivo'. Esta dificultad para identificar al 'verdadero' bien y al 'verdadero' mal no se encuentra solamente en contextos históricos, también se encuentra muy cerca de casa. Inclusive, y parafraseando al Rab Desler, podemos encontrar serias dificultad en identificar nuestras propias buenas intenciones. Podríamos preguntarnos ¿Somos realmente dadores o somos egoístas? ¿generosos o miserables? ¿amistosos o ásperos? Por sobre todo, ¿somos realmente buenas personas? ¿o tal vez nos engañamos a nosotros mismos y también a otros?

De todas maneras, ¿cuál es la imagen de la 'verdad'? Un simulador de vuelo es un descubrimiento valioso para preparar futuros pilotos. Allí, se los somete (para analizar reacciones y pericia) a las pruebas más difíciles en escenarios 'casi' reales. Digo 'casi' ya que la única diferencia con lo real radica en los 30.000 pies de diferencia y todo lo que ello representa a modo de supervivencia.

Para llegar al mundo venidero, el mundo de la verdad, hay que ser un experto conocedor de la misma. Hashem, con su Misericordia Infinita desarrolló un simulador que prepara a futuros seres humanos a que sean expertos conocedores del bien absoluto y la verdad; Hashem nos entregó la Torá. Con la ventaja que uno al subirse ya se encuentra a gran altura en todo el sentido de la palabra. La Torá posee un mecanismo que le da a todo aquel que lo utiliza la habilidad de mirar por detrás de la escena, por detrás del escándalo e incluso por detrás de la persona, para poder ver con 'claridad' que muchas veces aquello sostenido por la sociedad como bueno, puede ser, de hecho, un verdadero mal o viceversa. La Torá es un mundo lleno de claridad.

Un campesino ingresó por primera vez a un cine, y quedo estupefacto por las imágenes tridimensionales y el sonido envolvente. Más asombrado aún quedó al ver que el acomodador ingresaba en la oscura sala con una linterna, pero, la luz apuntaba al piso. Medio enérgico, le quitó la linterna y lo increpó: "La sala está a oscuras y Usted con la luz hacia abajo... ¡apunte a la pantalla así se verá mejor!". El acomodador sonrió y le dijo: "Si apunta el haz de luz hacia la pantalla la imagen se desvanecerá; la ilusión de la imagen proyectada es producto de la oscuridad". Nuestro amigo el campesino quiso probar y así fue... el haz de luz, disipó la imagen de la pantalla.

La ilusión óptica del mundo terrenal es producto del ocultamiento de Di-s; pero, tenemos la Torá, Su Sabiduría. Ella nos prepara para distinguir, juzgar, identificar evaluar lo que realmente está pasando en la vida. El tema es encender la linterna.
(Ariel)