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Vivía en jerusalem hace muchos añas atrás,
una persona muy recta y cuidadosa de los preceptos, Rabí
Iaacob era su nombre,
En cierta oportunidad se acerco al entonces rab principal
de jerusalem, Rabí Israel Salanter z"l y le formuló
la siguiente pregunta: Rab ayer por la noche me fui a dormir
y no recite Bircat Hamazón, ¿Qué debo
hacer?
-Estoy seguro que el pan que debías comer, esta aun
en tu casa. Fíjate y luego me cuentas.
Efectivamente el Rab Iaacob regresó a su casa y el
pan estaba sobre la mesa del comedor.
Le preguntaron al Rab Israel Salanter, ¿Cómo
hizo para adivinar lo que realmente sucedió?
-Yo no soy adivino ni nada parecido, les respondió
el Rab Israel, sólo que yo se fehacientemente que el
Rab Iaacob, de comer se puede olvidar, pero de recitar el
Bircat Hamazón es imposible!
¿Qué sucedió realmente? Rab iaacob estaba
en su casa esa noche por hacer netilát iadaim, (lavado
de manos para comer pan) y empezar a comer. Justo en ese instante,
el secretario del gran erudito de jerusalem, el Rab de Brisk,
Rab Ioshua Leib, pidiéndole si podía ir a su
casa que necesitaba hablar con el algo importante. Rabí
Iaacob accedió de inmediato y regreso a su casa muy
tarde, yéndose a dormir directamente.
¡Fue así entonces como se olvido de comer!
¿Por
qué el rab no comió la sopa?
El gran erudito Rab Iejezquel Abramsky, era muy cuidadoso
del kashrut, normas de la Torá, que indican que esta
permitido comer y que no. No comía nada sin saber exactamente
que era lo que estaba comiendo. Uno de sus cuidados consistía,
en no comer de una carne faenada por un shojet mayor de cierta
edad, sino de un joven. Temía que por su edad avanzada,
no tuviera el pulso firme para realizar el faenamiento.
En cierta oportunidad, visitando cierta ciudad, se hospedó
en la casa de una familia de su confianza. El Rab sabia que
en la ciudad había dos shojatim uno joven y otro mayor
de la edad que el consideraba como limite. Por ende le pidió
al dueño de casa, que por favor tuviera en cuanta su
conducta y solo comprara carne del shojet joven.
Un par de días después, le sirvieron una sopa
con carne. Cuando el Rab se dispuso a comerla, notó
que había un insecto en la sopa. Por supuesto que no
la comió y agradeció al todopoderoso haberlo
salvado de caer en una prohibición tan grave, como
la de comer algún insecto.
El dueño de casa, se quedó muy preocupado por
el tema, ya que el tenia un sumo cuidado y hacía revisar
muy bien todas las verduras y alimentos que consumían.
Por lo tanto le pareció muy raro, que justo en la sopa
del Rab le sucediera algo tan extraño.
Pero cuan grande fue su asombro, al enterarse que sin su consentimiento,
habían comprado carne del shojet mayor de edad, del
cual el Rab no quería comer.
Ahora todo estaba mas claro. El Todopoderoso provocó
que ese insecto aparezca justo en la sopa del Rab, y así
éste no comió de la carne que no quería
comer...
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