No en vano la Torá nos detalla varios de la vida de Iaacob el patriarca. Como ya hemos escrito en números anteriores, cada detalle es algo muy importante para aprender.
Esta semana gran parte de nuestra atención, esta puesta en el gran encuentro entre Esav y Iaacob. El primero nunca le perdonó lo que según su visión, fue un doble robo, el desfalco del siglo. Primero la primogenitura y luego las bendiciones, proclamaba a viva voz Esav, en cualquier ámbito que se encontrara. Pero no se preocupen, ya llegara el momento de mi venganza y Iaacob no se me escapara. Pagará un lato precio, haberme engañado. Lo pagará con su vida, remataba diciendo Esav.

Cuatrocientos hombres bien armados, reunió Esav para cumplir con su promesa nefasta. Ya su padre Itzjak había fallecido y no había obstáculo alguno, que pudiera intercederse en su camino. Desde su óptica, aparentemente el final de Iaacob, estaba sellado.
Si hacemos un paréntesis en el relato, podríamos concluir que esta historia, forma parte de la aseveración escrita en la hagadá de Pesaj y que lamentablemente forma parte de nuestra tradición: "en todas las generaciones se levantan para exterminarnos y el Todopoderoso nos salva de sus manos", en muchas ocasiones la salvación es total o al menos parcial.

Pero continuemos con el relato de los sucesos, tal cual lo narra la Torá. Iaacob teme por la vida de su familia y por la suya. Por lo tanto, prepara una estrategia para enfrentar a su hermano Esav, que lamentablemente no se comporta como tal.
Primero le envía un regalo muy importante, compuesto por cientos de animales. Por dinero, muchas personas cambian de carácter, de forma de pensar. Otros como se dice, venderían hasta lo mas preciado, por dinero. Esav, no seria la excepción.
Pero, por si tal vez, es este hombre la excepción a la regla, también se preparó para la guerra. Si hay que pelear, lo haremos.

Pero algo mas hizo Iaacob como preparación y fue la Tefilá. Pidió de lo mas profundo de su corazón, que el Todopoderoso lo salve de su hermano Esav y resguarde así la vida de toda su familia.
El Todopoderoso escuchó sus pedidos y Esav no lo ataco. De esta manera, siguió Iaacob su camino en paz, culminado de esta manera su litigio con su hermano Esav. Claro esta que lamentablemente la pelea siguió y continua hasta nuestros días. Los hijos de Esav, persiguen y odian eternamente a los de Iaacob.

Regalo, guerra y rezo

Tres fueron los elementos de persuasión que utilizo Iaacob. En el ámbito mundial, en lo que a la seguridad del pueblo de Israel, se encuentre donde se encuentre, necesitamos tal vez de los tres elementos, para persuadir al enemigo. Los dos primeros, juntos o por separados, no esta en nuestra posibilidad utilizarlos. Los primeros dos, son propiedad de los gobernantes de turno y es de esperar que los utilicen de la manera mas adecuada.
Pero el tercer elemento, sí esta en nuestras manos. El rezo, la plegaria, se encuentran en el corazón y en la boca de cada uno de nosotros. ¡Cómo saber si hemos rezado lo suficiente para anular los malos decretos! No podemos dejar de utilizar, el mejor armamento que esta a nuestro alcance.

Pero tampoco podemos olvidar algo que forma un dúo inseparable e indivisible junto con la Tefilá y el Bet Haqneset. Los lugares de rezos son el ámbito mas adecuado para que nuestras plegarias, se realicen de la manera correcta. Pero para ello debemos cuidar el respeto por los lugares de rezos. No debemos permitir que se transformen en lugares de reunión y punto de encuentro entre las personas. Es sí un lugar de encuentro, pero con D"s únicamente. El silencio, es el primer ítem a tener en cuenta, cuando de respeto a los lugares de rezo, se refiere. No podemos permitir que se hablen en el transcurso de la Tefilá, los rezos o durante la lectura de la Torá.

Sólo deben escucharse los cambios de hoja, al escuchar la lectura de lo mas preciado que hay en el mundo y es la Torá.
Luchemos para que siga siendo el Bet Haqneset y las tefilot el orgullo del pueblo de Israel. Démosle la posibilidad a la Tefilá de actuar, para lo que esta preparada, salvarnos de muchos males. Y también démosle al Bet Haqneset el lugar y el respeto que se merece.