Entre la vida y la muerte...

Hasta el momento, las secciones anteriores transitaban los momentos más importantes de la vida de un judío. En esta parte, se tratará un tema que cierra el ciclo de la vida, que cierra un círculo que el judío atraviesa a lo largo de su existencia. 

En esta sección serán introducidos los siguientes temas:

1. LA CONFESION Y OTRAS LEYES 
2. LOS DIAS DE DUELO
3. LA ETERNIDAD DEL ALMA
4. LA RASGADURA DE LA ROPA
5. MUERTE

1. LA CONFESION y OTRAS LEYES Y COSTUMBRES
El Zohar relata que en tiempos pasados, antes del patriarca Jacob, un hombre permanecía en su casa sin padecer de enfermedad alguna hasta que sus días se completaban y moría. Pero Jacob solicitó a Di-s: "Señor del Universo, plazca Tu voluntad que los hombres padezcan enfermedades durante dos o tres días antes de morir, a fin de que puedan de ese modo, alcanzar a dar las últimas indicaciones a sus íntimos y arrepentirse de sus pecados." "Bien", le dijo el Creador, "más tu servirás de ejemplo para las generaciones venideras."

Leyes y Costumbres:

  • Es la obligación del hombre, ordenar sus actos y reflexionar sobre los mismos.
  • Cuando un hombre está próximo a morir se le solicita que se confiese. De acuerdo con los sabios del Talmud (Tratado de Sanhedrín) el que antes de morir se confiese, tiene asegurado un sitio en el mundo venidero.  También se le pide que se disculpe ante aquel a quien haya perjudicado material o espiritualmente.
  • No está permitido alejarse de un hombre que agoniza para que no se encuentre solo en el momento en que el alma abandona el cuerpo.
  • Un moribundo es considerado en todos los casos como vivo; jamás debe prepararse una tumba antes del fallecimiento
  • En el momento en que el alma abandona el cuerpo, los presentes deben pronunciar el Shemá Israel, como así también la oración llamada Tziduk Kadin.
  • No debe dejarse el cuerpo sólo, desde el fallecimiento hasta el entierro.
  • Está prohibido transportar a un muerto durante Shabat.

2. LOS PERIODOS DE DUELO
El tiempo que debe guardarse duelo está dividido en cinco períodos principales:

  • El primer día, día del fallecimiento y del entierro. Hasta efectuarse la sepultura rigen las leyes de Aninut. Tras el entierro rigen las leyes de Avelut.
  • Los primeros tres días de duelo se debe ser muy estricto en lo referente a la prohibición de trabajar; incluso está prohibido para un necesitado. Estos días son dedicados al llanto.
  • Los primeros siete días de duelo: se calculan desde el momento en que concluye la sepultura.
  • Los primeros treinta días de duelo. "... y quedará en su casa llorando a su padre y a su madre un mes entero" (Deuteronomio, 21.13).
  • Los primeros 12 meses de duelo, por el padre y la madre. Nuestros sabios determinaron que el alma pierde la relación con el cuerpo rápidamente. Sin embargo la relación espiritual entre el alma y el cuerpo continúa por el período de un año (hasta que el cuerpo termina de desintegrarse). Nuestros sabios nos explican que terminado los 12 meses, tanto el cuerpo como el alma descansan.

3. LA ETERNIDAD DEL ALMA

A pesar de que el alma tiene una vida que antecede a las del cuerpo, propia e independiente, una vez que ingresa al cuerpo de un hombre, se asimila a las condiciones de vida del cuerpo y es tan influido por él como influyente sobre él.
La mente está muy influida por la situación del cuerpo: "Antes de comer y beber un hombre posee dos corazones; después de hacerlo, sólo uno"(Talmud).
  Si el alma constituye una fuerza independiente, proveniente del mundo celestial, enviada a este mundo y, establecido que en un futuro ha de abandonarlo, evidentemente puede abandonar el cuerpo temporalmente para regresar luego: es la acción de dormir, es decir, la liberación del alma y su elevación.

4. LA RASGADURA DE LA ROPA

El rasgado de las ropas es la manifestación de un profundo dolor y en la Biblia encontramos muchísimos casos en los que el rasgado de las vestiduras sigue a una mala noticia.
Maimonides ve en el acto de rasgarse las vestiduras un símbolo de cómo el hombre arranca de su corazón el sentimiento de cruelda: "El que no hace duelo por un muerto así como lo indicaron nuestros sabios, es considerado cruel; además, debe el hombre temer, preocuparse, revisar sus actos y arrepentirse".

Leyes y Costumbres:

  • Un deudo que debe cumplir duelo, está obligado a rasgarse la ropa. La costumbre es unir el rasgado a la bendición "Baruj... Daian Emet". El mismo debe hacerse de pie ya que tal bendición se refiere a la mala noticia y no al rasgado en sí.  Es conveniente que el rasgado sea realizado por un tercero al cual se respete; el deudo, con su silencio, recibe el veredicto del Creador.
  • El sitio en el que se rasgan las ropas es la solapa del saco, al lado del cuello y no debe coincidir con la costura. La medida del rasgado, por un pariente,  es de 8cm; por el padre o la madre debe hacerse hasta descubrir el corazón.  Por el padre o la madre el rasgado debe hacerse con la mano; por otros familiares se puede hacer con algún elemento. La mujer, por recato, debe rasgar la ropa interior al comienzo, y cubrirla, luego, a fin de no descubrir ninguna parte de su cuerpo.
  • El rasgado de las ropas no debe incluir ni el jersey ni el abrigo.
  • Se se vestía ropa nueva en el momento del fallecimiento puede ser cambiada.
  • Quien rasga sus ropas por el padre o la madre, debe hacerlo del lado izquierdo, en el sector del corazón, como muestra de máximo dolor; por los demás parientes, del lado derecho. Si por descuido se rasgó las ropas por el padre o la madre del lado derecho, no debe repetirse el acto; lo mismo sucede si lo ha hecho del lado izquierdo por otros parientes.
  • Se repara el rasgado efectuado por todos los parientes con una costura despareja después de los siete días; tras los 30 días se lo cose definitivamente.
  • Las ropas rasgadas deben usarse durante los días de la Shivá (salvo en Shabat), mas no después de los siete días de duelo.

5. LA MUERTE

EL KADISH

Es una plegaria muy antigua escrita muchísimo antes de la destrucción del Sagrado Templo y redactada en arameo, el idioma vernacular del pueblo judío en esa época.  Se recita proclamando la apertura del servicio religioso, subrayando las diversas secciones y su conclusion, así como también después de una sesión de estudio, con partes de Midrash o de Agadá o luego de leer tales porciones en el servicio de oraciones; en este caso se denomina Kadish De Rabanan, pues se incluye una plegaria por los rabinos, maestros y discípulos.

Las palabras iniciales se basan en una profecía de Ezequiel (38:23): ãYo habré de magnificarme y santificarme. Me haré conocer a los ojos de muchas naciones y ellas sabrán que Yo soy el Señorä.  El profeta relata los conflictos de los tiempos venideros, luego de los cuales la humanidad entera reconocerá a Di-s con toda Su Gloria y Majestad.  Los judíos no esperan hasta el final de los días, sino que Lo glorifican ahora.

El Kadish contiene diez expresiones de alabanza del Nombre Divino: engrandecido, santificado, bendito, alabado, glorificado, elevado, ensalzado, honrado, adorado y loado. Nuestros Sabios sostienen que estas palabras fueron elegidas en relación a las diez expresiones con las que el mundo fue creado y también por analogía con los Diez Mandamientos.

Esta plegaria es claramente una exhortación a la devoción, a la afirmación de la santidad de Di-s y a Su reconocimiento universal.  Su pronunciación inspira gran emoción y reverencia a todo judío y si bien es la oración que recitan los que están de luto ante el fallecimiento de un ser querido, no lo hacen porque figure en ella mención alguna de muerte o infortunio, sino como evidencia de que la fe en Di-s no ha de ser cuestionada ni siquiera en momentos de supremo dolor. Eso es precisamente lo que se afirma cuando la congregación proclama al unísono: ãSea Su Gran Nombre bendecido para siempre y por toda la  eternidadä.  Afirman nuestros Sabios (Berajot 3a) que cuando el  Creador nos escucha recitar estas palabras, se lamenta por la destrucción de Jerusalem asemejándose a un padre que forzó a su hijo a exiliarse.  Más aún, cuando decimos ãIehé Shemé Rabá...ä con todas nuestras fuerzas y concentración, se abren las puertas del Gan Eden y puede incluso anularse todo decreto que ordene sufrimiento (Shabat 119a).

Debemos entender que con el recitado del Kadish no sólo alabamos y santificamos el Nombre de Di-s, lo cual también figura en otras oraciones,  sino que provocamos la respuesta  de quienes nos escuchan, los que al unísono pronuncian en voz alta las palabras arriba mencionadas (Iehé Shemé Rabá...), núcleo central de la oración.  El Kadish constituye pues una declaración pública de fe y por lo tanto no se puede recitar cuando uno reza solo.  Diez es el número mínimo de judíos que forman una ãasamblea públicaä, una congregación y solamente con ellos se puede santificar públicamente el Nombre de Di-s.  Sin ãminianä (grupo de diez varones mayores de 13 años) carece de sentido la pronunciación del Kadish pues no habrá expresión pública de respuesta.

Cuando los hijos se levantan para santificar en público el Nombre de Di-s pronunciando el Kadish  por un padre fallecido, tal acto eleva el alma del ausente y redunda en su mérito.  Y el Juicio Divino sobre él toma en cuenta esta acción de sus hijos, como está escrito (Sanhedrin 104a): ãEl hijo logra absolver al padreä.  El Todopoderoso no cierra nunca el libro de una vida mientras los frutos de ésta sigan prosperando.  Rezar, dar caridad, estudiar Torá o sostener el estudio de Torá en nombre de quien dejó este mundo, todos son actos que pertenecen ciertamente al tesoro espiritual del difunto.

Con cada Kadish que pronunciamos, acercamos ese gran momento para el que fueron creados los Cielos y la Tierra, la era del Mashiaj en que toda la humanidad aceptará la Palabra Divina y coronará a Di-s como el Supremo Rey del Universo.

Kadish -traduccion-

Exaltado y santificado sea el gran Nombre de Dios (Amén),
en este mundo de Su creación que creó conforme a Su voluntad; llegue su reino pronto, germine la salvación y se aproxime la llegada del Mesías (Amén).
En vuestra vida, y en vuestros días y en vida de toda la casa de Israel, pronto y en tiempo cercano y decid Amén.
Bendito sea Su gran Nombre para siempre, por toda la eternidad; sea bendito, elogiado, glorificado, exaltado, ensalzado, magnificado, enaltecido v alabado Su santísimo Nombre (Amén), por encima de todas las bendiciones, de los cánticos, de las alabanzas y consuelos que pueden expresarse en al mundo, y decid: Amén.
Por Israel, y por nuestros maestros y sus alumnos, y por todos los alumnos de los alumnos, que se ocupan de la sagrada Torá, tanto en esta tierra como en cada nación y nación. Recibamos nosotros y todos ellos gracia,
bondad y misericordia del Amo del cielo y de la tierra, y decid: Amén (Amén)
Descienda del Cielo una paz grande, vida, abundancia, salvación, consuelo, liberación, salud, redención, perdón, expiación, amplitud y libertad, para nosotros y para todo Su pueblo Israel, y decid: Amén. (Amén)
El que establece la armonía en Sus alturas, nos dé con sus piedades paz a nosotros y a todo el pueblo de Israel, y decid: Amén. (Amén)

Fonetica

Itgadal veitkadash shemé rabá. amén. bealmá diberá jirhuté. veiamlij maljuté. veiazmaj purkané vikareb meshijé. (Amén). Bejaiejón ubiomejón ubjaié dejol bet Israel. Baagalá ubizmán karib veimrú Amén.
(Amén).
Iehe Shemé Rabá mebaraj lealam lalmé almaiá.Itbaraj veishtabaj veitpaar veitromam veitnasé veithadar veithalé veithalal Shemé DeKudshá Berij Hu. (Amén).
Leelá min kol birjatá shiratá tishbejatá venejamatá daamirán bealmá. Veimrú Amén (Amén). Al Israel, veal rabanán, veal talmideón, veal kol talmidé talmideón,
deaskín beoraitá kadishtá. Di beatrá adén vedí bejol atar veatar. Iehé lana ulhón uljón jiná vejisdá verajamé. Min kodam Maré shemaiá veará veimrú Amén (Amén)
Iehé shelamá rabá min Shemaiá, jaim vesabá vishuá venejamá veshezabá urfuá ughulá uslijá vejapará. Verevaj veazalá lanu uljol amó Israel. Veimrú Amén (Amén).
Osé shalom bimromav hu verajamav iaasé shalom alenu veal kol amó Israel.
Veimrú Amén (Amén).