Conceptos
principales de la caridad
- El precepto de caridad no
es sólo dar dinero al pobre o necesitado sino también a
todo el que necesita asistencia o sólo una palabra de aliento,
tanto en lo físico como en lo psicológico.
- Prestando atención a lo
que cada uno pide, nos daremos cuenta de que cada persona
es siempre diferente y, por lo tanto, nos debemos adecuar
a esto y dar acorde a ello.
- El sustento de cada persona
se fija de año a año. Según cómo uno lo utilice, así se
lo recompensará. Si da caridad, Hashem lo recompensa con
riqueza por el mérito de haber cumplido este precepto. Si
no utiliza el dinero para este fin, igualmente no va a quedar
en su poder lo que debía haber sido destinado a caridad
y de cualquier forma lo gastará.
- La diferencia es que cumpliendo
con el precepto, Hashem nos devuelve lo que dimos y más.
En cambio, si no lo damos lo perdemos definitivamente.
- Realizando caridad nadie
se perjudicará, por el contrario, todos nos veremos beneficiados.
- La caridad anula muchísimos
decretos malos y salva a la persona de todo tipo de mal.
- Salva a la persona de la
muerte y le alarga la vida.
Ocho
niveles de caridad
De mayor a menor:
- Antes que necesite pedir
caridad, lo mejor es dar lo que necesita como un regalo,
prestarle dinero, tomarlo como socio o encontrarle trabajo.
- Dar caridad mientras ambos,
el que da como el que recibe, no conocen la identidad del
otro.
- El que da conoce la identidad
del que recibe, pero éste no conoce la de quien da.
- El que recibe conoce la
identidad del que da, pero el que da no conoce a quien recibe.
- Dar caridad aún antes de
serle solicitado.
- Donar a la persona pobre,
después de que ésta haya pedido caridad.
- Donar menos de lo que debería,
pero hacerlo con un semblante amable.
- El que dona, da caridad
quejándose.
10 Reglas
básicas de la caridad
- Debe sacarse el diezmo de
todas las ganancias, de los regalos o herencias que se reciban
y darlo en caridad.
- Si el pobre o necesitado
no acepta la caridad como un regalo, se lo debe dar en préstamo.
- Se debe dar caridad con
un semblante alegre y feliz, reconfortando y aliviando al
pobre de sus sufrimientos.
- Quien da con ceño fruncido
es como si nada hubiera dado y pierde todo su mérito.
- Debe tenerse mucho cuidado
en el modo en que se conduce con el pobre, sin menospreciarlo,
burlarlo o hacerle pasar vergüenza.
- No destacar lo que damos
para ser alabados, sino por el contrario, ocultarlo lo máximo
posible.
- Hacerlo porque así lo sentimos
y para ayudar al pobre; hacerlo de buen corazón y con las
mejores intenciones.
- Dar caridad en momentos
de abundancia y también cuando es necesario un esfuerzo
para lograrlo.
- Si no es posible ayudar
con todo lo que se pide, dar aunque sea una contribución
mínima.
- Si no se le puede dar al
pobre dinero, que mínimamente le dé frutas o comida, para
que no se vaya con las manos vacías.
La fuerza
de la caridad
Le dijeron a Rabi Akivá que
en el día del casamiento de su hija, ella iba a morir ya que
una serpiente la picaría.
Cuando llegó ese día, luego
de la fiesta de casamiento, se dirigió a su habitación, tomó
la orquilla de oro que estaba en su cabello y la clavo en
la pared. Allí estaba la serpiente murió automáticamente,
sin que ella se de cuenta.
Al otro día, la hija sacó la
orquilla y cayó la serpiente muerta.
Cuando Rabi Akivá escuchó la
gran noticia, su corazón se llenó de alegría y estaba feliz
por la gran noticia.
Pero tenía una inmensa duda:
¿Acaso su hija había cumplido algún precepto, para que su
mérito salvara su vida?
Le preguntó a ella: "¿Qué
precepto hiciste que te salvó de la serpiente?".
La hija le contó que durante
la fiesta había llegado un hombre pobre que pedía comida.
Como todos los invitados estaban
ocupados en sus propios manjares y, en la fiesta de casamiento,
nadie le prestó atención, la hija de Rabi Akivá fue la única
que lo vió y le acercó su propia comida a este pobre hombre.
Al escuchar las palabras de
su hija, dijo Rabi Akivá: "Un gran precepto cumpliste
y por eso te salvaste de la muerte".
Este precepto no era otro que
el de la caridad, el cual salva a la persona de la muerte.
Pregunta
sobre Prestamo y Caridad
En un folleto semanal, leí
la semana pasada un artículo que trataba la importancia de
dar caridad. Le comenté a mi amigo lo sucedido pero él no
estaba de acuerdo conmigo y opinaba que es mucho más importante
y satisfactorio hacer un préstamo de dinero a una persona
que lo necesite urgentemente.
Acaso,
- ¿la caridad es más importante
que un préstamo?
- ¿un préstamo es más importante?
- ¿los dos son importantes
en igual medida?
Respuesta Correcta:
Las dos cosas se respetan según
en el contexto. Si hay una familia en la cual no hay alimentos
necesarios para comer o ropa adecuada para el clima en el
cual se encuentran, y por otro lado un conocido necesita un
préstamo para un local, se prioriza al pobre. Pero si hay
muchas personas que pueden ocuparse de él y no se encuentra
en una situación crítica, entonces se realiza el préstamo.
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