Torá oral

Cuando hablamos de la fe y el fundamento del judaísmo de que la Torá fue dada desde los cielos por D"s, nos referimos también a la Torá Oral.
Ésta contiene explicaciones e indicaciones de cómo ejecutar todo lo prescripto en la Torá escrita, tal como indica el comienzo del tratado de Abot: "Moisés recibió la Torá en Sinai y se la transmitió a Ieoshúa y etc.". Esa transmisión se refiere precisamente a la Torá Oral, que fue trasmitida intacta de generación en generación hasta su posterior recopilación en la Mishná y el Talmud.
Es imposible concebir la no existencia de una Torá Oral de procedencia Divina.

¿Acaso D"s no va a indicar cómo cumplir cada precepto a los millones de judíos congregados frente al Monte Sinai? ¿O dejaría D"s todo librado a la interpretación humana con la trágica consecuencia de una discontinuidad del judaísmo? ¡Seguro que no! Es imposible que D"s no le haya dado a Moisés la explicación de cada uno de Sus preceptos, como así también de cada versículo escrito. Sin eso sería un enigma llevarlos a la práctica.

Tomemos un precepto como el de las filacterias (Tefilin): no está escrito en la Torá cómo deben ser, de qué color, de qué material y otros detalles esenciales. Sólo conocemos todo esto por la Torá Oral, pero es 100% seguro que Moisés recibió cada uno de esos detalles.
Lo mismo podemos decir sobre el faenamiento de animales, que no está especificado en la Torá cómo debemos hacerlo.
Así también con respecto al precepto de tomar un etrog en Sucot, la Torá sólo nos dice: "Fruto del árbol". ¿A qué fruto se refiere? ¿Una naranja, una manzana o tal vez un limón?
Sin embargo desde el momento mismo de la entrega de la Torá en el Monte de Sinai hasta que se escribieron en la Mishná todos los detalles prácticos de los preceptos, los judíos siempre hicieron lo mismo.
Siempre se colocaron Tefilin como los que usamos nosotros hoy, siempre faenaron los animales en la forma debida y bendijeron sobre un etrog todos los años exactamente igual que nosotros.
Esto nos da la pauta de que la trasmisión oral de generación en generación siempre se mantuvo intacta e inalterada, formando una cadena cuyo primer eslabón está firme en el Monte de Sinai junto a la Torá escrita.

La Mishná

Los años anteriores y posteriores a la destrucción del Segundo Gran Templo provocaron que la trasmisión de la Tora Oral, corriera el serio peligro de ser interrumpida. La diáspora y la desaparición de muchos de nuestros grandes sabios fueron la principal causa de que algunos conceptos no fueran trasmitidos.
Lo que sucedió posteriormente fue que, ante la ausencia de algunos datos, los Sabios se basaron en los conocidos trece métodos de interpretar un versículo, pero he aquí que surgieron diferencias.

Aproximadamente en el año 3930 (170 e.c.), 1482 años después de la entrega de la Torá en el Monde de Sinai, Rabí Iehuda Hanasí vislumbró la necesidad de recopilar por escrito toda la Torá Oral ante el temor por la difícil situación reinante a raíz de la cruel opresión de Roma.
Por ello llamó a todos los sabios para compilar los datos y detalles que poseían, fijando como opinión final y para llevar a la práctica, la esgrimida por la mayoría. Sin embrago cabe resaltar que a pesar de la complicada situación, el gran conjunto de los preceptos no presentó diferencias.
Sus sabios son llamados Tanaim (Tanaítas).

Así surgió la Mishná con sus 60 Tratados en 6 sedarim (temas principales), divididos según su temática en capítulos, los cuales a su vez están subdivididos en Halajot o Mishaniot. La Mishná nos explica las 613 Mitzvot (Preceptos) que figuran en la Torá, decretos y Leyes de nuestros Jajamim (Sabios) y también están las leyes que D"s transmitió a Moshé en forma oral.

Sedarim que forman la Mishná:
1- Zeraim: Leyes relacionadas con las labores agrícolas, principalmente de la tierra de Israel, las ofrendas y los diezmos de la producción que deben ser ofrecidos, y las leyes de las bendiciones.
2- Moed: Leyes relacionadas con los Shabatot y días de fiesta y sus respectivas Mitzvot.
3- Nashin: Leyes relacionadas con las obligaciones matrimoniales.
4- Nesikin: Leyes comerciales y judiciales.
5- Kadashin: Leyes relacionadas con los sacrificios ofrecidos en el Templo.
6- Taharot: Leyes relacionadas con la pureza e impureza ritual.

El Talmud

500 años después, habiéndose profundizado y extendido la diáspora, surgió la necesidad de escribir todas las explicaciones de la Mishná que en su momento no se habían hecho y se seguían trasmitiendo oralmente.
También hay que resaltar el hecho que Rabi Iehuda Hanasí utilizó para escribir la Mishná un lenguaje muy corto y conciso, lo que con el tiempo dificultó la comprensión en toda su magnitud.
En el Talmud también figuran las nuevas enseñanzas de los Sabios de la época llamados Emoraim, como así también las Hagadot, que son historias y conductas de nuestros Sabios que nos dan una gran enseñanza de moral y ética.

Tanto en la época de la Mishná como del Talmud, se temía que se olvidara la Torá y su explicación entre los iehudim y por eso se decidió escribirla.
Esta gran obra tiene dos versiones:
El Talmud Ierushalmi escrito en Israel, por Rabí Iojanán el hijo de Rabí Itzjak Nafjá (alumno de Rabí Iehudá Hanasí) junto con Rabí Simón Ben Lakish (Resh Lakish). Se finalizó de escribir cerca del año 395 e.c.
El Talmud de Babilonia se escribió precisamente en el gran Centro de estudios de Babilonia. Lo comenzó a escribir Rab Ashí y al fallecer, culminaron su obra cerca del año 500 su hijo, Mar Bar Rav Ashí y Rabina, su alumno.

La forma de estudio del Talmud es muy especial, ya se basa en preguntas y respuestas, definiendo un método de aprendizaje y enseñanza excelente, denominado como muy actual.
El Talmud posee muchos pasajes escritos en Arameo y muchos en hebreo.

MishnáGuemaráRashiTosafotRabenu Nissim  
Colores para distinguir la distintas secciones del Talmud
 
 
Guemará (Babilonia Año 500)
 
Comentarios Rashi (Francia 1040-1105)
 
Comentarios Tosafot (Francia, Alemania, Siglo XII - XIII)
 
Comentarios Rabenu Nissim (Tunez Siglo XI)