PARASHA SHEMOT

Iaakob Abinu bendice a los hijos de Iosef antes de su muerte, sólo que al menor lo antepone al mayor. Sobre este accionar le dice a su hijo Iosef: (Cap. 48:19) "Lo sé mi hijo, lo sé, también él será por puebloÉ él engrandecerá, pero su hermano engrandecerá más que él".

Explica el exégeta Rashí que la mención "también él será grande" se refiere a que de él saldrá "Guidón" que por su intermedio en la época de los jueces, los iehudim fueron liberados de sus enemigos, ya que éste, Guidón, es descendiente de Menashé.

Empero del segundo Efraim saldrá algo más grande: una personalidad dirigente y profeta casí como Moshé Rabenu. Precisamente Iehoshúa que se lo comparó a la luna, teniendo en cuenta que Moshé era como el sol.

A través de Iehoshúa, fue dada la tierra de Israel al pueblo y trasmitió toda la Torá que recibió de Moshé en el monte Sinaí. Como dice la Mishná en el tratado de Abot: "Moshé recibió la Torá en el Sinaí y la entregó Iehoshúa y ésta a los ancianos y demás".

Cabe preguntar: ¿qué hicieron cada uno para que haya tamaña diferencia?

Dicen nuestros sabios que Menashé, el mayor, ayudaba a su padre Iosef en el reinado como traductor y otros menesteres. Es por ello que su descendiente, fue Guidón que ocupó sólo el puesto de reinado. No así Efraim que fue a estudiar con Iaakob Abinu, su abuelo. Por ello tuvo el mérito de tener tan importante descendiente, Iehoshúa, que como sabemos, también dedicó toda su vida a aprender muchísimo de Moshé, su rab.

Pero a pesar de que Iaakob Abinu marcó esta diferencia, nosotros bendecimos a nuestros hijos diciéndoles que sean como ellos.

A Efraim por su dedicación a la Torá y a Menashé, por su humildad de escuchar y ver que su hermano menor es bendecido mejor que él y no sentir envidia ni celos.

Vemos pues cuán importante es el ejemplo y cuánto influenció aun en generaciones posteriores.


Parashá Vaerá

El Todopoderoso le dice a Moshé Rabenu: Los patriarcas me conocieron en el aspecto más fuerte y contigo lo hice en el de misericordia. Esto un poco reprochándole que se negara a ir a Egipto, cuando los patriarcas nunca se negaron a nada. Sobre esto agrega el Midrash una expresión: "Lástima por lo que se perdió y no se encuentra". Obviamente referido a los patriarcas. Sobre el dicho arriba mencionado, hay una interesante anécdota. En cierta ciudad donde vivían muy pocos estudiosos de la Torá, querían contratar a un importante Rab. "Estimado Rab" le dijeron, "en nuestra ciudad están enterrados grandes sabios como el Ture Zahab, Rabí Akibá Iguer y el Rab Alfasi entre otros."Siendo así, acepto" dijo el rab, pensaron claro que si están enterrados allí vivieron, siendo esta una comunidad importante. Al instalarse en la ciudad se pudo comprobar que nada de esto era verdad y que los rabanim nombrados están enterrados en diferentes lugares. Se dirigió a la comisión que lo contrató y les dijo: "¿Cómo me engañaron?" "Rab no lo engañamos" le dijeron " donde dicen que están enterrados en realidad viven porque allí estudian sus libros." Aquí nadie estudia nada, realmente están enterrados. "Lástima por los que se pierde" , dice el dicho,pudiendose interpretar también referido al tiempo y esfuerzo de aquéllos que no utilizan su vida para lo que realmente vale. "No se encuentran, termina el dicho, esto es realmente una pérdida irreparable.


PARASHA BO

Estamos en las perashiot de las plagas, y valdría la pena detenernos a observar la conducta de Paró, el faraón de Egipto. ¿Es comprensible su actitud?

Esclaviza a un pueblo completo, que ni siquiera le declaró la guerra, ni nada parecido. Moshé Rabenu le pide que los libere a lo que éste contesta: &emdash;¿Quién es ese D"s? ¡No los liberaré!

Y explica Seforno que quiso decir: a ese D"s no lo conozco y aunque me convencieran de que existe no los liberaré. Ante esta terca actitud comenzaron las plagas, para demostrarle quién es D"s y que domina sobre todo el universo, el agua, la tierra, los animales grandes y pequeños, el cielo.

En resumen Paró recibió una lección completa de fe. De a ratos aceptaba y de repente se daba vuelta. Al final vino la última plaga: la muerte de los primogénitos sobre la que fue avisado y advertido. Ya tenía el historial de nueve plagas que se cumplieron al pie de la letra. Era de esperar que ésta no sería la excepción. Para colmo él tenía un primogénito y serían miles los que morirían. ¿Y él dónde estaba?

Dice el versículo: "Y se despertó por la noche". Dice Rashí: es decir que se fue a dormir. ¡A dormir! ¿Como se puede conciliar el sueño ante tan inminente catástrofe y desgracia? Y aún después de que los mandó, reaccionó y ensilló su propio carruaje y los persiguió. Actitud incomprensible. ¿A caso era un demente que no razonaba?

La respuesta es clara, Paró era muy normal. Su actitud es la común de cualquier ser humano. Dice Maimónides: Paró es el símbolo del instinto malo. Es decir, se compara a toda persona que lo tiene, y se deja llevar por él.

Su función es alejar los conocimientos y aislarlos en el cerebro, lo que yo sé &emdash;decimos muchas veces&emdash; es una cosa, pero hago lo que más me parece y conviene. Esa era la postura de Paró.

¡Mucho cuidado, el faraón en cualquier momento puede ser cualquiera de nosotros!


PARASHA BESHALAJ

"Y fue cuando salieron de Egipto..."

Comenta el Jafets Jaim el siguiente análisis:

Al salir los iehudim de Egipto había dos caminos para poder llegar a Israel: atravesando la tierra de los filisteos o el desierto.

Cada opción tenía una parte negativa y otra positiva.

La primera era ruta habitada y transitada, lo cual facilitaría el abastecimiento de alimentos y agua durante todo el trayecto. Pero por otro lado, volver a convivir y tratar con pueblos idólatras -aún por poco tiempo- encerraba un peligro muy grande ya que apenas habían salido de Egipto donde habían convivido con este tipo de pueblo, y a duras penas estaban elevándose de su depresión espiritual. Un nuevo contacto podría ser fatal, provocando la asimilación definitiva.

El otro camino, el desierto, desolado, deshabitado, no encerraba ningún peligro en cuanto a la asimilación pero el abastecimiento era prácticamente imposible.

Cuál tomar? Qué riesgo considerar?

D"s prefirió el desierto, donde no hay alimento ni bebida. Pero eso se puede solucionar. El pan bajó del cielo, y los acompañó durante todo el camino un pozo de agua, o la misma salió de una piedra.

Grandes milagros, un cambio de la naturaleza. Lo principal es que la parte espiritual estaba a salvo. Lo principal: no ir por el camino de los impuros filisteos y de la casi segura asimilación.

Y aquí podemos ver que ningún argumento que no esté contemplado en la Torá o alguna forma o camino incorrecto son valederos ni justifican -aún el más grave problema económico-: como vimos en la solución que D"s dio a miles de personas en la salida de Egipto.

Hace un tiempo, en Polonia vivía el Rab. Jaim Leib z"l que ocupaba el Rabinato de una ciudad de aquel país.

Era muy común que muchas personas se dedicaran al comercio ambulante, yendo de ciudad en ciudad, pueblo en pueblo, ofreciendo diferentes mercaderías en las casas particulares.

Cierto día llegó un vendedor a la ciudad del Rab. y se dirigió al Bet Hakenéset (Templo), principal lugar elegido para vender. Por lo común, concentración de gente para los rezos.

Allí este hombre se instaló cerca del horno- estufa, vendiendo a la gente Tefilín, Tsitsiot, Mezuzot, etc.

El Rab., al salir del Templo, se detuvo a mirar la mercadería, y vio un atado de libros no muy buenos. Sin pensar dos veces, los tomó, arrojándolos a la estufa en donde se quemaron inmediatamente.

EL vendedor muy enojado le pidió una indemnización ya que su principal ganancia estaba en esos libros.

El Rab. con voz calma le dijo:

-No te preocupes, te pagaré lo que perdiste. Pero tienes que saber que no por ganar dinero, uno puede hacer cualquier cosa, como vender libros y revistas de mal contenido. mañana pasaré por mi oficina y veré en qué puedo ayudarte.

Muy contento, el hombre prometió no incurrir en la misma equivocación, conviniendo el horario para el día siguiente.

Al otro día, tal lo estipulado, se presentó ante el Rab. Este lo recibió con una buena noticia:

-Acabo de conseguir para tí un trabajo muy bueno. Tu decisión ya tuvo frutos.

Este episodio ya nos ilustra cuál es el camino a seguir, como vimos exactamente con nuestros padres a la salida de Egipto.


PARASHA ITRO

Nuestra perashá, la perashá de la entrega de la Torá es sin lugar a dudas destacable. Según Najmánides (Rambán), al leerla cada año, cumplimos con un precepto de la Torá. El mismo consiste como dice el pasuk: "Cuídate de no olvidar las palabras que vieron tus ojos y le dirás a tus hijos y nietos, día en que estuviste delante de D"s". Puntualiza el Rambán que hay que recordar no sólo los Diez Mandamientos, sino también lo elevado, importante y fuera de lo normal del acontecimiento más grande de la historia. Cada detalle descripto en la Torá viene a enseñarnos algo y a indicarnos el camino a seguir. Uno de estos detalles es lo descripto por el pasuk que dice: "Y la voz del shofar era muy potente". Y en otro versículo dice: "Y la voz del shofar iba en aumento y era muy fuerte". Esta voz del shofar no era emitida por ninguna persona, sino que se escuchaba por sí sola. Rashí, el gran exégeta explica: "Estas palabras nos vienen a destacar algo muy importante: si una persona toca el shofar, su voz se va debilitando a medida que va tocando, pero aquí no ocurre lo mismo". Nos enseñan nuestros jajamim que es común que cualquier acto del ser humano tenga mucha fuerza, coraje o vehemencia. Sólo que por lo general, la acción, su fuerza se va debilitando con el correr del tiempo. No así en el estudio de la Torá: si uno se dedica con constancia, dedicación y en forma ininterrumpida, ésta le renovará sus fuerzas, e ímpetu para seguir adelante. Cuentan que cierto grupo de estudiantes de Torá querían ser recibidos como alumnos del Gaón de Vilna. Este les dijo que como prueba estudiaran un tema de cualquier Guemará y lo repitieran una vez y les dio un plazo máximo. Al expirar el tiempo recibió sólo a los que no terminaron, ya que seguramente no pudieron acabar la segunda vez porque encontraron más temas para profundizar. Estos sí podían se alumnos del Gaón.


PARASHA MISHPATIM

"Detrás de la mayoría debes ir" (Shemot -Exodo- 23:2).

He aquí una interesante mitsvá (precepto) que aparentemente nos indica que no debemos aislarnos, decidir solos, sino ir detrás de la mayoría.

Escuchamos muy seguido diferentes slógans que nos incitan y provocan a no ir contra la corriente, ser como todos, igual que la inmensa mayoría.

El mundo nos empuja constantemente a usar una marca de pantalones e indumentaria deportiva por ejemplo, siendo aquél que no la usa un anticuado y pasado de moda.

Lo mismo pasa con los artefactos domésticos, bebidas y demás productos que por intermedio de una inteligente y constante campaña publicitaria, van convenciendo a las masas y así poco a poco, la gente camina por la calle, vestida de igual manera, hablando igual. Es casi un ejército desfilando...

No nos dejan pensar, nos transformamos en robots y autómatas que cumplen al pie de la letra lo que les ordenan. Hasta vamos de vacaciones adonde van la mayoría de nuestros amigos, ámbito o comunidad.

Pero realmente así tiene que ser? Ese es el significado del versículo "Vé detrás de la mayoría"?

Cierta vez se reunieron los 247 miembros de la persona para quejarse en contra de la cabeza. Ellos dijeron con aparente lógica:

-Esto ya es insoportable, nosotros, los miembros, constantemente estamos sirviendo a la cabeza. Ella decide ir o no, comer, jugar, pasear, etc. Y en ningún momento se aconseja con nosotros. Acaso estamos obligados a hacer todo lo que la cabeza quiere?

La Torá dijo: "Irás detrás de la mayoría". Queremos que de hoy en más se nos consulte, y decidiremos por mayoría -culminaron diciendo.

La cabeza contestó:

-Cuándo se debe aplicar este precepto? Cuando todos son cabezas, como en el máximo tribunal de 71 jueces, si hay dudas, vamos tras la mayoría, pero aquí la única cabeza soy yo.

Vemos de esta parábola, que no siempre es como venimos pensando y decidiendo, sino que debemos buscar una cabeza y guiarnos por ella.

La Torá con sus preceptos son nuestras cabezas, y sus Sabios, su boca, por intermedio de las cuales, sí podremos saber qué vestir, comer, usar, dónde veranear, etc.

°Cuidado con la mayoría, entoces..!


PARASHA TERUMA

"Habla con los hijos de Israel y tomarán para Mí donativo..." (Shemot -Exodo- 25:2).

Preguntan los comentaristas: Lo correcto sería "darán a Mí" que era lo que en realidad debían hacer. Dar, donar oro plata, etc. para la construcción del Santuario. Qué nos indica pues, este cambio?

Eliahu el profeta dijo: "Ya que dijeron haremos y escucharemos, el Todopoderoso de inmediato les ordenó la construcción del Santuario. Qué relación tiene una cosa con la otra?

A dos personas que toman vino podemos catalogarlas como borrachas tal vez, o bien sólo como tomadoras, radicando la diferencia en que si se bebe sin motivo, se es un borracho, y si se lo hace por una angustia, decepción, etc., no se es.

(Claro que igual hay que cuidarse, ya que por algo se empieza).

Vemos que si el acto o hecho que vamos a hacer tiene por finalidad sólo el hecho en sí, recibirá ese nombre, y si tiene un motivo secundario, no le daremos el nombre que indique ese acto, sino cambiará como en el ejemplo arriba mencionado: cuando toma, pero no es un borracho (que es el nombre apropiado para este acto: beber vino en cantidad superior a la normal).

Sabemos que del Santuario y de las ofrendas que allí se practicaban provenía todo el bienestar material que el pueblo necesitaba. Por ello no corresponde decir "darán" ya que más que dar, tomaban al recibir todos los bienes y necesidades para este mundo, o sea que no hay que llamar al dar por su nombre, sino por su finalidad (o sea, no borracho).

Y justamente luego del "Haremos y escucharemos". Por qué? Ya que todavía, al recibir la orden, no habían recibido nada, siendo que aún no había sido construido el Santuario cómo iban a aceptar que ciertamente hay una finalidad?

Pero justamente, desde el momento en el cual aceptaron todo sin cuestionamientos, convencidos de que todo lo que D"s nos pide es para nuestro bien, estaban seguros de que en realidad no daban al Santuario, sino que éste les daba a ellos.

El Gaón de Vilna, explica que todos los preceptos tienen esta finalidad, darnos a nosotros, y no que le demos algo a ellos.

Siendo así debemos pensar que cada precepto es para nuestro bien sin lugar a dudas, y cumplirlo aunque no lo comprendamos; ya que la Divinidad está por encima de nosotros y sabe lo que es bueno o malo para el ser humano.

Tengamos fe.


PARASHA KI TISA

Para la construcción del Mishkán (Templo ambulante) se hicieron unas bases llamadas adanim. Estas servían de apoyo a las paredes que estaban compuestas de numerosas vigas de cedro.

La Torá nos cuenta que el material para su creación (plata) se consiguió de la media moneda que cada individuo del pueblo de Israel debía aportar. "El rico no aumente y el pobre no disminuya del medio shékel" (30:15). Así nos indica el versículo, la obligación de cada uno, recalcando que todos deben dar medio shékel (moneda de entonces) sin diferencia.

Hoy en día que no tenemos este precepto, el detalle de media moneda y su relación con la base del Templo ya que con esos medios se fundieron y así se crearon las mismas, nos resalta un concepto de total actualidad y de mucha necesidad para los días que corren.

Tomemos como ejemplo un niño que nació en una gran ciudad de gente adinerada. A este niño le regalaban todos los días un pan horneado, fresco y caliente, el cual llevaba a su casa y lo repartía entre su familia.

Muchas veces se preguntaba cómo se hará el pan. Seguro que crece como los frutos del árbol -se contestaba.

Cierta vez fue invitado a pasar unos días al campo. Pasados unos días vio que la gente tomaba trigo, lo molía y con esa harina amasaba. Y luego de hornearlo se convertía en pan.

El niño se puso muy contento al saber como se hacía el pan. Claro que ahora le faltaba saber cómo se hace el trigo.

Luego de unos días vio cómo un campesino araba todo un campo, abriendo surcos a todo lo largo del mismo. De inmediato comenzó a enojarse. Mayor fue su asombro cuando vio que este hombre tomaba de una bolsa llena de trigo -con lo cual ya sabía que se hacía el pan- varios puñados, y los desparramaba sobre la tierra arada. Y no sólo esto, sino que después volvía con su máquina a tapar los granos que había desparramado. Realmente el niño no podía entender tanto absurdo: øenterrar lo que se necesita para comer?

Pasó un mes y volvió a pasar por ese campo y vio que todo estaba florecido con plantas muy lindas que nunca antes había visto. Pensó que al fin encontró un motivo de lo que había visto un mes atrás: tener ahora un lindo jardín.

No pasaron unos minutos, y vio que en un costado del campo, aquel hombre, con una hoz en su mano, comenzó a cortar las lindas plantas sin piedad alguna. Más quedó asombrado cuando luego de haber estado todo cortado, trajo animales para que pisen las "hermosas flores". Cuando creía ya estar como loco al ver tanta anormalidad, todo comenzó a tener sentido. El campesino retiró las vacas del lugar, comenzó a llenar bolsas de semillas que no era otra cosa más que el trigo.

Ahora había comprendido todo desde un principio: que valía la pena "enterrar" (sembrar) una pequeña cantidad de semillas para tener luego mucho más. Así también todos los pasos que entendía como absurdos, ilógicos y cercanos a la locura y lo irracional, como totalmente coherentes.

Por supuesto volvió a su ciudad satisfecho por saber de una vez por todas cómo se hace el pan. Si hubiera regresado en la mitad del proceso, no sólo que no hubiera sabido cómo se hace el pan, sino que no hubiera entendido todas las aparentes "locuras" del campesino.

Pasan sobre nuestras vidas numerosos episodios. Los sucesos pasan delante de nuestros ojos dejándonos atónitos, sin encontrarle motivo a tal o cuál acto. Esta falta de conocimiento nace exclusivamente del poco tiempo que estamos sobre el mundo, no alcanzando a ver las consecuencias finales de todo suceso.

Los adanim (bases) eran la base del Santuario. Representan a la fe que es la base del pueblo de Israel. Y por qué se hacían con las medias monedas?

Para enseñar a todas las generaciones que el mantenimiento y fortalecimiento de la fe depende del conocimiento continuo de que nos encontramos siempre a mitad de todo lo que pasa en el mundo.

Recién entonces, no habrá lugar a todas las cuestiones y preguntas que nos hacemos día a día y que en mucho casos van alejando a las personas de su judaísmo.


PARASHA VAIAKHEL

En esta perashá y la siguiente que culminan el séfer Shemot -segundo tomo del Pentateuco- se detallan a manera de resumen pormenorizado, todas las tareas que se realizaron en la construcción del Tabernáculo sagrado que acompañó al pueblo de Israel en su itinerario por el desierto, en el viaje hacia la Tierra Prometida.

Precisamente, antes de pasar a informar al pueblo los detalles de estas tareas, Moshé Rabenu congrega a todo Israel y les advierte:

"Seis días realizarán trabajos y el día séptimo será sagrado, Shabat para el Eterno; todo aquel que haga en él tarea, será castigado".

Cabe consignar que la prohibición de realizar trabajos en Shabat fue reiterada en varias oportunidades en la Torá y el pueblo ya estaba advertido de ello. Aparte, figuró en el cuarto mandamiento en las Tablas de la Ley que Israel ya había recibido y aceptado.

Aquí entonces es dónde surge la pregunta: - Qué necesidad tuvo Moshé de reiterar esta advertencia a Israel en este momento?

Nuestros sabios explican al respecto que la advertencia de Moshé al pueblo se refería a lo siguinte: no obstante la santidad e importancia que implican las tareas concernientes a la construcción del tabernáculo, éstas no superan ni postergan la santidad e importancia del día Shabat !

Es justamente, de este suceso histórico -la construcción del Tabernáculo- de donde se desprenden y codifican en el Talmud, los trabajos prohibidos en Shabat. El Eterno creó el universo en seis días y el séptimo -Shabat- cesó y concluyó la Creación. Por lo tanto, nos ordenó actuar de la misma manera.

De acuerdo a esta concepción, son prohibidas en Shabat, fundamentalmente, las tareas "creativas" que impliquen una modificación en la condición natural del elemento manipulado. La prohibición no está relacioanda al esfuerzo físico que implique la tarea: mudar pesados muebles de una habitación a otra es permitido.

Conforme a esta pauta conceptual se revela el día Shabat como un espacio de tiempo en la vida del hombre reservado y consagrado al quehacer espiritual, relegándose toda otra tarea de creatividad material para los restantes días de la semana.

El Shabat es el mejor regalo que ha concedido el Creador al ser humano. Disfrutarlo, aprovecharlo observando estríctamente las leyes inherentes al mismo es, indudablemente, el "santo remedio" para el estrés que aqueja a la sociedad moderna.