RESUMEN
Enterado
Itro, el suegro de Moises, de todos los milagros realizados
por Hashem para los Hijos de Israel, se acerca al lugar
donde ellos se encuentran trayendo a la esposa e hijos de
Moises. Profundamente impresionado por lo todo lo acontecido
se convierte y se une al Pueblo Judio.
Ofrece su consejo para organizar el sistema judicial de
la nacion: que se elijan jueces para solucionar los problemas
menores en tanto que los grandes temas queden para ser solucionados
por Moises y este acepta su consejo.
El pueblo de Israel llega al Monte Sinai y alli acampa unido,
esperando recibir la Tora. Di-s ordena a Moises que le diga
al pueblo que no se acerque a la montaña y que se
preparen por tres dias para recibir la Tora.
En el tercer dia, en medio de truenos y relampagos, la voz
de Di-s se escucha en el Monte Sinai que comienza a hablar
a los hijos de Israel transmitiendole los Diez Mandamientos:
1. Creer en Di-s.
2. No tener otros dioses fuera de El.
3. No usar el nombre de D-os en vano.
4. Observar el Shabat.
5. Honrar a los padres.
6. No matar.
7. No cometer adulterio.
8. No secuestrar.
9. No atestiguar falsamente.
10. No codiciar.
Despues de recibir los dos primeros mandamientos, el Pueblo,
abrumado por esta experiencia de lo Divino, pide que Moises
sea quien les transmita la palabra de Di-s. Di-s le ordena
a Moises que advierta a los hijos de Israel sobre su responsabilidad
de mantenerse leales a El y de no tener otros dioses.
"Y
dijo Di-s a Moises: asi diras a los hijos de Israel, vosotros
habeis visto que desde los Cielos os He hablado" (Shemot
20:19).
Dos falsos videntes se reunieron para tratar todos los pasos
a seguir en su nueva predica ante el publico que los esperaba.
Habian tenido exito en reunir un considerable numero de
creyentes y seguidores de su secta para "conocer"
y aproximarse a la divinidad. La gente venia con entusiasmo
a las sesiones, por ese infalible
anhelo espiritual de todo ser humano que desea conectarse
con su Creador, y los dirigentes aprovecharon eso en su
propio beneficio...
El discurso de esta sesion fue, como de costumbre interesante
y atrajo la atencion de todos. El Señor pedia algo
de sus siervos y por intermedio de los videntes revelaba
su voluntad a todos sus fieles. Asi hablo el vidente:"Vosotros
habeis presenciado la transmision de la palabra divina por
nuestro intermedio en la ultima sesion. Nosotros actuamos
solo como un canal de la expresion de los cielos y es asi
que ahora conoceis en profundidad lo que pide la
divinidad de vosotros".
Sin embargo y para su gran sorpresa, no todo fue aceptacion.
Se oyo un revuelo en la sala y alguien del publico irrumpio
diciendo: "Pero como podemos saber que no han sido
vuestras las palabras que escuchamos? No escuchamos la voz
divina. Bien pudieron haber estudiado el texto de memoria
y habernoslo transmitido!".
No hubo ya mas calma en la amplia sala. De los sesenta presentes
una pequena minoria defendia a los falsos profetas. Y en
medio de la batahola, se oian las voces de los dirigentes
tratando de explicar lo inexplicable...
En el Monte Sinai, la Verdad ocupo toda la escena. Cuando
Di-s entrego Su Tora no hubo el menor disenso. Seiscientos
mil hombres, ademas de las mujeres, los ancianos y ninios,
y la multitud de pueblos que se habian unido a los hijos
de Israel en el Exodo, estaban de pie ante el Monte Sinai
y fueron testigos de la Revelacion de Di-s.
Millones de personas transmitieron su testimonio de padres
a hijos, de maestros a discipulos, de generacion en generacion
hasta nuestros dias. Nunca en la historia, ningun enemigo
de Israel, por mas cruel y mal intencionado que haya sido,
ha refutado jamas la veracidad de esta Revelacion... simplemente
porque millones de testigos nos transmitieron fielmente
y sin el menor cambio, todo lo que habian presenciado.
Di-s entrego Su mas preciado legado a la Humanidad. Y el
Pueblo Judio tuvo desde entonces la mision de transmitir
esta enseñanza de vida a todas las naciones. Pero
para transmitirla y para vivir de acuerdo a ella, es menester
estudiarla. Nadie puede enseñar ni practicar lo que
desconoce. Tampoco es suficiente con algunas pocas practicas
o rituales judios heredados de nuestros mayores.
Asi como nos esforzamos afanosamente por encontrar el mejor
medico para curar nuestro cuerpo, asi tambien debieramos
preocuparnos por conseguir el mejor maestro para satisfacer
el maximo anhelo de nuestra alma: el estar conectada con
su Fuente Suprema a traves del estudio de Su Tora, escrita
y oral (el Talmud).
Que este Shabat, durante la lectura de los Diez Mandamientos
en el Bet Kneset (sinagoga), podamos sentir algo
de ese momento trascendental para la Humanidad en que el
Pueblo Judio reunido al pie del Monte Sinai, escucho la
Palabra Divina. Cada nacion y cada cultura del mundo se
enriquecieron con este valioso legado.
!Es hora de que nosotros, el Pueblo de Israel, lo estudiemos
y lo experimentemos!
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LA VOZ DEL SHOFAR
"...Y el Monte Sinai todo se cubrio de humo, pues
habia descendido sobre el, la Presencia de Di-s....y temblo
fuertemente el Monte....y el sonido del shofar subia y se
hacia mas fuerte...y descendio Di-s sobre el Monte Sinai,
sobre la cima del Monte... (Exodo 19:18-20)
Cada año cuando leemos esta parasha, segun
Ramban (Najmanides), cumplimos con un precepto de la Tora:
"Cuidate de no olvidar las palabras que vieron tus
ojos... y las diras a tus hijos y nietos, como el dia en
que estuviste delante de Di-s...".
Puntualiza el Ramban que no solo debemos recordar los Diez
Mandamientos sino todo lo sobrenatural y elevado del acontecimiento
mas grande de la historia.
Cada detalle descripto en la parasha Itro viene a indicarnos
algo. "La voz del shofar iba en aumento y se hacia
mas fuerte", porque provenia de los Cielos. Si una
persona tocara el shofar, el sonido se iria debilitando
a medida que transcurriera el tiempo. Lo mismo con cualquier
acto ejecutado por un ser humano el cual puede comenzar
con fuerza y vehemencia pero estas no duran mucho tiempo.
No asi el estudio de la Sagrada Tora que proviene del Creador.
Cuando uno se dedica a ello con constancia, con dedicacion
y en forma ininterrumpida, se renuevan las fuerzas y el
entusiasmo para seguir adelante.
Cuentan que cierta vez un grupo de estudiantes de Tora querian
ser recibidos como alumnos del Gaon de Vilna. Este les dijo
que a modo de prueba estudiaran un tema cualquiera de la
Guemara y lo repitieran una vez, para lo cual les dio un
plazo. Al expirar el lapso de tiempo, el Gaon recibio solo
a los que no terminaron su estudio, pues estos, en la segunda
vez que estudiaron, habian encontrado muchos temas para
profundizar. Solo estos merecian ser alumnos del Gaon.
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