
¿Podría
explicar porque la persona que ambiciona lo material nunca
logra saciarse?

- NIÑOS Y ADULTOS A LA VEZ
Los niños juegan, imaginan, fantasean; y los adultos
también lo hacen. Tal vez no disfrutamos plenamente
como sí lo hacen los niños, pero vaya si hay
mucho de fantasía en todo lo que hacemos nosotros los
adultos. Nos gusta el honor; tal vez no lo recibimos en forma
directa pero de todos modos lo disfrutamos y mucho. Nos gusta
estar en la cumbre de la sociedad a la cual pertenecemos y
sufrimos cuando no estamos en dicho lugar, nos afligimos si
no estamos en la posición que creemos que debemos estar.
-
EL PROBLEMA
Pensándolo bien, poco importa el respeto que nos tenga
la sociedad; o la escala en la que nos ubique la misma. El
verdadero honor es el concepto y el valor que nuestro Creador
tiene de nosotros. Debe ser Di-s quién valore nuestras
cualidades y nuestras acciones, no los seres humanos. La fantasía
nos dice 'tenes que ser alguien' en este mundo, nos dice que
'tenemos que estar' en la moda, etc. sabiendo realmente que
solo es una mera fantasía.
Peor aún, hay quienes tiene que comprar su honor y
reputación con dinero, sabiendo que los demás
están al tanto de ello; y que sin su dinero no sería
nadie... pero así es la fantasía y así
estamos educados por las leyes de esta moderna sociedad. Y
en términos generales esto ocurre con todas las ambiciones
terrenales; por ejemplo, buscamos el dinero pensando que si
lo conseguimos hemos conseguido la felicidad. En realidad,
sabemos muy bien que aquellos que lo poseen, también
tienen sus problemas; odios, competencia, sufrimiento, exceso
de vehemencia; muchos tienen demasiado tiempo libre lo que
lleva a otros problemas incluyendo casos de depresión,
infidelidades, etc.
-
LA ESENCIA
Lo importante es saber que, todo lo que la persona anhela
y pretende gozar de este mundo terrenal; es porque desea aplacar
(en este caso en forma errónea) la falta y el vacío
que hay en dentro de su ser; que en realidad es un vacío
espiritual. El mismo, es el afán del alma por lograr
su integridad; y se manifiesta de una forma muy especial.
Difícilmente podamos apagar ese fuego con placeres
terrenales. La fantasía no satisface...
-
LA REALIDAD
Vemos que el adulto también tiene 'sus' juguetes. Lástima
que corre con una gran desventaja; es más caprichoso
y obstinado que el niño. Y cuánto más
le puedas demostrar que está equivocado, más
se esfuerza por autentificar sus actos y convencerse que sus
fantasías tienen algo de realidad.
- FUENTES:
NIÑOS Y ADULTOS A LA VEZ - EL PROBLEMA - LA ESENCIA
- LA REALIDAD: Mijtab MeEliahu; Rab Dessler, Tomo 1, páginas
99-100
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