
¿No
es suficiente acaso con ser buena persona? ¿Por qué
entonces debo también cumplir los Preceptos?

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¿QUIÉN DEFINE LOS PARAMETROS?
Hay obras notorias en el orden moral y en el orden intelectual.
A diferencia de ambas, las obras notorias de orden Divino;
que buscan como propósito, penetrar en el alma del
pueblo de Di-s, no fueron conocidas ni se impusieron hasta
ser determinadas y explicadas por Él. Es más,
ni las morales e intelectuales no son notorias perfectamente,
ya que a pesar de conocer su substancia, no sabemos su cantidad.
Sabemos que la humildad es obligación; y lo es también
la doctrina del alma en quebrantamiento y sumisión.
El honrar a los padres es obligación; pero la determinación
de estas cosas y su cantidad, en modo que sean buenas para
todos, no se puede alcanzar sino de Di-s; y las obras Divinas
no las alcanza nuestro entendimiento, ni las refuta, pero
las alcanzamos de Di-s, y las obedecemos, así como
obedece el paciente al médico tomando todos los medicamentos
y observando el régimen que le ordena.
- ¿CÓMO DEBEMOS ACERCARNOS A DI-S?
Debemos convenir que, nadie puede aproximarse a Di-s sino
con las obras ordenadas por Él mismo, Él es
quién nos indica el camino que nos llevará a
Su encuentro. Justicia, misericordia, son estatutos intelectuales;
principios y preámbulos para la ley Divina... pero
la ley Divina no se asienta sino en la observancia perfecta
de las leyes sociales e intelectuales, una vez definidas éstas
por el Creador del mundo, Bendito sea.
Al mismo tiempo, cabe destacar que preceptos como el Sábado,
la Circuncisión, y otras leyes semejantes, que ni afirma
ni niega el entendimiento humano (como lo expresamos anteriormente)
son leyes en las cuales fueron singularizados los hijos de
Israel, acrecentadas sobre las leyes intelectuales.
Por ellas, tuvieron la prerrogativa del carácter Divino
(inclusive la redención final, de acuerdo al Zohar,
será por el mérito de la Circuncisión),
si bien no advirtieron cuán necesarias eran realmente
esas leyes, ni alcanzaron a entender como descendió
la Gloria de Di-s entre ellos, ni el fuego Divino sobre sus
sacrificios, ni como oyeron la palabra de Di-s, ni como les
sucedió todo lo que les sucedió... cosas que
el entendimiento no podría admitir; si no fueran a
la vista del ojo, que no se puede negar. Todo por el mérito
de haber cumplido con los preceptos; mandatos directos del
Eterno. Solo así se tiene el mérito de acercarse
a Él.
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CONCLUSIÓN
En consecuencia; se puede ser buena persona... seguro que
sí; pero, ¿quién me asegura que verdaderamente
lo soy? ¿Quién fija los parámetros de
aquello que es bueno y de aquello que no lo es? ¿Quién
certifica y confirma la definición de la palabra 'moral'?
Es una pregunta realmente difícil... entonces; ¿quién
responde?, ¿La sociedad?, ¿El individuo?; ¿dónde
consulto?
La respuesta desde el punto de vista judío es, mejor
consultar con el que diseño el mundo, nuestro Creador;
seguramente Él nos dará el manual con las instrucciones
exactas de cómo ser una persona con cualidades altruistas
y con moral. Y como Él sabía que lo íbamos
a consultar, nos dio los preceptos que están escritos
es Su Torá. Allí están los parámetros
y las definiciones de todas las cualidades humanas; justicia,
misericordia, rectitud, humildad, benevolencia, misericordia,
sumisión... y muchas más; hay que investigar.
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FUENTES:
¿QUIÉN DEFINE LOS PARAMETROS? - Hacuzarí;
Libro 3, Inciso 7
¿CÓMO DEBEMOS ACERCARNOS A DI-S? - Hacuzarí;
Libro 2, Incisos 46-48
CONCLUSIÓN - Opinión personal
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