El significado de la mezuzá

Las leyes de la Torá son leyes Divinas, y están por sobre la comprensión de la mente humana.

Cualquier tentativa de comprender una mitzvá, o la razón de la misma, está propensa a caer en una falta de entendimiento completo. Hay muchas leyes que desafían a dar "alguna" clase de explicación, por lo tanto una persona no puede hacer que su entendimiento de la mitzvá, o cualquiera de sus halajot, sea una precondición para su cumplimiento.

No significa esto que se nos está prohibido profundizar y buscar entender razones posibles de las mitzvot. Por el contrario, es nuestro deber buscar entendimiento de las mitzvot, para incrementar así nuestra apreciación sobre ellas.

Para ampliar nuestro entendimiento sobre la mitzvá de la mezuzá, debemos comenzar aclarando el contenido de las parshiot que integran en conjunto la mezuzá: "Escuchad oh Israel" (deut.5 :4-9), y "Y será si Escucharéis" (deut.11: 12-21).

La primer parashá de la mezuzá contiene el concepto más fundamental del judaísmo, la Unidad del Creador.

Este concepto, que todos los diversos fenómenos existentes en el universo son el resultado de Una Sola Fuente y no el resultado de fuerzas opuestas, es el fundamento de nuestra Fé y es lo que coloca al judaísmo aparte del politeísmo antiguo y moderno tanto ideológico como religioso.

La primer parashá contiene también cinco mitzvot específicas:

1) La mitzvá de amar a D's, concepto muy básico de la Torá.
Esta mitzvá es en realidad un corolario del concepto que le precede. Con el reconocimiento de que D's es la fuente de toda existencia viene la comprensión que todos los beneficios que recibimos de este mundo son conferidos por nuestro Creador. Y también cuando un infortunio, cae sobre nosotros, es también deseo del Creador piadoso, y en ese infortunio hay un bien escondido imposible de cualquier manera que sea, de percibirlo por nosotros. Así lo han estipulado nuestros sabios: "Todo lo que D's hace lo hace para bien".

2) La mitzvá de estudiar Torá. En lo que respecta a muchas cosas, se considera a esa mitzvá como la más importante de la Torá. No es un medio sino un fin por sí mismo, es decir que el cumplimiento de esta mitzvá no solo que hace posible para la persona el conducir su vida según lo estipulado en la Torá, sino que el estudio mismo ennoblece, la mente, y la personalidad de aquel que se dedica a su estudio aplicadamente.

3) La mitzvá de leer el Shemá dos veces diariamente, a la mañana y a la noche, para que penetren en la mente de cada judío los principios básicos contenidos en esta parashá.

4) La mitzvá de los Tefilin la cual simboliza que tanto la acción humana (el brazo) como el pensamiento (la cabeza) deben ser dedicados a D's y a la Torá.

5) La mitzvá de la Mezuzá: Debemos inscribir sobre las jambas de nuestras puertas estos pasajes de la Torá para que estemos constantemente recordando al entrar y habitar cada pieza estos principios básicos de nuestar Fé, y servir como constancia de que nuestro hogar está dedicado a lo que indica el contenido de estas parshiot.

La segunda parashá de la mezuzá nos enseña el principio Divino de recompensa y castigo. La mezuzá nos hace recordar en tiempos de prosperidad que nuestra abundancia se debe a la observancia de la Torá y en épocas de privaciones que los infortunios vienen como castigo por nuestros pecados.
Teniendo ya una apreciación de la importancia del contenido de la mezuzá, nos daremos cuenta que las leyes que requieren semejante exactitud y santidad en la escritura de la mezuzá son un reflejo de la santidad de su contenido.

La mezuzá no es un amuleto, y el Rambam (Maimónides) indica que al tratarla como tal, uno desperdicia la mitzvá. No obstante uno de los beneficios primordiales de la mitzvá de la mezuzá es, que proteje a aquel que cumple con ella de perjuicios, los cuales de no ser por conducirse así, caerían sobre él.

El Talmud relata que cuando Unkelos Haguer (Unkelos el converso) adoptó la fé judía, el emperador romano envió un regimiento de soldados para arrestarlo. Mientras era sacado de su casa se detuvo a posar su mano sobra la mezuzá. Cuando los soldados preguntaron el motivo de esta acción, él respondió, "Un rey mortal vive adentro y emplea guardias para pararse afuera y protejerlo, pero el Todopoderoso tiene sus sirvientes adentro mientras Él se para afuera para cuidarlos, como indican las escrituras: D's te protejerá cuando tú llegues y cuando tú partas, para siempre". Los soldados quedaron tan impresionados con esta observación que lo dejaron ir y ellos también se hicieron guerim (conversos).

El Rambam concluye las halajot de mezuzá de la siguiente manera:
"La persona debe cuidarse en cumplir esta mitzvá porque es una obligación constante e incluye a todos. Cada vez que una persona entra y sale, se encuentra con la unidad de D's, el nombre del Todopoderoso, y se acuerda de su amor a Él. Y se despierta de su adormecimiento y sus implicaciones en las vanidades mundanas pasajeras. Comprendería que no hay cosa que tenga existencia eterna salvo el conocimiento del Creador y de inmediato toma conciencia y retorna al camino de los rectos".

Nuestros sabios han dicho: Todo el que tiene tefilín en su cabeza y brazo, tzitzit en su ropa, y mezuzá en su puerta está asegurado que no pecará, pues tiene muchos recordatorios y ellos son los ángeles que lo salvan de pecar como dice: "Los ángeles de D's rodean a aquellos que le temen y los proteje".

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