SHEMITA

Hashem lo ordenó al pueblo judío que le diera un Shabat a la tierra de Erets Israel, un año completo de descanso del trabajo normal de la tierra. Se realiza una vez cada siete años y se llama Shemitá.


LA MITZVA

La Torá ordena que "un año de descanso habrá para la tierra" (Levítico 25,4) y nos prohibe sembrar nuestro campos y cosechar nuestros viñedos.
Hay una mitzvá especial de dejar abierto el portón de tu campo o de tu huerto para hacerlo hefker (sin dueño), para tratarlo como si no fuera tuyo. Cuando lo hacés, todos tienen la misma libertad que vos a entrar a tu campo y disfrutar de sus frutos.


LA PREGUNTA

Hashem sabe lo que la gente dirá si se les dice que no siembren durante un año entero. "¿Cómo puede uno cumplir una mitzvá semejante?" ¡Debemos sembrar y cosechar si no nadie tendrá alimento! ¿Qué vamos a comer en este séptimo año si no sembramos y reunimos nuestras cosechas? (Levítico 25,4)


LA PROMESA

Hashem nos tranquiliza: "¡No teman! ¡Les daré Mi bendición en el sexto año (el año anterior a la Shemitá) y los abasteceré con alimento suficiente para tres años!" Así como el Pueblo de Israel es una nación especial que puede sobrellevar todo tipo de problemas por la protección de Hashem, así también Erets Israel es una tierra muy especial. Hashem tiene sus propias reglas para Su tierra y la protege con un cuidado especial.


SHEMITA: ¿CUANDO?

Iehoshúa conquistó la tierra de Canaan (Erets Israel) y la dividió entre las doce tribus. Esto duró en total catorce años, hasta el año 2502 después de la Creación.
Al año siguiente el pueblo de Israel pudo comenzar una vida normal cultivando sus propias tierras. Trabajaron durante seis años y Hashem los bendijo con prosperidad. Luego, en Rosh Hashaná del séptimo año, 2509 se declaró la primera Shemitá.


SHEMITA: ¿COMO?

La Torá prohibe ciertos tipos de trabajo:
- Zeriá: Sembrar
- Zemirá: Podar (recortar las ramas de los árboles)
- Jarishá: Arar
- Ketsirá: Cosechar
- Betsirá: Recoger los frutos

Los Rabanim agregaron otros tipos de trabajo a la lista principal. Algunos de ellos son:
- Sikul: Quitar piedras
- Zibul: Fertilizar
- Hashkaá: Regar plantas

Todas las cosechas que se siembran o trabajan violando las leyes de Shemitá deben ser destruidas. (Si los árboles estuvieran por morir a menos que se los regara, entonces, a veces se permite hacer lo necesario para mantenerlos).


LA ADVERTENCIA

Los Sabios enseñan: el exilio viene al mundo (como castigo)... por no permitirle descansar a la tierra (Abot., Cap. V, Mishná 9).
¿Por qué un castigo tan severo por no cumplir sólo una mitzvá?
Shemitá es una mitzvá que nos enseña algo sobre nosotros. Cuando no tememos abandonar nuestros arados y cosechas durante un año entero, demostramos que confiamos en Hashem y sabemos que solamente Su misericordia nos da las cosechas, aun en años normales. Lo probamos al confiar en que El nos va a mantener en el año de Shemitá, y si violamos la Shemitá plantando y cosechando parecería que estuviéramos diciendo que no podemos confiar en que Hashem cumpla Su promesa de mantenernos. Si lo hacemos, no nos merecemos Erets Israel.


IOBEL

Después de que siete años de Shemitá han pasado, cuarenta y nueve en total, el año cincuenta es Iobel, un año de Jubileo. Los esclavos son liberados, tierras familiares, que se han vendido regresan a sus propietarios, y la tierra recibe un año extra de descanso. El siguiente ciclo de siete años comienza en el año número cincuenta y uno.
Iobel puede suceder solamente cuando la mayoría del pueblo judío se establezca en su tierra natal. De lo contrario, el año cincuenta no es Iobel y se cuenta solamente como el primer año en la ronda siguiente de siete años. Actualmente, por ejemplo, Iobel no se respeta ni siquiera en Erets Israel ya que la mayoría de los judíos no viven allí.


LA SANTIDAD DEL PRODUCTO DE SHEMITA

Un judío puede entrar a cualquier campo y disfrutar de su cosecha durante Shemitá. Puede almacenar la cantidad de alimento que normalmente compraría de una vez, pero la recolección en gran escala está absolutamente prohibida.
No está permitido vender, comprar o exportar frutas o verduras de Shemitá.
No está permitido usarlas de manera poco común (como bálsamo en lugar de alimento).
¡Sobras de frutas y verduras, incluso los restos que quedan en la cáscara, no deben tirarse! Se deben guardar en cajas especiales hasta que estén tan podridos que no puedan comerse. Entonces, puede tirarse. (Según la opinión de Jazón Ish)


TRASPASO DEL CULTIVO

No se puede guardar alimento de más en una casa después de que la época de cosecha de ese alimento terminó. Cuando esa clase de fruto, grano o verdura ya no se encuentra en los campos, cada persona debe tomar su propia provisión de ese alimento, colocarlo en un lugar público delante de tres personas y decir que cualquiera tiene la libertad de tomarlo. Después de que el propietario pone el alimento a disposición del público, incluso él puede agarrarlo como cualquier otra persona. Puesto que la época de cosecha de los diversos cultivos termina en épocas diferentes, los rabanim de Israel publican las fechas para hacer saber a la gente cuándo se deben deshacer de cada cultivo.
Las frutas que no son de Erets Israel se pueden comprar y usar sin restricción ya que la Shemitá no se les aplica. Solamente los cultivos de Erets Israel tienen santidad.


SHEMITA FINANCIERA

A través de dos mandatos directos la Torá nos dice que todo dinero que se le debe a otro judío al finalizar el año de Shemitá, se cancela la deuda automáticamente. Todas las deudas quedan nulas y sin efecto.


EL DEPOSITO DE LA CORTE

Suena muy interesante el hecho de que cualquiera puede entrar a una huerta en la época de Shemitá y puede comer todas las manzanas, peras y naranjas que quiera sin pagar en la caja. ¿Pero qué sucede con toda la gente que vive en las grandes ciudades y no puede ir todos los días a un campo o a una huerta? ¿Y qué pasa con los negocios especialmente "kasher para Shemitá" – sobre los que estamos leyendo – de dónde consiguen las frutas y verduras?
La respuesta a estas preguntas existe desde hace más de dos mil años. Se llamaba Otsar Bet Din (el depósito de la corte).
Así, cuando los rabanim de Israel necesitaron una forma de llevar el alimento de Shemitá a la gente que lo necesitaba y tuvieron que encontrar la manera de dar salarios a los agricultores que no trabajaban sus tierras, encontraron la respuesta en la práctica de épocas pasadas.
En la época de la cosecha, el Otsar Beit Din va a contratar gente para recogerla. Está permitido porque no lo hacen para beneficiarse: están recogiendo alimente que se dará a la gente que lo necesita. ¿Alimento gratis?. Casi. El Beit Din va a cobrar sólo lo suficiente para cubrir sus gastos. Ese ingreso se va a usar para pagar a los campesinos, los camiones, el alquiler y la electricidad de los negocios que distribuyen el alimento y a la gente que empaqueta, limpia y distribuye.
Así que si estuvieras viviendo en Jerusalem, Tel Aviv o en Beer Sheba y aunque no conocieras un campo, estarías recibiendo tu producto de Shemitá casi tan gratuitamente como si hicieras un tiul (paseo) a un campo o a una huerta de Shemitá sin propietario.


PEROZBOL

El gran líder Hilel hazakén se dio cuenta de que esta ley de Shemitá financiera hacía que la gente tuviera miedo de prestar dinero durante el año de Shemitá. Hilel encontró la forma de hacer que fuera más fácil conseguir dinero para los que pedían prestado. La Halajá (ley de la Torá) dice que sólo se cancelan las deudas privadas y no se cancelan las deudas que se tienen con el Bet Din (corte rabínica). Por eso, Hilel introdujo el Perozbol, un documento legal a través del cual el prestador traspasa sus derechos al Bet Din. Como las deudas pertenecen ahora al Bet Din, no se cancelan y el Bet Din simplemente permite que el prestador cobre lo que le deben como un representante de la Corte.
Actualmente, un Perozbol se puede hacer fácilmente, y se debe realizar antes de que termine el año de Shemitá.


SHEMITA: ¿DONDE?

Las leyes de Shemitá se aplican solamente en los límites que da la Torá para Erets Israel. Te vas a sorprender al saber que algunas regiones del sur del Estado de Israel se encuentran fuera de esos límites, por lo tanto los agricultores judíos trabajan esas tierras durante Shemitá.


SHEMITA FUERA DE ERETS ISRAEL

Los que nos encontramos lejos de nuestra Tierra Santa no podemos disfrutar de una Shemitá como una experiencia personal. Sin embargo, al contribuir con aquellos establecimientos en Erets Israel que apoyan la Shemitá y, al no comprar productos que se hicieron violando las leyes de Shemitá, podemos compartir el triunfo de las leyes de la Torá sobre las leyes de la naturaleza.


BIENVENIDOS AL SHEMITA

Los jueves y viernes estamos acostumbrados a algunos aromas especiales que provienen de los manjares del horno y a las corridas de último momento al almacén, a la panadería o a la tintorería. ¿Por qué?
Todos sabemos por qué. Hay un dicho muy astuto y popular: "¡Deténgase, Shabat está llegando!" Entonces, el jueves y el viernes, nos preparamos para él. Shabat es un regalo y los preparativos están para ayudarnos a recibirlo.
Existe otro Shabat que llega solamente una vez cada siete años. Es un Shabat que nosotros, fuera de Israel, no podemos disfrutarlo. Pero mucha, mucha gente en Israel se ha estado preparando para él durante todo un año. Dura un año completo, también. Se llama Shemitá, el séptimo año y la Torá lo llama Shabat como Hashem ordenó: "...Y la tierra observará un shabat de descanso para Hashem...". Durante todo este año, los agricultores de Erets Israel no aran ni siembran. La tierra descansa.
Aprendemos muchas cosas de Shabat y de Shemitá. El Shabat semanal nos recuerda que Hashem creó el mundo y, no interesa lo duro que trabajemos y proyectemos, nuestra riqueza y felicidad provienen sólo de El. Nos sentamos tranquilamente en las sinagogas y en nuestras mesas de Shabat mientras que millones de personas trabajan en sus negocios y oficinas. Sabemos que Hashem nos dará lo que necesitemos.
Así también, el séptimo año en Erets Israel nos enseña que la tierra pertenece a Hashem. Si quiere que nos vaya bien, así sera´. De hecho, la Torá promete que los que respeten el Shabat de la tierra, no tendrán pérdidas. ¿Sueña extraño? Sí, pero realmente ocurren milagros para los que respetan la Shemitá en Erets Israel.

La Shemitá da una lección especial a la gente rica, especialmente a los que poseen granjas y huertos. Durante un año entero, se preguntarán y se preocuparán cómo van a pagar las cuentas y si van a perder a sus clientes. Eso debería ayudarlos a darse cuenta de cómo se sienten los pobres cuando no tienen un empleo y necesitan que la gente bondadosa les dé dinero para la comida o el alquiler. El agricultor que cumple Shemitá seguramente dará más tsedaká a los pobres cuando empiece a ganar dinero nuevamente.
Para todos nosotros que queremos a Erets Israel profundamente, la Shemitá tiene una importancia especial porque los sabios nos advirtieron que si no dejamos descansar la tierra, nos pueden llegar a quitar Erets Israel, D"s no permita (Abot 5:9). Después de la destrucción del primer Bet Hamikdash, nuestros antepasados se vieron obligados a abandonar la tierra durante setenta años. Los sabios explican que hubo setenta años de Shemitá que los judíos no respetaron debidamente, entonces el pueblo de Israel fue exiliado de su tierra por setenta años exactamente.
Cientos de miles de judíos cumplirán Shemitá este próximo año en Erets Israel. La Shemitá en Israel puede causar algún inconveniente, pero también es una gran aventura. No existen muchas mitzvot que se tengan que cumplir tan esporádicamente y en un único lugar sobre la tierra.
El Midrash dice que los que cumplen Shemitá son como ángeles porque tienen una fe absoluta en Hashem.
Vamos a reunirnos con ellos mientras decimos juntos: ¡Feliz Shabat, Erets Israel!


CUENTO SOBRE SHEMITA

Un Espantapájaros consigue un nuevo trabajo, por Sheindel Weinbach

"Va a hacer ruido, también", pensó Guershy para sí, "Mucho ruido para alejarlos".
Sin darse cuenta, empezó a hacer un zumbido en voz baja, pero no lo suficientemente baja como para que no lo oyeran. Todos miraron a Guershy y se puso más rojo que un tomate. Rabí Adler no sabía si debía retarlo o ignorarlo. Guershy era un buen chico, un alumno brillante y un genio en mecánica. La gente del kibuts (comunidad agrícola) Jafets Jaim se había beneficiado con sus reparaciones de las ordeñadoras mecánicas rotas, de los tractores, de los interruptores que no funcionaban y con los arreglos de los relojes de Shabat que hacían ruidos extraños.
Guershy era un chico excelente con un corazón de oro, el primero en ofrecerse para cualquier proyecto o para cualquier trámite y para bikur jolim (visitar al enfermo). Y si a veces era un poco distraído y soñaba despierto, por lo general repasaba la lección al comenzar la clase y podía responder correctamente cualquier pregunta. A veces, hasta podía explicarla mejor que el Rab.
Rabí Adler decidió que el zumbido de Guershy había sido demasiado fuerte como para ignorarlo.
- ¿Podés repetir lo que dije, Guershy, o estabas a miles de kilómetros de distancia?
Guershy frunció el ceño concentrándose:
- Nos enseñaba las leyes de Shemitá y cómo Hashem quiso que confiáramos en que El nos iba a dar lo que necesitáramos. ¿No es como Shabat, Rab? No trabajamos, pero todos tenemos siempre mucho para comer, aunque tengamos que prepararlo antes.


Satisfecho con la respuesta y contento de haber captado la atención de Guershy, el Rab continuó con la lección. A sólo cinco minutos del final de la clase, Guershy hizo un super esfuerzo para concentrarse.
Apenas terminó, agarró a su mejor amigo Israel Meir y lo llevó a un costado.
- Escuchá, tengo una idea. Quiero inventar un súper espantapájaros para la huerta de manzanas. ¿Oíste las últimas noticias? Dicen que va a haber una plaga de langostas. ¿Sabés que una vez que atacan se comen todo lo que ven? Sería una lástima que se llevaran nuestras riquísimas manzanas.
- Tenés razón – dijo Israel Meir- . No podemos hacer mucho por los árboles en lo que se refiere a podarlos, rociarlos y quitarles los yuyos durante la Shemitá, pero no debemos permitir que se les acerquen las langostas. ¿En qué pensaste?
- Mirá, leí en alguna parte que cuando hay una plaga de langostas en Africa, todos los pobladores salen con cucharas, ollas y sartenes y arman un gran barullo para asustarlas. Así que pensé en hacer un super espantapájaros electrónico para asustar a las langostas. Acá tengo mi lista. Voy a necesitar un poco de cable, una batería de algún auto viejo, un ventilador viejo de techo, ropas viejas y... y... ¡Dale, vamos a trabajar!
Esa noche, la familia de Guershy se sentó en la pequeña cocina a cenar. Siempre comían durante el día en el comedor del kibuts Jafets Jaim con sus vecinos, pero a los padres de Guershy les gustaba pasar un rato con sus hijos durante la noche, así que siempre cenaban juntos en la casa.
- ¿Querés oír algo interesante? – dijo su mamá-. Llevé a la pequeña Javi al Tipat Jalab (el hospital público de niños) para un control. El doctor quería examinar a todos los niños del kibuts porque no estaban recibiendo la cantidad suficiente de frutas y verduras frescas para su crecimiento, a causa de la Shemitá. ¿Pero sabés qué? Se sorprendió con los resultados. Todos los niños de nuestro kibuts gozan de perfecta salud. De hecho, este mismo doctor visitó otro kibuts y había muchos niños anémicos y con falta de vitaminas.

- El pudo haberse sorprendido, pero nosotros no –dijo el papá de Guershy-. Hashem nos aseguró en la Torá que si respetábamos la Shemitá sólo nos íbamos a beneficiar de ella. Es como un examen que estamos seguros de pasar si seguimos las reglas.
- Ima, es la hora de las noticias de las ocho – dijo Shebi-. Encendió la radio. Se oyó al locutor con su voz seca y poco emotiva.
"Los observadores han localizado la multitud de langostas que se dirigen hacia el noreste desde Sudán. Se espera que lleguen a Israel en cuatro días. Los expertos del gobierno sostienen que no hay nada que se pueda hacer para evitar este desastre".
Los pensamientos de Guershy giraron rápidamente. ¿Funcionará? Ya casi había reunido todo el material y había estado trabajando con la batería. Si ataba algunas latas llenas de piedras a los brazos de su espantapájaros, harían un gran estruendo. ¿Pero, espantaría a millones de langostas?
Los días siguientes fueron tensos. Hubo sesiones especiales de rezo en el Bet Hakenéset (sinagoga) y en las escuelas, porque el kibuts no podía plantar ninguno de sus cultivos vegetales habituales durante la Shemitá. Contaban con sus frutas y uvas para seguir adelante, y si venían las langostas...sería un desastre.
Los niños escogieron puestos de vigilancia en los árboles más altos para ver quién iba a ser el primero en divisar la plaga. Habían oído que cuando las langostas se acercaban, los millares de criaturas diminutas oscurecían el cielo.
Reubi fue el primero. Dio la alarma. La noticia se dispersó como un fuego salvaje y todos salieron a mirar.
A medida que los insectos se acercaban, el cielo se oscurecía como si hubiera una tormenta negra. Los niños se acordaron del eclipse parcial que una vez habían visto. Las langostas emitían un chirrido ensordecedor que no permitía oír nada. Guershy miró desilusionado. Su espantapájaros mecánico parecía un chiste delante de semejante plaga. Ni siquiera veinte espantapájaros ruidosos hubieran podido detenerla. ¿También así había sido en Egipto? Examinó el cielo, triste pero fascinado a pesar de todo.
Todos se quedaron boquiabierta. Antes de llegar al kibuts, la inmensa nube empezó a dividirse en dos: la mitad iba hacia la derecha y la otra mitad hacia la izquierda. ¡No había langostas sobre el kibuts Jafets Jaim! ¿Qué estaba pasando? Después de una hora, lo supieron. ¡Las langostas habían devorado todo a su paso en los kibutsim y moshabim vecinos que no respetaban la Shemitá y no habían tocado ni siquiera una hoja en el territorio del kibuts!
Fue un milagro del que se hablaría durante muchos años. ¡Y todavía siguen hablando!

En cuanto a Guershy, sus esfuerzos no fueron en vano. Es verdad, las langostas ni siquiera lo vieron, pero a su espantapájaros mecánico que perdió su primer trabajo le dieron otro; lo instalaron en la huerta de manzanas del kibuts donde realizó un trabajo excelente: mantener los cuervos alejados y atraer a todos los niños.


EL ACERTIJO DE SHEMITA

El Detective Byná en Israel (Con un Poco de Haskel)

El Caso del Tacho que faltaba, por G. Bachrach

- Tengo muchas ganas de ir a En Guedi — dijo el detective Biná a la señora Byná en el micro de En Guedi.
-Yo también — contestó-. Además, estoy contenta de que Haskel haya venido con nosotros.
- Sí —asintió Byná-. Las chicas van a disfrutar tanto jugando con él; ¡es como si este primo fuera un hermano! —dijo Byná.

El micro hizo una parada de descanso:
- El micro seguirá a En Guedi en quince minutos —anunció el conductor- por favor, sean puntuales.
- Mami, vi un puesto de frutas ahí —Miriam Sará le dijo a su mamá-. ¿Podemos comprar algunas frutas?
-Es una buena idea. Vayamos todos —contestó la señora Byná-. Recuerden, primero debemos ver si el puesto tiene el certificado que dice que cumple todas las leyes de Shemitá.
-Tiene el certificado —dijo Tsvy al acercarse al puesto.
El pequeño puesto estaba lleno de gente del micro.
- Me parece que voy a esperar afuera con Tsivy —dijo la señora Byná.
- Miren, esa manzana que el dueño del puesto está comiendo se ve muy rica —dijo Miriam Sará cuando fue a elegir algunas para ella y para su familia.
- Mientras tanto vamos a esperar en la fila —dijo el detective Byná.
- La manzana se ve muy bien, tío Byná —dijo Haskel-. No sé cómo el hombre puede trabajar tan rápido y comer al mismo tiempo.
Miriam Sará ya estaba de vuelta con cinco hermosas manzanas.
-¿Eso es todo?- le preguntó el dueño al cliente que estaba delante de Byná.
Mientras envolvía las frutas del cliente, tiró el centro de su manzana debajo del mostrador.
- Haskel, por favor, andá a ver dónde tiró el hombre el centro de la manzana —le pidio Byná.

- Ahí voy —contestó Haskel.
Haskel volvió enseguida.
- Lo tiró en el tacho de basura que está lleno de diarios, papeles de chicle y latas de bebida —dijo.
-¿Lo puedo servir en algo? —el dueño le preguntó a Byná.
- No, me temo que no podremos comprarle estas manzanas —contestó Byná
-¿Por qué no? —preguntó el dueño.
- Si terminamos nuestras manzanas en esta parada, no tendremos un lugar donde poder tirar los centros —contestó Byná.
-¿Qué tiene de malo mi tacho de basura? —preguntó el dueño.

¿POR QUÉ EL DETECTIVE BYNA Y SU FAMILIA NO PODIAN TIRAR LOS CENTROS DE SUS MANZANAS EN EL TACHO DE BASURA DEL DUEÑO?

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CURIOSIDADES

Erets Israel es primero en más de un aspecto. No sólo es el lugar más sagrado de la tierra, sino que además fue el que primero se creó. Cuando Hashem creo el mundo, empezó con una roca sobre la que yacería, más tarde, en la parte más sagrada del Bet Hamikdash.

 

¿Dónde nos asegura la Torá que una persona gana más, trabajando menos?
Respuesta

 

 


Un agricultor en Erets Israel tiene una tarea extra. Los agricultores de todas partes del mundo tienen una larga lista de tareas conocidas: arar, plantar, regar, escardar y demás. En Erets Israel hay otra tarea. Hashem no le da lluvia a la tierra a menos que su gente la merezca. Sus habitantes deben rezar por las lluvias venideras y, si son escasas o llegan demasiado tarde es la forma en que Hashem les muestra a los judíos que deben arrepentirse.


La palabra Shemitá significa liberar o renunciar porque en el séptimo año, el año de Shemitá, los agricultores de Erets Israel "liberan" sus tierras y dejan la cosecha para todo aquel (incluyendo al propietario) que quiera agarrar frutas o verduras. Los que lo hacen no tienen que pagar ni pedir permiso.
Si alguien te debe dinero, asegurate de escribir un perozbol antes de que termine el año de Shemitá, si no todas las deudas se cancelarán cuando termine la Shemitá. La palabra perozbol viene de tres palabras: proz (ley protectora), vulei (hombre rico), vutei (gente pobre). Resumiendo, simplemente se llama perozbol. La idea de un perozbol es para proteger tanto a los ricos de que sus préstamos sean cancelados y protege a los pobres también, ya que sin esta protección les sería sumamente difícil encontrar a alguien dispuesto a prestarles dinero.


RESPUESTA AL ACERTIJO DE SHEMITA

El dueño no sabía que los alimentos que tiene kedushat shebiit (santidad del séptimo año, ver Santidad del producto) son sagrados. No podemos tirar ninguna parte de ellos. Incluyendo sus centros y cáscara. Deben guardarse en un tacho especial hasta que ya no sean comestibles.
Byná le dijo al dueño que debería tener un tacho especial en el puesto, para él y para los que comen sus frutas durante el descanso. El dueño le agradeció a Byna el haberle recordado esta ley de Shemitá. Dijo que ahora se daba cuenta de que no se acordaba de todas las leyes de Shemitá de hacía siete años y que las iba a repasar.


RESPUESTA A LAS CURIOSIDADES

Respuesta:
Se refiere al año de Shemitá (cada siete años). Durante este año, los judíos en Erets Israel no trabajan sus campos. Para compensar por esto, la Torá prometió que Hashem aumentaría la cosecha durante el sexto año del ciclo, para que hubiera suficiente alimento no sólo para el sexto año sino también para el séptimo y el octavo (ver vaikrá 25:20-22). ¡Funciona! Agricultores israelíes que cumplen la Shemitá nos cuentan casos exitosos.