SHEMITA
Hashem lo ordenó al pueblo
judío que le diera un Shabat a la tierra de Erets
Israel, un año completo de descanso del trabajo normal de
la tierra. Se realiza una vez cada siete años y se llama Shemitá.
LA
MITZVA
La Torá ordena que "un
año de descanso habrá para la tierra" (Levítico 25,4)
y nos prohibe sembrar nuestro campos y cosechar nuestros viñedos.
Hay una mitzvá especial de dejar abierto el portón de
tu campo o de tu huerto para hacerlo hefker (sin dueño),
para tratarlo como si no fuera tuyo. Cuando lo hacés, todos
tienen la misma libertad que vos a entrar a tu campo y
disfrutar de sus frutos.
LA
PREGUNTA
Hashem sabe lo que la gente
dirá si se les dice que no siembren durante un año entero.
"¿Cómo puede uno cumplir una mitzvá semejante?"
¡Debemos sembrar y cosechar si no nadie tendrá alimento! ¿Qué
vamos a comer en este séptimo año si no sembramos y reunimos
nuestras cosechas? (Levítico 25,4)
LA
PROMESA
Hashem nos tranquiliza:
"¡No teman! ¡Les daré Mi bendición en el sexto año
(el año anterior a la Shemitá) y los abasteceré con
alimento suficiente para tres años!" Así como el Pueblo
de Israel es una nación especial que puede sobrellevar todo
tipo de problemas por la protección de Hashem, así también Erets
Israel es una tierra muy especial. Hashem tiene sus
propias reglas para Su tierra y la protege con un cuidado
especial.
SHEMITA:
¿CUANDO?
Iehoshúa conquistó
la tierra de Canaan (Erets Israel) y la dividió entre
las doce tribus. Esto duró en total catorce años, hasta el año
2502 después de la Creación.
Al año siguiente el pueblo de Israel pudo comenzar una vida
normal cultivando sus propias tierras. Trabajaron durante seis
años y Hashem los bendijo con prosperidad. Luego, en Rosh
Hashaná del séptimo año, 2509 se declaró la primera Shemitá.
SHEMITA:
¿COMO?
La Torá prohibe ciertos
tipos de trabajo:
- Zeriá: Sembrar
- Zemirá: Podar (recortar las ramas de los árboles)
- Jarishá: Arar
- Ketsirá: Cosechar
- Betsirá: Recoger los frutos
Los Rabanim agregaron otros tipos de trabajo a la lista
principal. Algunos de ellos son:
- Sikul: Quitar piedras
- Zibul: Fertilizar
- Hashkaá: Regar plantas
Todas las cosechas que se siembran o trabajan violando las
leyes de Shemitá deben ser destruidas. (Si los árboles
estuvieran por morir a menos que se los regara, entonces, a
veces se permite hacer lo necesario para mantenerlos).
LA
ADVERTENCIA
Los Sabios enseñan: el
exilio viene al mundo (como castigo)... por no permitirle
descansar a la tierra (Abot., Cap. V, Mishná 9).
¿Por qué un castigo tan severo por no cumplir sólo una mitzvá?
Shemitá es una mitzvá que nos enseña algo
sobre nosotros. Cuando no tememos abandonar nuestros arados y
cosechas durante un año entero, demostramos que confiamos en
Hashem y sabemos que solamente Su misericordia nos da las
cosechas, aun en años normales. Lo probamos al confiar en que
El nos va a mantener en el año de Shemitá, y si
violamos la Shemitá plantando y cosechando parecería
que estuviéramos diciendo que no podemos confiar en que
Hashem cumpla Su promesa de mantenernos. Si lo hacemos, no nos
merecemos Erets Israel.
IOBEL
Después de que siete años
de Shemitá han pasado, cuarenta y nueve en total, el año
cincuenta es Iobel, un año de Jubileo. Los esclavos
son liberados, tierras familiares, que se han vendido regresan
a sus propietarios, y la tierra recibe un año extra de
descanso. El siguiente ciclo de siete años comienza en el año
número cincuenta y uno.
Iobel puede suceder solamente cuando la mayoría del
pueblo judío se establezca en su tierra natal. De lo
contrario, el año cincuenta no es Iobel y se cuenta
solamente como el primer año en la ronda siguiente de siete años.
Actualmente, por ejemplo, Iobel no se respeta ni
siquiera en Erets Israel ya que la mayoría de los judíos
no viven allí.
LA
SANTIDAD DEL PRODUCTO DE SHEMITA
Un judío puede entrar a
cualquier campo y disfrutar de su cosecha durante Shemitá.
Puede almacenar la cantidad de alimento que normalmente
compraría de una vez, pero la recolección en gran escala está
absolutamente prohibida.
No está permitido vender, comprar o exportar frutas o
verduras de Shemitá.
No está permitido usarlas de manera poco común (como bálsamo
en lugar de alimento).
¡Sobras de frutas y verduras, incluso los restos que quedan
en la cáscara, no deben tirarse! Se deben guardar en cajas
especiales hasta que estén tan podridos que no puedan
comerse. Entonces, puede tirarse. (Según la opinión de Jazón
Ish)
TRASPASO
DEL CULTIVO
No se puede guardar alimento
de más en una casa después de que la época de cosecha de
ese alimento terminó. Cuando esa clase de fruto, grano o
verdura ya no se encuentra en los campos, cada persona debe
tomar su propia provisión de ese alimento, colocarlo en un
lugar público delante de tres personas y decir que cualquiera
tiene la libertad de tomarlo. Después de que el propietario
pone el alimento a disposición del público, incluso él
puede agarrarlo como cualquier otra persona. Puesto que la época
de cosecha de los diversos cultivos termina en épocas
diferentes, los rabanim de Israel publican las fechas para
hacer saber a la gente cuándo se deben deshacer de cada
cultivo.
Las frutas que no son de Erets Israel se pueden comprar
y usar sin restricción ya que la Shemitá no se les
aplica. Solamente los cultivos de Erets Israel tienen
santidad.
SHEMITA
FINANCIERA
A través de dos mandatos
directos la Torá nos dice que todo dinero que se le debe a
otro judío al finalizar el año de Shemitá, se
cancela la deuda automáticamente. Todas las deudas quedan
nulas y sin efecto.
EL
DEPOSITO DE LA CORTE
Suena muy interesante el
hecho de que cualquiera puede entrar a una huerta en la época
de Shemitá y puede comer todas las manzanas, peras y naranjas
que quiera sin pagar en la caja. ¿Pero qué sucede con toda
la gente que vive en las grandes ciudades y no puede ir todos
los días a un campo o a una huerta? ¿Y qué pasa con los
negocios especialmente "kasher para Shemitá"
– sobre los que estamos leyendo – de dónde consiguen las
frutas y verduras?
La respuesta a estas preguntas existe desde hace más de dos
mil años. Se llamaba Otsar Bet Din (el depósito de la
corte).
Así, cuando los rabanim de Israel necesitaron una forma de
llevar el alimento de Shemitá a la gente que lo
necesitaba y tuvieron que encontrar la manera de dar salarios
a los agricultores que no trabajaban sus tierras, encontraron
la respuesta en la práctica de épocas pasadas.
En la época de la cosecha, el Otsar Beit Din va a
contratar gente para recogerla. Está permitido porque no lo
hacen para beneficiarse: están recogiendo alimente que se dará
a la gente que lo necesita. ¿Alimento gratis?. Casi. El Beit
Din va a cobrar sólo lo suficiente para cubrir sus
gastos. Ese ingreso se va a usar para pagar a los campesinos,
los camiones, el alquiler y la electricidad de los negocios
que distribuyen el alimento y a la gente que empaqueta, limpia
y distribuye.
Así que si estuvieras viviendo en Jerusalem, Tel Aviv o en
Beer Sheba y aunque no conocieras un campo, estarías
recibiendo tu producto de Shemitá casi tan
gratuitamente como si hicieras un tiul (paseo) a un
campo o a una huerta de Shemitá sin propietario.
PEROZBOL
El gran líder Hilel hazakén
se dio cuenta de que esta ley de Shemitá financiera
hacía que la gente tuviera miedo de prestar dinero durante el
año de Shemitá. Hilel encontró la forma de hacer que
fuera más fácil conseguir dinero para los que pedían
prestado. La Halajá (ley de la Torá) dice que sólo
se cancelan las deudas privadas y no se cancelan las deudas
que se tienen con el Bet Din (corte rabínica). Por eso, Hilel
introdujo el Perozbol, un documento legal a través del
cual el prestador traspasa sus derechos al Bet Din.
Como las deudas pertenecen ahora al Bet Din, no se
cancelan y el Bet Din simplemente permite que el
prestador cobre lo que le deben como un representante de la
Corte.
Actualmente, un Perozbol se puede hacer fácilmente, y
se debe realizar antes de que termine el año de Shemitá.
SHEMITA:
¿DONDE?
Las leyes de Shemitá se
aplican solamente en los límites que da la Torá para Erets
Israel. Te vas a sorprender al saber que algunas regiones
del sur del Estado de Israel se encuentran fuera de esos límites,
por lo tanto los agricultores judíos trabajan esas tierras
durante Shemitá.
SHEMITA
FUERA DE ERETS ISRAEL
Los que nos encontramos lejos
de nuestra Tierra Santa no podemos disfrutar de una Shemitá
como una experiencia personal. Sin embargo, al contribuir
con aquellos establecimientos en Erets Israel que
apoyan la Shemitá y, al no comprar productos que se
hicieron violando las leyes de Shemitá, podemos
compartir el triunfo de las leyes de la Torá sobre las leyes
de la naturaleza.
BIENVENIDOS
AL SHEMITA
Los
jueves y viernes estamos acostumbrados a algunos aromas
especiales que provienen de los manjares del horno y a las
corridas de último momento al almacén, a la panadería o a
la tintorería. ¿Por qué?
Todos sabemos por qué. Hay un dicho muy astuto y popular:
"¡Deténgase, Shabat está llegando!"
Entonces, el jueves y el viernes, nos preparamos para él. Shabat
es un regalo y los preparativos están para ayudarnos a
recibirlo.
Existe otro Shabat que llega solamente una vez cada
siete años. Es un Shabat que nosotros, fuera de
Israel, no podemos disfrutarlo. Pero mucha, mucha gente en
Israel se ha estado preparando para él durante todo un año.
Dura un año completo, también. Se llama Shemitá, el
séptimo año y la Torá lo llama Shabat como Hashem
ordenó: "...Y la tierra observará un shabat de
descanso para Hashem...". Durante todo este año, los
agricultores de Erets Israel no aran ni siembran. La
tierra descansa.
Aprendemos muchas cosas de Shabat y de Shemitá.
El Shabat semanal nos recuerda que Hashem creó el
mundo y, no interesa lo duro que trabajemos y proyectemos,
nuestra riqueza y felicidad provienen sólo de El. Nos
sentamos tranquilamente en las sinagogas y en nuestras mesas
de Shabat mientras que millones de personas trabajan en
sus negocios y oficinas. Sabemos que Hashem nos dará lo que
necesitemos.
Así también, el séptimo año en Erets Israel nos
enseña que la tierra pertenece a Hashem. Si quiere que nos
vaya bien, así sera´. De hecho, la Torá promete que los que
respeten el Shabat de la tierra, no tendrán pérdidas.
¿Sueña extraño? Sí, pero realmente ocurren milagros para
los que respetan la Shemitá en Erets Israel.
La Shemitá
da una lección especial a la gente rica, especialmente a
los que poseen granjas y huertos. Durante un año entero, se
preguntarán y se preocuparán cómo van a pagar las cuentas y
si van a perder a sus clientes. Eso debería ayudarlos a darse
cuenta de cómo se sienten los pobres cuando no tienen un
empleo y necesitan que la gente bondadosa les dé dinero para
la comida o el alquiler. El agricultor que cumple Shemitá
seguramente dará más tsedaká a los pobres cuando
empiece a ganar dinero nuevamente.
Para todos nosotros que queremos a Erets Israel
profundamente, la Shemitá tiene una importancia especial
porque los sabios nos advirtieron que si no dejamos descansar
la tierra, nos pueden llegar a quitar Erets Israel,
D"s no permita (Abot 5:9). Después de la
destrucción del primer Bet Hamikdash, nuestros
antepasados se vieron obligados a abandonar la tierra durante
setenta años. Los sabios explican que hubo setenta años de Shemitá
que los judíos no respetaron debidamente, entonces el
pueblo de Israel fue exiliado de su tierra por setenta años
exactamente.
Cientos de miles de judíos cumplirán Shemitá este próximo
año en Erets Israel. La Shemitá en Israel
puede causar algún inconveniente, pero también es una gran
aventura. No existen muchas mitzvot que se tengan que
cumplir tan esporádicamente y en un único lugar sobre la
tierra.
El Midrash dice que los que cumplen Shemitá son
como ángeles porque tienen una fe absoluta en Hashem.
Vamos a reunirnos con ellos mientras decimos juntos: ¡Feliz Shabat,
Erets Israel!
CUENTO
SOBRE SHEMITA
Un
Espantapájaros consigue un nuevo trabajo, por Sheindel
Weinbach
"Va
a hacer ruido, también", pensó Guershy para sí,
"Mucho ruido para alejarlos".
Sin darse cuenta, empezó a hacer un zumbido en voz baja, pero
no lo suficientemente baja como para que no lo oyeran. Todos
miraron a Guershy y se puso más rojo que un tomate. Rabí
Adler no sabía si debía retarlo o ignorarlo. Guershy era un
buen chico, un alumno brillante y un genio en mecánica. La
gente del kibuts (comunidad agrícola) Jafets Jaim se había
beneficiado con sus reparaciones de las ordeñadoras mecánicas
rotas, de los tractores, de los interruptores que no
funcionaban y con los arreglos de los relojes de Shabat que
hacían ruidos extraños.
Guershy era un chico excelente con un corazón de oro, el
primero en ofrecerse para cualquier proyecto o para cualquier
trámite y para bikur jolim (visitar al enfermo). Y si
a veces era un poco distraído y soñaba despierto, por lo
general repasaba la lección al comenzar la clase y podía
responder correctamente cualquier pregunta. A veces, hasta podía
explicarla mejor que el Rab.
Rabí Adler decidió que el zumbido de Guershy había sido
demasiado fuerte como para ignorarlo.
- ¿Podés repetir lo que dije, Guershy, o estabas a miles de
kilómetros de distancia?
Guershy frunció el ceño concentrándose:
- Nos enseñaba las leyes de Shemitá y cómo Hashem quiso que
confiáramos en que El nos iba a dar lo que necesitáramos. ¿No
es como Shabat, Rab? No trabajamos, pero todos tenemos
siempre mucho para comer, aunque tengamos que prepararlo
antes.
Satisfecho
con la respuesta y contento de haber captado la atención de
Guershy, el Rab continuó con la lección. A sólo cinco
minutos del final de la clase, Guershy hizo un super esfuerzo
para concentrarse.
Apenas terminó, agarró a su mejor amigo Israel Meir y lo
llevó a un costado.
- Escuchá, tengo una idea. Quiero inventar un súper espantapájaros
para la huerta de manzanas. ¿Oíste las últimas noticias?
Dicen que va a haber una plaga de langostas. ¿Sabés que una
vez que atacan se comen todo lo que ven? Sería una lástima
que se llevaran nuestras riquísimas manzanas.
- Tenés razón – dijo Israel Meir- . No podemos hacer mucho
por los árboles en lo que se refiere a podarlos, rociarlos y
quitarles los yuyos durante la Shemitá, pero no debemos
permitir que se les acerquen las langostas. ¿En qué
pensaste?
- Mirá, leí en alguna parte que cuando hay una plaga de
langostas en Africa, todos los pobladores salen con cucharas,
ollas y sartenes y arman un gran barullo para asustarlas. Así
que pensé en hacer un super espantapájaros electrónico para
asustar a las langostas. Acá tengo mi lista. Voy a necesitar
un poco de cable, una batería de algún auto viejo, un
ventilador viejo de techo, ropas viejas y... y... ¡Dale,
vamos a trabajar!
Esa noche, la familia de Guershy se sentó en la pequeña
cocina a cenar. Siempre comían durante el día en el comedor
del kibuts Jafets Jaim con sus vecinos, pero a los
padres de Guershy les gustaba pasar un rato con sus hijos
durante la noche, así que siempre cenaban juntos en la casa.
- ¿Querés oír algo interesante? – dijo su mamá-. Llevé
a la pequeña Javi al Tipat Jalab (el hospital público
de niños) para un control. El doctor quería examinar a todos
los niños del kibuts porque no estaban recibiendo la cantidad
suficiente de frutas y verduras frescas para su crecimiento, a
causa de la Shemitá. ¿Pero sabés qué? Se sorprendió
con los resultados. Todos los niños de nuestro kibuts gozan
de perfecta salud. De hecho, este mismo doctor visitó otro kibuts
y había muchos niños anémicos y con falta de vitaminas.
- El pudo
haberse sorprendido, pero nosotros no –dijo el papá de
Guershy-. Hashem nos aseguró en la Torá que si respetábamos
la Shemitá sólo nos íbamos a beneficiar de ella. Es
como un examen que estamos seguros de pasar si seguimos las
reglas.
- Ima, es la hora de las noticias de las ocho – dijo
Shebi-. Encendió la radio. Se oyó al locutor con su voz seca
y poco emotiva.
"Los observadores han localizado la multitud de langostas
que se dirigen hacia el noreste desde Sudán. Se espera que
lleguen a Israel en cuatro días. Los expertos del gobierno
sostienen que no hay nada que se pueda hacer para evitar este
desastre".
Los pensamientos de Guershy giraron rápidamente. ¿Funcionará?
Ya casi había reunido todo el material y había estado
trabajando con la batería. Si ataba algunas latas llenas de
piedras a los brazos de su espantapájaros, harían un gran
estruendo. ¿Pero, espantaría a millones de langostas?
Los días siguientes fueron tensos. Hubo sesiones especiales
de rezo en el Bet Hakenéset (sinagoga) y en las
escuelas, porque el kibuts no podía plantar ninguno de
sus cultivos vegetales habituales durante la Shemitá.
Contaban con sus frutas y uvas para seguir adelante, y si venían
las langostas...sería un desastre.
Los niños escogieron puestos de vigilancia en los árboles más
altos para ver quién iba a ser el primero en divisar la
plaga. Habían oído que cuando las langostas se acercaban,
los millares de criaturas diminutas oscurecían el cielo.
Reubi fue el primero. Dio la alarma. La noticia se dispersó
como un fuego salvaje y todos salieron a mirar.
A medida que los insectos se acercaban, el cielo se oscurecía
como si hubiera una tormenta negra. Los niños se acordaron
del eclipse parcial que una vez habían visto. Las langostas
emitían un chirrido ensordecedor que no permitía oír nada.
Guershy miró desilusionado. Su espantapájaros mecánico
parecía un chiste delante de semejante plaga. Ni siquiera
veinte espantapájaros ruidosos hubieran podido detenerla. ¿También
así había sido en Egipto? Examinó el cielo, triste pero
fascinado a pesar de todo.
Todos se quedaron boquiabierta. Antes de llegar al kibuts,
la inmensa nube empezó a dividirse en dos: la mitad iba hacia
la derecha y la otra mitad hacia la izquierda. ¡No había
langostas sobre el kibuts Jafets Jaim! ¿Qué estaba
pasando? Después de una hora, lo supieron. ¡Las langostas
habían devorado todo a su paso en los kibutsim y moshabim
vecinos que no respetaban la Shemitá y no habían
tocado ni siquiera una hoja en el territorio del kibuts!
Fue un milagro del que se hablaría durante muchos años. ¡Y
todavía siguen hablando!
En cuanto a
Guershy, sus esfuerzos no fueron en vano. Es verdad, las
langostas ni siquiera lo vieron, pero a su espantapájaros mecánico
que perdió su primer trabajo le dieron otro; lo instalaron en
la huerta de manzanas del kibuts donde realizó un
trabajo excelente: mantener los cuervos alejados y atraer a
todos los niños.
EL
ACERTIJO DE SHEMITA
El
Detective Byná en Israel (Con un Poco de Haskel)
El Caso del Tacho que faltaba, por G. Bachrach
- Tengo muchas ganas de ir a En Guedi — dijo el detective
Biná a la señora Byná en el micro de En Guedi.
-Yo también — contestó-. Además, estoy contenta de que
Haskel haya venido con nosotros.
- Sí —asintió Byná-. Las chicas van a disfrutar tanto
jugando con él; ¡es como si este primo fuera un hermano!
—dijo Byná.
El
micro hizo una parada de descanso:
- El micro seguirá a En Guedi en quince minutos —anunció
el conductor- por favor, sean puntuales.
- Mami, vi un puesto de frutas ahí —Miriam Sará le dijo a
su mamá-. ¿Podemos comprar algunas frutas?
-Es una buena idea. Vayamos todos —contestó la señora Byná-.
Recuerden, primero debemos ver si el puesto tiene el
certificado que dice que cumple todas las leyes de Shemitá.
-Tiene el certificado —dijo Tsvy al acercarse al puesto.
El pequeño puesto estaba lleno de gente del micro.
- Me parece que voy a esperar afuera con Tsivy —dijo la señora
Byná.
- Miren, esa manzana que el dueño del puesto está comiendo
se ve muy rica —dijo Miriam Sará cuando fue a elegir
algunas para ella y para su familia.
- Mientras tanto vamos a esperar en la fila —dijo el
detective Byná.
- La manzana se ve muy bien, tío Byná —dijo Haskel-. No sé
cómo el hombre puede trabajar tan rápido y comer al mismo
tiempo.
Miriam Sará ya estaba de vuelta con cinco hermosas manzanas.
-¿Eso es todo?- le preguntó el dueño al cliente que estaba
delante de Byná.
Mientras envolvía las frutas del cliente, tiró el centro de
su manzana debajo del mostrador.
- Haskel, por favor, andá a ver dónde tiró el hombre el
centro de la manzana —le pidio Byná.
- Ahí
voy —contestó Haskel.
Haskel volvió enseguida.
- Lo tiró en el tacho de basura que está lleno de diarios,
papeles de chicle y latas de bebida —dijo.
-¿Lo puedo servir en algo? —el dueño le preguntó a Byná.
- No, me temo que no podremos comprarle estas manzanas
—contestó Byná
-¿Por qué no? —preguntó el dueño.
- Si terminamos nuestras manzanas en esta parada, no tendremos
un lugar donde poder tirar los centros —contestó Byná.
-¿Qué tiene de malo mi tacho de basura? —preguntó el dueño.
¿POR QUÉ EL DETECTIVE BYNA Y SU FAMILIA NO PODIAN TIRAR LOS
CENTROS DE SUS MANZANAS EN EL TACHO DE BASURA DEL DUEÑO?
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CURIOSIDADES
Erets
Israel es primero en más de un aspecto. No sólo es el lugar
más sagrado de la tierra, sino que además fue el que primero
se creó. Cuando Hashem creo el mundo, empezó con una roca
sobre la que yacería, más tarde, en la parte más sagrada
del Bet Hamikdash.
¿Dónde
nos asegura la Torá que una persona gana más, trabajando
menos?
Respuesta

Un
agricultor en Erets Israel tiene una tarea extra. Los
agricultores de todas partes del mundo tienen una larga lista
de tareas conocidas: arar, plantar, regar, escardar y demás.
En Erets Israel hay otra tarea. Hashem no le da lluvia a la
tierra a menos que su gente la merezca. Sus habitantes deben
rezar por las lluvias venideras y, si son escasas o llegan
demasiado tarde es la forma en que Hashem les muestra a los
judíos que deben arrepentirse.

La palabra
Shemitá significa liberar o renunciar porque en el séptimo año,
el año de Shemitá, los agricultores de Erets Israel
"liberan" sus tierras y dejan la cosecha para todo
aquel (incluyendo al propietario) que quiera agarrar frutas o
verduras. Los que lo hacen no tienen que pagar ni pedir
permiso.
Si alguien te debe dinero, asegurate de escribir un perozbol
antes de que termine el año de Shemitá, si no todas las
deudas se cancelarán cuando termine la Shemitá. La palabra
perozbol viene de tres palabras: proz (ley protectora),
vulei (hombre rico), vutei (gente pobre).
Resumiendo, simplemente se llama perozbol. La idea de
un perozbol es para proteger tanto a los ricos de que
sus préstamos sean cancelados y protege a los pobres también,
ya que sin esta protección les sería sumamente difícil
encontrar a alguien dispuesto a prestarles dinero.
RESPUESTA
AL ACERTIJO DE SHEMITA
El dueño
no sabía que los alimentos que tiene kedushat shebiit (santidad
del séptimo año, ver Santidad del producto) son
sagrados. No podemos tirar ninguna parte de ellos. Incluyendo
sus centros y cáscara. Deben guardarse en un tacho especial
hasta que ya no sean comestibles.
Byná le dijo al dueño que debería tener un tacho especial
en el puesto, para él y para los que comen sus frutas durante
el descanso. El dueño le agradeció a Byna el haberle
recordado esta ley de Shemitá. Dijo que ahora se daba
cuenta de que no se acordaba de todas las leyes de Shemitá
de hacía siete años y que las iba a repasar.
RESPUESTA
A LAS CURIOSIDADES
Respuesta:
Se refiere al año de Shemitá (cada siete años). Durante
este año, los judíos en Erets Israel no trabajan sus campos.
Para compensar por esto, la Torá prometió que Hashem
aumentaría la cosecha durante el sexto año del ciclo, para
que hubiera suficiente alimento no sólo para el sexto año
sino también para el séptimo y el octavo (ver vaikrá
25:20-22). ¡Funciona! Agricultores israelíes que cumplen la
Shemitá nos cuentan casos exitosos.
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