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LA MITZVÁ DE AYUDAR AL POBRE
Una de las mitzvot de Perashat Behar es la de
ayudar a aquellos que lo necesitan. La Torá dice:
"Y si tu hermano empobreciere y sus medios fueran escasos...
tú lo fortalecerás ("Vehejezakta bo")...
No tomarás de él interés... para que
tu hermano viva contigo" (Vaikrá/Levítico
25:35).
Una
de las más grandes mitzvot (preceptos) es
dar "Tzedaká" (caridad) y realizar actos
de bien con el prójimo (Guemilut Jasadim),
ser generosos y ayudar a aquellos que necesiten.
Aunque
generalmente pensamos que el que da está ayudando
al pobre, nuestros Sabios nos dicen que lo opuesto es verdad:
el que recibe realiza un favor mucho más grande al
donante que lo que éste hace por el primero.
En
tanto que el pobre es ayudado físicamente, aquel
que realizó el acto de caridad es bendecido en este
mundo y también es bendecido por la mitzvá
en el Mundo Venidero.
A
este concepto se alude en el versículo mencionado
antes: "Y si tu hermano empobreciere y sus medios fueran
escasos... tú lo fortalecerás". Si la
Torá hubiese querido decirnos que el rico debe fortalecer
al pobre, debería haber escrito: "Vehejezakta
otó". De la forma en que está realmente
escrito puede ser traducido como: "Tú te fortalecerás
a través de él".
Por
lo tanto, la Torá en realidad le está diciendo
al donante que, por ayudar al necesitado, él saldrá
fortalecido.
Rabí
David Segal, autor del Taz (famosa obra de leyes judías),
era uno de los más grandes rabinos del siglo 17.
Además de su grandeza en Torá, era también
famoso por su generosidad; siempre estaba listo para ayudar
a quienes necesitaran.
Cierta
vez un hombre pobre llegó hasta él y le pidió
un préstamo para una necesidad inmediata. En ese
momento, Rabí David no tenía el dinero de
modo que le dio su copa de Kidush de plata para que
la empeñara y obtuviera esa suma.
Unos
días más tarde, Rabi David envió a
un mensajero con el dinero para redimir y obtener la copa
de vuelta. Pero retornó sin la copa de plata diciendo
que la persona la había empeñado por el doble
de lo que originalmente le había pedido a Rabí
David.
En
lugar de entristecerse, Rabí David se puso muy contento.
Dijo: "Gracias a Di-s que yo no tenía el dinero
en ese momento, pues, obviamente, el hombre necesitaba un
préstamo mayor que el que me solicitó pero
debió de sentirse incómodo de pedir esa suma.
Ahora estoy feliz de que empeñó mi copa y
recibió la cantidad que necesitaba".
Nuestros
Sabios dicen: "Cuando un burro que lleva una pesada
carga comienza a tambalear, en tanto el animal esté
aún en pie, una persona lo puede enderezar. Sin embargo,
si se espera hasta que el burro caiga al suelo, ni siquiera
cinco personas podrán levantarlo. Lo mismo sucede
al ayudar a alguien en necesidad. No se debe esperar hasta
que la persona esté totalmente devastada. Debemos
ayudarlo enseguida pues así será mucho más
fácil lograr que se ponga en pie otra vez.
(Fuentes TorahFax)